“Un dulce payaso de colores llamado Sandman entra cada noche de puntillas en mi habitación para rociarme con polvo de estrellas y susurrarme: ‘Duérmete, todo va bien’.” Esos son los primeros versos del conocido tema “In Dreams” de Roy Orbison, tema que David Lynch usó para inmortalizar una de las más famosas escenas de su obra maestra Terciopelo azul. Lynch es uno de esos cineastas que pueden presumir de tener un gusto exquisito para el uso de la música en sus películas, tarea mucho más ardua de lo que podría parecer a simple vista. En ese aspecto también hay que destacar la labor de Angelo Badalamenti, compositor de la gran mayoría de bandas sonoras de la filmografía de David Lynch.

En la escena en la que suena “In Dreams” podemos apreciar perfectamente lo que es una secuencia 100% Lynch. Si nos ponemos en situación, en la escena vemos como Frank Booth (Dennis Hopper) y sus secuaces llevan a Jeffrey y Dorothy (Kyle MacLachlan e Isabella Rossellini) a una especie de burdel donde tienen retenido al hijo de ella. Mientras la madre se reúne con su pequeño en una habitación contigua, vemos como el dueño del local (Dean Stockwell) pone el citado “In Dreams” de Orbison y empieza a hacer playback mientras Frank se emociona con la letra de la balada.

Pocas escenas podrían suponer un mejor ejemplo de lo que es el estilo de Lynch como esta. Una situación completamente absurda, como la de un proxeneta maquillado que se pone a interpretar moviendo los labios una balada triste y romántica frente a un singular público compuesto por prostitutas y maleantes. El jefe de la banda, un hombre terrible y sin escrúpulos, que llora y se emociona ante una balada, y que además siente rabia por ello. Esa atmósfera, esos encuadres, esa situación que mezcla surrealismo, siniestralidad, e incluso roza el ridículo. Una perfecta representación de lo que es una secuencia típica en el cine de David Lynch.

Quedaría saber el porqué de esta escena. ¿A santo de qué viene que Dean Stockwell cante el tema de Roy Orbison en ese burdel? ¿Y por qué emociona tanto a Dennis Hopper, ese gangster sin escrúpulos que no muestra ni un ápice de humanidad? “En sueños paseo contigo, en sueños hablo contigo, en sueños eres mía…” ¿Qué tiene ese precioso estribillo que hace que Frank tenga tantas ganas de llorar? Francamente, ni siquiera quiero saberlo. No quiero saber ni por qué Stockwell canta, ni por qué Hopper llora. Lynch tampoco lo explica, no es necesario. ¿Es quizás una forma de humanizar un poco al monstruo que es Frank Booth? Es posible, pero podría ser también que a Lynch le gustase mucho esa canción de Roy Orbison y quisiera incluirla en su película simplemente. Es mejor no buscarle una explicación coherente, que cada uno saque sus propias conclusiones de la escena y de la película. El que esto escribe lo ve únicamente como la mejor escena musical que se ha rodado nunca, sin más.

Terciopelo azul es, seguramente, una de las películas de género menos convencionales que jamás hayan podido rodarse. Un film neo noir que se mueve entre lo perturbador y lo absurdo que le valió a Lynch su segunda nominación al Oscar al mejor director y que supone una de las obras más fascinantes del director de Montana. La escena, al igual que toda la película, es siniestra y surrealista por igual, pero una cosa está más que clara: es una escena made in David Lynch.