El congreso fue para un servidor una de las mejores películas del año 2013. Y la escena en la que Robin Wright en la primera parte de la película se somete al escáner, una de las más bellas que se han podido ver en una pantalla en los últimos años. En ella comparten escenario y protagonismo la actriz (Robin Wright) y su agente (Harvey Keitel) en el momento que se siente abrumada e incapaz de hacer frente al experimento que la despojará de su vida dedicada a la interpretación para siempre. Entonces Keitel empieza a contarle una historia con el ánimo de distraer y relajar su atención, para que el experimento pueda continuar, y es la historia de cómo decidió hacerse agente. Es así como comienza a capturar la atención de la actriz y ella a reír con más y más fuerza, mientras le sigue contando cómo la conoció, qué clase de actriz era, qué clase de madre y persona es y cuánto la quiere. Es en ese momento que entra la música, la excelente composición de Max Richter y ésta se fusiona con la luz y los flashes del scanner que empiezan a funcionar a toda velocidad capturando las emociones de la actriz, del agente y del mismo espectador que en ese momento ya forma parte de la película. No hay escapatoria.

Es, además, la escena que cierra la primera parte de la película y abre la segunda hecha de animación, elevando la cinta a otro estatus y abriendo todo un mundo de posibilidades en ella.

“I’m not your agent. I just love you.” – Al (Harvey Keitel)