El festival está llegando a su fin, pero tenía guardado algún que otro as en la manga para sorpresa y disfrute del personal. The Invitation nos ha dejado loquísimos y enamorados a partes iguales, perfilándose como una de las favoritas del festival. La esperadísima High Rise ha creado división de opiniones, y es que la nueva propuesta de Ben Wheatley es un what the fuck? en toda regla. Después de Tales Of Halloween (la cual pudimos disfrutar el segundo día de festival) nos llega Southbound, nueva antología de terror y digna sucesora de la saga V/H/S, solamente por el brutal y sangriento segmento del hospital merece pena ver la película una y otra vez. Con las desastrosas The Pack y Writers Retreat hemos aprovechado para echar una cabezadita y recuperar esas horas de sueño que tanto nos han faltado a lo largo de la semana, y es que no funcionan ni como telefilm para una tarde de domingo, de lo peor del festival. Hemos finalizado la jornada con la chilena Sendero que pese a su ínfimo presupuesto ha resultado ser una serie B más que correcta con un gore casero muy old-school, sucio y con muchos ecos a La Matanza de Texas.

The InvitationUna invitación que no puedes rechazar

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Antes de empezar me gustaría avisar que The Invitation es de esas películas a las que conviene acercarse sabiendo lo mínimo posible. No tiene giros de guión inesperados que puedan ser destripados pero la falta de información creará un halo de misterio alrededor de ella que hará de su visionado toda una experiencia inigualable.

The Invitation es una auténtica bomba de relojería. Con una primera hora pausada, angustiosa y muy misteriosa (incluso enfermiza a ratos) se mete en la cabeza del espectador como si del eco de un Tic Tac de bomba se tratase. Sabes que tarde o temprano va a estallar, incluso sabes la forma en que lo hará porque la película no tiene miedo a mostrarlo desde el principio, al contrario, a los 15 minutos somos muy conscientes de que algo no va bien en esta reunión de amigos y sabemos por donde irán los tiros. Entonces, si no hay factor sorpresa, ¿por qué The Invitation es una sobresaliente película de suspense?. Precisamente por eso, porque no pretende tomarnos el pelo metiendo al final un rebuscado giro de guión con calzador, de esos que tanto se abusan hoy en día. The Invitation desde un principio pone toda sus cartas sobre la mesa, sin trampas, pero juega con ellas con una maestría como hacia tiempo no se veía en una cinta de género.

Capaz de crear tensión a partir de tan pocos recursos y con la acertada decisión de limitar la mayor parte de la acción al interior de una casa (como si de una obra de teatro se tratase) la película es un dardo de veneno puro capaz de introducir en el espectador una dosis mortal de mal rollo.

Y entonces, pese a sospechar desde el principio lo que va a pasar (no hay que ser muy espabilado para verlo) llega ese momento en el que explota la bomba en un trepidante acto final que aún así consigue pillarnos por sorpresa. Alucinante.

Pero es que no contenta con ello, la película se reserva un regalito en sus últimos 10 segundos para asegurarse que no nos olvidemos de ella en mucho tiempo. Esto señores es una maravilla.

High RiseBienvenidos al caos

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Ben Wheatley, basado en la novela de J. G. Ballard, con una potencia abrumadora hace de High Rise su particular y desconcertante retrato de la sociedad. Lo que propone Wheatley no resulta muy distinto a lo que pudimos ver hace dos años en Snowpiercer (Rompenieves), cinta con la que High Rise comparte mismo esquema. Si en la película de Joon-ho Bong era un tren el que hacía la vez de metáfora de la civilización (la clase baja ocupaba los últimos vagones mientras la clase alta más privilegiada ocupaba la cabeza del tren con Ed Harris como entidad creadora) en High Rise un rascacielos es la viva imagen de una sociedad decadente (la clase baja habita los pisos inferiores y la clase alta los superiores con Jeremy Irons como arquitecto del edificio).

Cierto es que el tono de ambas películas es totalmente distinto (Snowpiercer (Rompenieves) resulta una cinta de aventuras mientras que High Rise es una cinta de… Bueno, no se muy bien como clasificarla, pero aventuras está claro que no) pero ambas plantean el mismo conflicto: la gente de clase baja revelándose contra el orden establecido.

Es entonces cuando la película se convierte en un desmadre en toda regla, para servidor excesivo y desconcertante. Wheatley nos introduce en un ascensor que lleva directamente a la pura anarquía y a mí el viaje se me ha hecho cuesta arriba. Puede que no haya conectado con el demencial y caótico juego que propone de la lucha de clases ni con el ritmo elegido para llevarlo a cabo (quizás con media hora menos de duración…) pero está claro que nos encontramos ante una cinta singular y arriesgada pero difícil para muchos.

Yo sigo meditándola y a día de hoy no se si amarla u odiarla, eso si, yo me quedo con Snowpiercer.