Cuando pensábamos que nada podía ir peor y que en la segunda mitad de festival empezarían a llegar las buenas películas, Murphy aplicó su famosa ley, y con el sexto día llegamos a la jornada más negra de este 18º Festival de Málaga. Ahora sí que podemos decir que todo va a mejorar en los días que quedan, más que nada porque es imposible que veamos un conjunto de películas tan deplorable como el que nos hemos encontrado hoy. Asesinos inocentes y Sexo fácil, películas tristes eran las presentadas hoy en la sección oficial, mientras que El complejo de dinero hacía lo propio en la sección ZonaZine.

Asesinos inocentes – Matar al profe

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Garralda es un alumno de psicología que está en una situación económica y laboral algo comprometida, y además está terminando la carrera. Uno de sus profesores, el señor Espinosa, le ofrece un aprobado en su asignatura a cambio de algo muy especial: que lo mate.

Asesinos inocentes podría haber sido una película muy decente si el director, Gonzalo Bendala, hubiera seguido la senda de la comedia negra y no el del thriller. A pesar de que, como el propio director afirmó en la posterior rueda de prensa, la película tiene algunos toques de humor negro, lo cierto es que Asesinos inocentes intenta parecer una película seria, y eso es bastante complicado.

El principal problema es que la película no se la cree nadie. El propio Bendala coescribe un guión espantoso con una historia sin ningún tipo de credibilidad y unos giros finales desastrosos. La película cuenta con un reparto joven de lo más generacional compuesto, entre otros, por Maxi Iglesias, Luis Fernández y Aura Garrido, que interpreta al personaje más prescindible de toda la película. Los acompaña el veterano actor argentino Miguel Ángel Solá.

En resumidas cuentas, Asesinos inocentes podría haber sido una película bastante potable de haberse contado en tono de comedia negra, pero como thriller es totalmente ridícula y absurda, convirtiéndose en una parodia de sí misma.

Sexo fácil, películas tristes – Romance algo cómico

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A Pablo, un guionista de cine, le encargan escribir una nueva comedia romántica ambientada en Madrid. El escritor argentino idea la historia de amor de Víctor y Marina, a la par que combate con sus propios problemas sentimentales.

Coproducción argentina dirigida por el novel Alejo Flah que, si bien hace pasar un rato entretenido, no consigue calar del todo y deja un sabor de boca un tanto agridulce. En esta comedia romántica (que tiene más de romance que de comedia) todo es demasiado predecible, no hay nada nuevo que contar a pesar de su estructura en la que se nos muestran dos historias: la real (la de Pablo) y la ficticia (la de Víctor y Marina).

Sexo fácil, películas tristes parece beber en cierta medida de las historias románticas que suele contar Woody Allen, pero no llega a las cotas del cine del director neoyorkino, siendo un quiero y no puedo constante a pesar de las buenas intencioes de Flah. Su film no deja poso y se nos hace de lo más insulso su resultado final.

En el elenco encontramos multitud de rostros conocidos como los de Ernesto Alterio, Marta Etura, Quim Gutiérrez o Carlos Areces. Todos trabajan de manera correcta en el film, aunque su esfuerzo no le hace ganar puntos a esta película que, si bien no es un desastre, no consigue llegar al aprobado.

El complejo de dinero – Puro tedio

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En una casa de campo se reúnen una serie de personas, varios de ellos familiares, de lo más variopinto con una característica común: todos tienen el complejo de dinero.

La película de Juan Rodrigáñez está inspirada en el libro homónimo de Franziska von Reventlow. Durante 75 minutos vemos como el director, a través de sus escenas de diálogo entre los personajes, parece querer decirnos algo, pero la película acaba y no sabemos muy bien qué quería decirnos Rodrigáñez con su obra.

El complejo de dinero es una película atrevida e inclasificable, pero también un bodrio de dimensiones sobrehumanas. Es agotadora, crispante y, lo peor, parece que no cuenta absolutamente nada. Lo que más podemos agradecer de ella es que sea tan corta, a pesar de que la película parece no querer acabar nunca.

Somos muchos los que amamos el cine experimental y poco convencional, pero todo tiene un límite, y El complejo de dinero lo sobrepasa a base de un tedio exagerado.