El siempre estimulante Todd Haynes rara vez da puntada sin hilo. Uno de los directores más interesantes del cine contemporáneo y artífice de una filmografía que resuma esencia de clásico, regresa con su film más convencional y militante, después de tocar el cielo con la pluscuamperfecta Carol (2015) y con la desapercibida Wonderstruck: El museo de las maravillas (2017).  Aguas oscuras es la versión de Todd Haynes del arquetipo de película basada en hechos reales con drama judicial/social que tanto y tan bien funcionó en la maravillosa década de los 90.

La verdad a veces es tan evidente y terrorífica que preferimos mirar para otro lado y tratar de seguir con nuestras vidas. Esta podría ser la premisa de Aguas oscuras, una película que narra los sucesos reales vinculados a un larguísimo proceso judicial capitaneado por un abnegado abogado (Mark Ruffalo) que desveló cómo una de las mayores corporaciones del mundo estaba envenenando conscientemente a gran parte de la población norteamericana con un elemento tan habitual en todos los hogares del mundo como es el teflón. Un proceso judicial que se alargaría más de 20 hasta llegar prácticamente a la actualidad y en el que no solo arriesgó su carrera, sino su propia vida y la de su familia.

Pareciera como si Haynes se olvidara de su acostumbrado estilo elegante para contar desde dentro y esencia una historia cercana y gris enmarcada en un periodo de tiempo tan oscuro como las propias aguas que lo contaminaban todo. Aguas oscuras es su película más militante en la que vuelve a demostrar su impecable estilo en la dirección y por supuesto en la narración, algo en lo que creo que ya ha asentado cátedra. Evidentemente esta película tiene una clara intención funcional que es la de descubrir al gran público unos hechos que harán que se replantee incluso si llegar a casa y tirar todos los útiles de cocina, pero esa es la clara arma que Haynes usa para impactar y llegar hasta el espectador. Es como si nos advirtiera en todo momento “¡oye todavía estás a tiempo, pero tienes que actuar ya!, porque después será demasiado tarde”.

Aguas oscuras es un excelente y convencional thriller judicial/social que va a los hechos (uno a uno) hasta desengranar el mayor escándalo en el que ha estado involucrado una empresa por atentar contra la salud pública. Todd Haynes sabe que el material que tiene entre las manos es más que suficiente para llamar la atención del espectador y huyendo de su acostumbradas peripecias artísticas, se centre en una dirección tradicional y efectiva en la que brilla gracias al tratamiento de la narración y del espacio tiempo.

Mark Ruffalo, vuelve a estar igual de resolutivo que siempre y está muy bien acompañado por Anne Hathaway quien interpreta a su cristiana y abnegada esposa en un rol en el que brilla, pero siempre en la justa medida y en la sombra, sin restar atención al protagonista del relato. Aguas oscuras es de esas películas de las que es difícil olvidarse, y no precisamente porque sea una obra maestra particularmente llamativa, sino porque su sobriedad y veracidad a la hora de contar lo que está contando es sencillamente apabullante.

Todd Haynes firma su versión del thriller judicial en una cinta tan funcional como necesaria, que se descubre como una poderosa arma antisistema.

Título original: Dark Waters  Director: Todd Haynes Guión: Matthew Carnahan, Mario Correa, Nathaniel Rich Música: Marcelo Zarvos Fotografía: Edward Lachman Reparto: Mark Ruffalo, Anne Hathaway, Tim Robbins, Bill Pullman, Victor Garber, Bill Camp, William Jackson Harper, Mare Winningham, Kevin Crowley, Trenton Hudson Distribuidora: eOne films Fecha de estreno:  24/01/2020