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La bella y la bestia – Temblemos de emoción

Corría el año 1991 cuando Disney conquistó a todos los niños y adultos del mundo con un hermoso cuento sobre una joven llamada Bella, que era capaz de ver más allá del exterior y que se enamoraba de un príncipe que había sido trasformado en bestia por un encantamiento. Yo tenía tan solo 7 años y probablemente esa fue la primera película que vi en un cine teniendo conciencia y desde entonces no he podido dejar de tararear sus pegadizas canciones y soñar con que algún día alguien sería capaz de adaptar ese precioso cuento en acción real.  Hoy unos cuantos años más tarde, la tecnología y la magia del cine han hecho posible lo imposible: que temblemos de emoción al ver que ese cuento cobra vida en carne y hueso.

Partiendo de la base de lo complicado (por no decir putada) que supone estar al frente de un trabajo de dirección como este, que implica un reto que lleva más de 20 años generando expectativas, es muy probable que escogieran a quién escogieran y lo hicieran cómo lo hicieran, habría quejas y voces descontentas que no dudarían en hacerse escuchar. Por tanto la elección de Bill Condon como director de este espectáculo, inicialmente ni me molestaba ni me encantaba, pero en honor a la verdad el resultado ha logrado estar muy por encima de mis expectativas. Bill Condon es un director quizá algo irregular, que si ha conseguido destacar por algo, ha sido por su buen hacer visual y por sus riegos (a menudo) bien conducidos y jugados. Su labor frente a La Bella y la Bestia ha sido totalmente respetuosa y loable. Ha adaptado el cuento clásico de Disney tal y como los fans esperábamos, aportando la magia y la sensibilidad necesaria para arrastrarnos a un mundo encantado del que al menos yo no he querido salir.

Dentro de las acertadas decisiones tomadas en esta adaptación humana, hay que destacar muy positivamente el efecto nostalgia tan bien ejecutado, así como el buen hacer a la hora de respetar y conducir esas míticas canciones de una banda sonora inmortal, que sigue sonando con la misma fuerza con la que la hizo en 1991 cuando ganó 2 merecidísimos Oscars. Otro acierto, ha sido la idea de innovar en algunos huecos o elipsis de la historia original, dotándole de un mejor ritmo cinematográfico, que sirve para aclarar importantes dudas con respecto al origen del personaje de Bella y de Bestia, que son realmente necesarios para entender el contexto de esta nueva versión.

Pocas veces un cuento de animación había logrado conseguir lo que consiguió este cuento: enamoró a la crítica de todo el mundo, logró ser la primera película de animación en competir al Óscar a Mejor Película, muchos años antes si quiera de que la categoría a Mejor Película de Animación existiese y esa esencia está tan viva en esta nueva versión que hace que vuelvas a soñar con aquello que para bien y para mal solo Disney sabe hacer perfectamente.

Resulta casi imposible hablar de esta película sin compararla con su versión animada original, un handicap con el que partía de antemano el ambicioso proyecto. El número musical con el que Bella abría la película, fue y es posiblemente una de las mejores presentaciones de personajes de toda la historia, ella en su pueblo explicando al mundo quién es y lo qué significa ser diferente en su atrasado pueblo. Pues bien, todo eso no solo está en esta nueva película, sino que vuelve a funcionar con la misma fuerza y magia que entonces, pese haberla visto ¿un millón de veces? El prodigio visual de su director y del buen hacer del equipo de dirección artística (que ya tienen el Óscar), así como del vestuario, es tan increíble que consiguen hacerte creer que todo lo que estás viendo es real y precioso.

Es cierto que para el año 2017 en el que nos encontramos se hubiese agradecido alguna innovación en lo referente al tratamiento de género en el papel de la mujer, pero quiero  entender que han querido plasmar la realidad de la mujer de aquel momento y que dentro de lo que les permitía no alterar el relato, han hecho algo (aunque es muy poco). Por otro lado, si es de aplaudir el pequeño guiño a la comunidad LGTB, que demuestra que Disney está yendo por un camino tardío pero adecuado hacía la diversidad, que muchos celebramos. Aunque su mayor e incuestionable acierto llega con la elección de un reparto espectacular, que funciona a la perfección con sus adorables personajes secundarios, que son de lejos lo mejor de la película. Junto con una Bella interpretada por una Enma Watson, que en su vida ha estado tan absolutamente encantadora como lo está aquí, una delicia para los fans del cuento animado y sin duda también para la buena ristra de fans de la saga de Harry Potter, que aquí verán mucho más de su querida Hermione de lo que podían esperar.

Sin mucho más que añadir  la versión en acción real que Bill Condon y su equipo nos regalan de La Bella y la Bestia es exquisita, divertida y tremendamente barroca y emocionante, lo que supone una proeza realmente considerable dentro de una película que está muy lejos de ser perfecta.

Título original: The Beauty and the Beast Director: Bill Condon Guión: Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos Música: Alan Menken Fotografía: Tobias A. Schliessler Reparto:   Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Emma Thompson, Ewan McGregor,Ian McKellen, Kevin Kline, Josh Gad, Audra McDonald, Gugu Mbatha-Raw,Stanley Tucci Distribuidora: Walt Disney Pictures Fecha de estreno:  18/03/2017

Sobre Adrián Pulido

Adrián Pulido
Periodista especializado en Cine y fanático del celuloide en todas sus dimensiones y perspectivas existentes. Mitómano reconocido y orgulloso de los premios de la Academia de los Oscar en donde doy rienda suelta a mi obsesión preferida. Me considero por encima de todas las cosas un apasionado del cine de los ’90 (que es aún más increíble de lo que creemos saber) y un proyecto de cineasta que ama e idolatra el genero y al padre de este, el señor Wes Craven.
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