-Jack O Connell playing Eric

Dijo George Kape en un extenso artículo en donde reflexionaba sobre la violencia, que “los oprimidos luchan desde sus propias subjetividades, sus propias historias y su propia manera de formular el mundo”. Una idea bien genérica pero que le va como un guante a la nueva cinta del escocés David Mackenzie, que se propone reflexionar sobre temas universales como la libertad, el amor paterno-filial o la violencia a través de un drama carcelario protagonizado por el tan de moda Jack O’Connell. El resultado es un producto extenso, barroco y deshonesto que no sirve más que para explayarse en una pornografía visual de golpes, navajazos y puñetazos varios, cuya sangre mancha la lente y nos impide realmente ver el incipiente discurso que hay detrás.

Amigo o no del género, lo cierto es que una cárcel es un buen punto de partida para cualquier drama de bien que se precie. Coloca al espectador en un escenario agrio y terriblemente dramático per se, que ya ha acogido otras grandes cintas como Cadena perpetua, Celda 211 o La milla verde, y en donde no sentir empatía por los personajes es prácticamente imposible. Y no sabemos cómo diablos se lo monta pero David Mackenzie consigue que sintamos lo contrario. En una película desmesurada y efectista, la trama gira alrededor de Eric Love, un joven con problemas de violencia que es trasladado a una cárcel de adultos. Allí se encontrará con los clásicos grupos de siempre: los negros que hacen piña, los latinos, los blancos y su padre, un carismático líder venido a menos con el que terminará por reencontrarse de nuevo. No obstante, este leitmotiv queda encubierto por las constantes peleas en las que se mete Love, acompañado siempre de gritos de de mathafucka, cunt o your’re dead!, tras los cuales sólo nos queda un grotesco clímax que nos sabe a gatillazo.

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Starred Up parece querer hablarnos de muchas cosas pero por encima de todo es un puño al aire por la libertad y la voluntad de creer en que el amor lo cambia todo, incluso un corazón podrido y violento como el de Love. No es casualidad que el protagonista se apellide “amor” en inglés, porque aunque todo a su alrededor le empuja a hundirse al sentimiento opuesto, el guión de Jonathan Asser planta espurnas de sensatez para que él pueda agarrarse aunque sea con las uñas de los pies: un grupo de ayuda capitaneado por un Rupert Friend sobrepasado por las circunstancias pero que borda su papel, convictos que le echan un capote y el afecto de un padre. Mientras tanto Mackenzie no deja que empaticemos con nadie porque tampoco le interesa en absoluto, el foco de atención es otro. Madurar no es fácil y para Love muchísimo menos.

Recogiendo el guante de Kape, Starred Up es la retransmisión de la lucha de Eric Love por intentar imponerse en un clima hostil, decadente y falto de principios. Aunque su verdadera batalla es recuperar el amor de un padre que parece ser el culpable de la decadencia de su hijo pero que resulta ser una víctima más de un sistema que no funciona. Como todo, habrá espectadores que no conecten con una película que lo ha ganado prácticamente todo a lo que aspiraba, convirtiéndose así en uno de los éxitos escoceses del año. Habrá que culpar a Mackenzie, que firma una dirección de actores y una puesta en escena impecable pero que termina perdiéndose en una forma que no trasciende al fondo.

3_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Starred Up Director: David Mackenzie Guión: Jonathan Asser Fotografía: Michael McDonough Reparto: Jack O’Connell, Ben Mendelsohn, Rupert Friend, Sam Spruell, David Ajala, Peter Ferdinando, Anthony Welsh Distribuidora: La Aventura Fecha de estreno: 01/04/2015