weone_foto_galeria_10547full-DClpWXMq6O7OK3LG

Ir al cine con las expectativas bajas puede ser un arma de doble filo: por un lado, la predisposición a ver una película mala puede hacer que no saquemos todo el partido al filme, es decir, que lo infravaloremos; y, por otro lado, puede ser que la sorpresa al encontrarte con algo decente o incluso bueno intensifique las sensaciones por encima de lo que realmente transmite, y la sobrevaloremos. En este caso, la última presencia en el cine que había visto de Arturo Valls era Rey Gitano, y me dejaron tan mal sabor de boca tanto la película como su actuación que no podía sino esperar ver una cosa parecida. Pero como precisamente Arturo Valls es lo único que tienen en común las dos películas, y en esta ocasión está totalmente en su salsa, el resultado ha sido distinto. Quizá haya sido esa grata sorpresa por lo que me ha entusiasmado tanto Los del túnel, pero lo cierto es que, en ella, lo que tiene que ser divertido es divertido y no grosero, los personajes producen empatía y no lástima o ridículo, y la historia tiene un trasfondo profundo totalmente atípico de este tipo de películas.

El éxito de la película se basa en una concatenación de cosas bien hechas, empezando por la concepción de la propia historia, que detrás de la comedia esconde una trama bien construida con una intención moralizante. Los personajes se enfrentan a una situación crítica que les hace plantearse el tipo de vida que llevan, y la forma en la que van resolviendo (o intentando resolver) sus conflictos internos es cómica, no ridícula. Esto provoca que el espectador se identifique con los protagonistas, porque, aunque respondan a muchos clichés, ¿quién, por ejemplo, nunca se ha propuesto hacer algo y nunca lo ha llegado siquiera a empezar? Otra gran victoria de la cinta es el guion y la manera en que se pretende provocar la risa. Muchas películas fracasan a la hora de intentar hacernos reír porque se quedan en la broma fácil, en el gag simple del chiste metido con calzador. Sin embargo, Pepón Montero (director y co-guionista) y Juan Maidagán (guionista) son capaces de burlarse de la vida simplemente planteando las situaciones y dejando que los personajes interactúen entre ellos, sin forzar la máquina.

weone_foto_galeria_10746full-tuIW1BIZFMDxD4yv

Esta fórmula no sería posible sin un gran reparto. Arturo Valls, Raúl Cimas, Natalia de Molina y compañía se visten de personas corrientes, con sus problemas cotidianos y a la vez extraordinarios. Y es que son problemas que cualquiera podría tener: beber demasiado, una infidelidad, reticencia a la hora de salir del armario… pero que se presentan todos a la vez, dando lugar a que exista mucho dinamismo situacional. Mención especial merece el propio Arturo Valls en su papel de Toni, que se convierte en una continuación del personaje que le hizo famoso, aquel Jesús Quesada de Camera Café (por cierto, también de Montero y Maidagán). Pero un Jesús mucho más evolucionado, más maduro; es un cuñado, pero un cuñado con problemas y sentimientos.

De esta manera la película se convierte en un reflejo satirizado de la sociedad española; y la gente española es divertida, y la sátira si está bien hecha es divertida. Y como en este caso la sátira está muy conseguida, el resultado es un buen rato de carcajadas en el cine. Así que, pese a haberla visto con las expectativas bajas, después de hacer la crítica pienso que no la he sobrevalorado, Los del túnel no me ha gustado por ser mejor de lo que esperaba, sino porque resulta divertida, fresca y sorprendentemente profunda.

4_estrellas

 

Título original: Los del túnel Director: Pepón Montero Guión: Juan Maidagán, Pepón Montero Música: Carles Cases Fotografía: José Moreno Moti Reparto:    Arturo Valls, Natalia de Molina, Neus Asensi, Manolo Solo, Teresa Gimpera, Emma Caballero, Raúl Cimas, Manel Barceló, Nuria Mencía Distribuidora: eOne Films Fecha de estreno:  20/01/2017