Esperando al Rey - Hanks espera a Godot

El impacto que la obra de Samuel Beckett ha tenido en las generaciones posteriores del mundo del arte es ya algo básico. Esperando a Godot, una de las obras cumbres del dramaturgo y poeta irlandés, se centraba, a grandes trazos, en dos vagabundos que esperan vanamente a que un tercero (Godot) aparezca. Esta línea argumental cargada de un altísimo contenido tragicómico y existencialista, ha marcado, como si de un canon se tratara, muchas de las grandes obras de la contemporaneidad.

Sin embargo, ocurre algo distinto en el caso de Esperando al Rey. La película de Tom Tykwer, basada en la novela homónima de Dave Eggers, pretende mostrar en un principio un símil con el teatro del absurdo de Beckett para luego distanciarse por completo. En ella, Alan Clay (Tom Hanks), un empresario de una compañía de telecomunicaciones, llega a Arabia Saudí con la intención de presentar al rey un innovador sistema de comunicación holográfico y así prosperar lejos de sus problemas domésticos y de la crisis económica de su país.

Bajo esta premisa, Tykwer, director moderno donde los haya (poco se ha borrado el recuerdo de sus espléndidas y rupturistas Corre, Lola, Corre y Heaven), teje en esta ocasión una pequeña historia repleta de elementos propios del slapstick, a ratos hilarantes, y de una pretendida trascendencia en su tercio final. Sin ningún pudor, podría decirse que esta película consta de dos partes muy diferenciadas, en la que la primera, una comedia con tirón beckettiano, posee mucha más fuerza e interés que la segunda, más emotiva, pretenciosa y con una debilidad por la (evitable) complacencia.

Esperando al Rey - Hanks espera a Godot

Es de agradecer, no obstante, la aparición de un Tom Hanks entregado en cuerpo y alma a dar vida al esperpéntico y sufridor Alan Clay. Recordando algunos rasgos que ya mostró en películas tales como Atrápame si puedes o La Terminal, Hanks demuestra que sigue siendo uno de los actores que mejor se desenvuelve en el terreno de la comedia física, tratando, en este caso, de interactuar con la sociedad árabe y siendo, por ello, una víctima más del choque de culturas, introduciendo una serie de secundarios en su mayoría realmente sustanciosos (ese guía árabe, Yousef, como contrapunto cómico tan efectivo). También Hanks consigue aportar al personaje, no solo la simpatía que se espera de un protagonista tragicómico, sino la profundidad y la gravedad de sus circunstancias, haciendo de ello uno de los grandes hallazgos de la película.

Aún así, resulta triste que todo ese potencial no vaya más allá debido a sus innecesarias ambiciones. Aunque el tono social del film pueda tener parte de gracia e interés, ciertas subtramas que surgen a lo largo del desarrollo quedan, hasta cierto punto, planas e insustanciales. La pérdida de fuelle hacia el final del segundo acto es, con mucho, el gran lastre de la película, introduciendo los tics (pseudo)trascendentales tan característicos de su director en una serie de situaciones que poco o nada los necesita.

Tykwer, que ya se había aventurado nueve años atrás en adaptar la novela El Perfume a la gran pantalla y, hace tres años, El Atlas de las Nubes junto con las hermanas Wachowski, demuestra en esta ocasión una seria dificultad con el tono en una historia aparentemente simple de enfocar. Lo que en un principio empieza siendo una reutilización bastante ágil de Esperando a Godot en el imprevisible entorno del Siglo XXI, acaba por ser esclava de las propias pretensiones personales del director, haciendo de la película una suerte de holograma; algo realmente atractivo por fuera pero sin mucho contenido en su interior.

2.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Ein Hologramm für den König (A Hologram for the King) Director: Tom Tykwer Guión: Tom Tykwer Música: Johnny Klimek  Fotografía: Frank Griebe Reparto: Tom Hanks, Tom Skerritt, Sarita Choudhury, Tracey Fairaway, Jay Abdo, Jane Perry, Megan Maczko, Dhaffer L’Abidine, Lewis Rainer, Omar Elba Distribuidora: DeAplaneta Fecha de estreno: 01/07/16