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Pocos cineastas pueden presumir de haber estrenado en un mismo año dos obras maestras tan dispares como hizo Steven Spielberg en 1993 estrenó La lista de Schindler y Parque Jurásico. La primera fue la obra que le aúpo definitivamente al olimpo de los grandes cineastas, sí, Spielberg había demostrado con creces haber sido uno de los más grandes narradores de historias de todos los tiempos (ya estaban en su haber obras maestras como Tiburón, E.T.: El extraterrestre, Encuentros en la cuarta fase o la saga de Indiana Jones), pero como en esto del cine no te toman en serio hasta que no eres capaz de realizar un gran drama académico, Spielberg calló todas las bocas que aún discrepaban de su talento con la realización de La lista de Schindler. Pero al mismo tiempo que realizaba esta obra, el realizador daba pie a otra de sus obras cumbres, una que seguía el sentido del cine más familiar al que el realizador judío había dedicado el grueso de su carrero. Sí, Parque Jurásico era otra obra maestra, al nivel de La lista de Schindler, sin ninguna duda, y que además supuso un éxito colosal y, que hoy, veinte años después, ya está considerada un verdadero clásico del cine de entretenimiento, todo un hito y es que de hecho podríamos estar hablando del que fue el mejor blockbuster de toda la década.

Spielberg resucitó a los dinosaurios como nadie en la historia pensó que se podría llegar a hacer y, es más, los atrajo al epicentro del núcleo familiar, mostró sus fauces, aterró con ellos, y al mismo tiempo les adapto y les hizo partícipes de la cultura popular, del mismo modo que había hecho años atrás con el amistoso E.T., y es que estos dinosaurios eran tan aterradores como el tiburón que daba título a la obra homónima, pero al mismo tiempo expandían la imaginación de un sueño inalcanzable por el ser humano. El ideal de poder caminar entre dinosaurios era tal que vencía al miedo provocado por el depredador, y en conseguir plasmar ese hecho residía el gran triunfo de la película, no en vano, Spielberg era ya un contador de historias extraordinario. Tras ella llegaron dos secuelas, ambas eran bastante estimables, igualmente estimables y realmente entretenidas, la primera de ellas dirigida por el propio Spielberg y en la tercera entrega de la saga cediendo los mandos a Joe Johnston, un director no especialmente habilidoso pero que en películas como Jumanji había demostrado ya una gran pericia como narrador.

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El problema de estas secuelas residía precisamente en que habían perdido el sino de la primera entrega, ahora los personajes no sentían fascinación por encontrarse con los dinosaurios, su propia vivencia personal con ellos hacía que estos fueran simples animales devoradores y aterradores. Comprensible, pero la mayor de la baza se perdía, y todo lo que quedaba en ella era un entretenimiento, estimable, sí, pero nada más que eso. Y aquí yace el principal triunfo de Jurassic World, una cuarta entrega para la que Spielberg ha delegado los mandos en Colin Trevorrow, un casi novato que ya había demostrado su buen hacer en Seguridad no garantizada. Esta tardía secuela no solo recupera la ilusión por ver a los hombres entre las bestias, algo que se produce en el espectador, catorce años después de ver la última entrega, sino también entre sus protagonistas, donde el miedo que producían en las dos anteriores, ha sido cambiado por la ilusión (de nuevo trayendo a niños como protagonistas, una idea inteligente), pero también apostando por la humanización de los animales, personalizada en el personaje al que da vida el carismático Chris Pratt, todo esto se junta con una amenaza aún mayor y más aterradora, porque aquí el enemigo no es el ya conocido tiranosaurio rex, sino un dinosaurio creado genéticamente con elementos de varios animales y cuyas habilidades resultan completamente desconocidas, haciendo hincapié en la vieja idea del cine de terror de que no hay amenaza más aterradora que la desconocida.

Lo mejor de Jurassic World es lo bien que sabe jugar sus cartas, ese duelo de ilusión contra terror está perfectamente plasmado en la película. Y lo hace desplegando un abanico completo, si bien en su primera parte se sumerge al espectador en ese ansia por ver a los animales, como el fantástico plano de la isla a los ojos del niño interpretado por Ty Simpkins donde el mítico tema original de John Williams resuena con fuerza (y a partir de ahí, su más director heredero, Michael Giacchino, demuestra porque es precisamente el heredero de Williams) y sensatamente no vemos aún ningún dinosaurio (alimentar las ganas es lo más importante), a la propia presentación del personaje al que da vida Pratt, guiando y adiestrando a una manada de velociraptores muestran un contrapunto perfecto al final de la película, culminada en un magnífico clímax final en una lucha entre dinosaurios que, además, está excepcionalmente filmada.

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No se queda solamente ahí la película, parece que (por suerte) la tendencia de blockbusters oscuros y carentes de humor se está yendo al traste. Sí, aquí hay perfilado de manera muy leve un drama familiar (un divorcio), tan leve que este solo hace presencia para comprender y ayudar a empatizar con los personajes, pero Jurassic World sabe que ante todo es una película familiar, y sabe acompañar el estupendo entretenimiento que es, con un notable sentido del humor. Y por si fuera poco, con una estupenda cinefilia que no solo guarda homenajes a su primera entrega, sino a piezas claves de la historia del cine como la propia Tiburón o Los pájaros. Obviamente no estamos ante una película a la altura de Jurassic Park, eso son palabras mayores, pero estamos ante una obra que ha devuelto la vida no solo a los dinosaurios imaginados por Spielberg, sino también a su sentido de la aventura y del entretenimiento. Sí, Jurassic World es una estupenda película, la secuela que llevábamos esperando durante veintitrés años.

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Ficha técnica:

Título original: Jurassic World Director: Colin Trevorrow Guión: Colin Trevorrow, Rick Jaffa, Amanda Silver, Mark Protosevich Música: Michael Giacchino Fotografía: John Schwartzman Reparto: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Omar Sy, Jake Johnson, Vincent D’Onofrio, Judy Greer, Ty Simpkins, BD Wong, Nick Robinson, Irrfan Khan, Katie McGrath, Lauren Lapkus Distribuidora: Universal Fecha de estreno: 12/06/2015