No es ningún secreto que en el Hollywood actual todos parecen querer formar su propio multiuniverso en alas de emular el éxito de Marvel Studios y expandirse cinematográficamente por los siglos de los siglos amén. Y ojo, no digo que eso esté mal, el concepto en sí no lo es, el problema está cuando sacrifican un par de vacas sagradas en pro de cumplir el objetivo. Y es que Men In Black tampoco es que fuera la panacea, pero sí es una saga con cierto estilo, que daba aquello que esperabas de ella: entretenimiento y personalidad. Dos cosas que la nueva entrega parece haberse dejado por el camino a consecuencia de las prisas.

Poco o prácticamente nada se le puede acusar a la saga creada por Barry Sonnenfeld. MIB representó en gran parte la mejor esencia de la década de los ‘90. Era entretenimiento puro y duro sin pretensiones, era autoconsciente y con esencia de absoluta serie B, digna de la ciencia ficción más chustera y divertida, pero sobre todo ha envejecido bien porque su principal baza era una comedia que a día de hoy sigue funcionando. En la nueva entrega y aparente comienzo de un nuevo universo expandido Men In Black International falla estrepitosamente en esas cosas. La autocorrección millennial se ha encargado de aniquilar cualquier vestigio de la saga anterior y como aquí todos quieren ser políticamente correctos “no vaya a ser que…” recalcan en tres momentos diferentes del guión (TRES) que “Men In Black no es inclusivo y debería decirse Men And Women In Black” y lo peor de todo es que lo impostan con la intención de hacer un gag cómico. Un ejemplo más de cómo el estilo narrativo del UCM está impregnando de cero personalidad el canon para crear blockbusters.

Men In Black International tiene su principal baza en su increíble dúo protagonista formado por Chris Hemsworth y Tessa Thompson, pareja vista en Thor: Ragnarok (en donde funcionaban bastante mejor, todo sea dicho) que tienen un carisma suficiente para hacer llevaderas las casi dos horas de metraje del film, pero sin más. En honor a la verdad es mucho más digna sucesora de MIB la propia Thor: Ragnarok que MIB Intertational, porque al menos la otra era “gamberra” pero esta parece querer optar a formar parte de aquello que hoy se mal entiende como entretenimiento para toda la familia y que se acaba traduciendo como “película infantil” y tremendamente blanca, algo que no es lo que veíamos a ver señores.

Por lo demás nada más se le puede achacar a esta nueva entrega de los hombres de negro. Narrativamente tiene sentido y por momentos pareciera un intento de parodia de 007, pero la auto correcta dirección de F. Gary Gray y en especial el simplón guión de Arthur Marcum y Matt Holloway hacen que la película en conjunto no sea más que un mero entretenimiento que como si hubierais sido neutralizados, olvidareis nada más salir del cine. Una oportunidad perdida para explotar al máximo la química de Hemsworth y Thompson que fácilmente funciona mejor en la promoción de la película que dentro de ella.

Destaca también la siempre brillante Emma Thompson, único vestigio de la trilogía anterior, que junto a un Liam Neeson en modo piloto automático, otorgan presencia y clase a la cinta. MIB: International no es una mala película, pero lamentablemente eso probablemente sea lo mejor que se puede decir de ella. Una pena que la esencia y carácter de las anteriores películas haya desaparecido en favor de crear otro producto más sin nada de alma. Algo que quizá se deba a las prisas para estrenarla pronto y aprovechar la estela que ha dejado en la taquilla Vengadores: Endgame.

Título original: Men in Black: International Director: F. Gary Gray Guión: Arthur Marcum, Matt Holloway Música: Chris Bacon, Danny Elfman Fotografía: Stuart Dryburgh Reparto: Chris Hemsworth, Tessa Thompson, Liam Neeson, Rebecca Ferguson, Emma Thompson, Kumail Nanjiani, Rafe Spall Distribuidora: Sony Pictures