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Maldigo la suerte que estoy teniendo en cuanto al visionado de comedias de este año se refiere. Mi cuerpo se estremece al recordar películas como The Interview o Pixels, paradigmas del “¿Pero esto me tiene que hacer gracia?”, e incluso me entristezco al descubrirme algo aburrido ante Lo que hacemos en las sombras, a pesar de que a esta sí le aplaudo cierta originalidad y buen hacer. En cualquier caso, iba a ver American Ultra con los dedos cruzados y poca idea de lo que me iba a encontrar. Haber visto el tráiler tampoco aclaraba demasiado; como mucho avisaba de que me iba a topar con una comedia alocada e irreverente. A ver qué nos tenía preparado su director, Nima Nourizadeh.

Llegué a la sala de proyección, sentándome en la butaca después de casi meterme, sin querer, en el sitio que no era. Las prisas, ya saben. Una vez acomodado, se inició la sesión. Yo, en esos momentos, y a pesar de no esperar nada, quería pasar un buen rato. Si me parecía una buena cinta era una cuestión que discutiría conmigo mismo una vez llegados los créditos finales, pero deseaba que al menos me hiciera reír, o pasármelo bien de alguna que otra manera. Por eso mi cara ante el tramo inicial fue de susto; “no pasa nada, tiene un arranque flojo pero ya verás cómo coge el tono en seguida”, pensaba, con una sonrisa nerviosa. La sonrisa no era culpa de la película, desgraciadamente.

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La historia, protagonizada por un joven fumado y su novia que se ven envueltos en una peligrosa operación gubernamental llena de secretos y personajes a cada cual más peculiar, parecía no mejorar a medida que el reloj avanzaba. Algún chiste por allí, cierto atisbo de humor en algunas situaciones muy puntuales, pero llegábamos a mitad del partido y estaba empezando a descruzar los dedos, dando el resultado por perdido. La película continuaba, y nada cambiaba: la sala se veía inundada por un humor tan poco inspirado que se podía palpar la tensión en el ambiente. “Vamos, haznos reír. Haz algo”. Y nada. Todo seguía igual, con ese Jesse Eisenberg casi fuera de tono (y mira que uno de los puntos más negativos del film es la falta de él) y una Kristen Stewart con cara de no saber muy bien qué está haciendo ahí. De primeras me resultaba una pareja curiosa, que quizá no prometía altas cotas de gran interpretación (ambos mueven la cara extremadamente poco) pero sí cierto carisma, un peculiar encanto; Eisenberg es especialista en eso: interpretar muchas veces el mismo papel pero dándole un punto personal que lo hace casi hipnótico. Su protagonista de American Ultra es una triste excepción, y la química entre ellos brilla por su ausencia.

Termina la función. Colorín, colorado, esta comedia se ha terminado. Y qué quieren que les diga, menos mal que fue así. Ni el Ultra-vitaminado tramo final, relativamente entretenido, consigue salvar una obra que se siente vacía, casposa, con poca o ninguna gracia. Chistes que caen en saco roto, chistes que dan vergüenza ajena, chistes que se van acumulando uno encima del otro creando una losa que resulta casi insoportable de aguantar, forman un conjunto deficiente en prácticamente todos sus aspectos. Ni siquiera es tan irreverente como parece querer venderse. No está siendo año para risas.

1.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: American Ultra Director: Nima Nourizadeh Guion: Max Landis Música: Marcelo Zarvos Fotografía: Michael Bonvillain Reparto: Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Connie Britton, Topher Grace, John Leguizamo, Walton Goggins, Bill Pullman, Tony Hale Distribuidora: TriPictures Fecha de estreno: 11/09/2015