Tournage «Tu dors Nicole» de Stéphane Lafleur

El 21 de junio, puntual cada año, llega el ansiado verano para dar un poco de sentido (y descanso) a nuestra monótona existencia. O por lo menos eso esperamos todos. Es imposible no conectar con Tu dors Nicole y sentirse identificado con su protagonista, una joven de 22 años que ve como esos tres meses de aparente libertad se presentan tan aburridos como temía. Cientos de prometedores planes y viajes a la otra punta del mundo se ven truncados dando pie a noches de insomnio por el sofocante calor, largos paseos en bicicleta sin rumbo alguno y horas en el sofá ojeando revistas, convirtiéndose la opción de salir de casa para tomar un helado con tu mejor amiga en la mejor forma para matar el tiempo.

De esto trata precisamente Tu dors Nicole película dentro de la Sección Atlas del Atlántida Film Fest y tercer film del quebequés Stéphane Lafleur. Alabada por la crítica en el Festival de Cannes y ganadora del premio a mejor guión en la Quinzaine des Realizateurs, proclama a su director como uno de los realizadores canadienses más importantes del cine reciente junto a Denis Villeneuve y Xavier Dolan (nuestro querido enfant terrible).

Rodada en un melancólico blanco y negro que puede recordar a la fantástica Frances Ha (Noah Baumbach), con la que comparte ciertos aspectos en común, Stéphane Lafleur concibe su particular e intimista comedía coming-of-age como una obra preciosa que tras la fachada aparente de “no sucede nada” se esconde el complicado proceso de encontrarse a uno mismo.

No solo en las formas destaca el director canadiense, que además de ponerse tras las cámaras, es también el encargado de escribir la cinta, construyendo con mucho cariño y sensibilidad unos personajes a los que sin darnos cuenta no podemos evitar querer.

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Si bien Nicole es la indiscutible protagonista de la película, Martin (un romántico niño de 10 años) se presenta como el personaje clave para acabar de entender el film. No es capricho del realizador que pese a su temprana edad se haya dotado a su personaje de una inesperada voz adulta, la cual nos ayuda a entender que la sensatez de un niño muchas veces supera a la de un adolescente en plena transición a la madurez. Y es que quizás madurar no supone dejar de ser un niño, sino aprender a serlo durante toda la vida. Atentos a la maravillosa escena en la que Nicole por fin consigue hacer frente al insomnio con la ayuda de un padre que intenta que su bebé concilie el sueño dando vueltas en el coche por el vecindario a altas horas de la noche.

Absténgase aquellos que busquen en Tu dors Nicole la típica comedía veraniega. Su ritmo pausado dota a la película de cierto hastío (como el que siente la protagonista en su día a día) y hará que no todos los espectadores consigan empatizar con su original propuesta.

El verano ha llegado, enchufa el ventilador, saca el helado del congelador y acompaña a Nicole en sus agridulces vacaciones, quizás con su ayuda también consigas encontrarte a ti mismo en esas noches de desvelo y aburrimiento.

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