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La línea que separa el melodrama de la emoción al absurdo es realmente fina. ¿Hasta qué punto puedes empujar las emociones para que éstas no acaben en lo más chabacano? ¿Dónde está el límite que separa el drama de lo involuntariamente absurdo? Son éstas preguntas que rápidamente se vienen a la mente viendo Si decido quedarme, debut en la gran pantalla de R.J. Cutler, director curtido en la televisión y productor ejecutivo de la exitosa serie Nashville. Basada en la novela homónima de Gayle Forman, Si decido quedarme cuenta la historia de una muchacha, que observa como su cuerpo se encuentra debatiéndose entre la vida y la muerte tras un fatal accidente de coche que la ha dejado en coma y ha matado al resto de su familia. Una revelación espiritual que hará que la muchacha se debata por el significado de su vida y decida si realmente merece la pena luchar por seguir viviendo, o simplemente rendirse y morir, ahora que se encuentra completamente sola. Sí, es cierto estamos ante una trama que podría haber dado un juego excelente, pero sin embargo, se convierte en un poco certero melodrama que realmente carece de ninguna chispa de inspiración.

El principal problema de una película como ésta es que el material realmente no es suficiente para una película de 90 minutos, al menos sin un buen guión a sus espaldas que sepa ahondar en todos los interesantes conflictos que la situación presenta. Podría desde luego haber optado por una estructura más teatral y filosófica, aunque eso seguramente la alejase completamente del tono que debe tener la novela, ya que está dirigida a un público adolescente, y que sin lugar duda, parece que querían respetar. La decisión de esta muchacha se reduce a su pasión por la música y las posibilidades de entrar en un prestigioso conservatorio de Nueva York y su relación con un roquero, que pasa por altibajos porque cada uno se encuentra persiguiendo sus sueños. Estos son los dos únicos elementos que parecen importar a la hora de aferrarse a una vida que parece bastante vacía.

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Y lo peor de todo es que la trama principal de la película, la más importante de la película, se encuentra completamente reducida a un segundo plano, con continuos flashbacks que construyen la verdadera línea porque la que discurre el filme. Así, en realidad, Si decido quedarme, es poco más que una simplona película de romances adolescentes, en la que una joven, que es el bicho raro de su familia, con dos padres roqueros, ex-miembros de un grupo de música, tienen una hija que vive fascinada por la música clásica y cuya mayor ambición es tocar el violonchelo. Como paradoja del destino, acabará enamorada de un joven que es exactamente la reencarnación de sus padres cuando estos eran jóvenes, y tendrá que luchar por llevar adelante su relación, aún cuando su pareja empiece a conocer el éxito, y tendrá que marcharse durante periodos prolongados.

El continúo énfasis y subrayado que hace la película a las escenas dramáticas que la pueblan resulta excesivo y bastante tonto, añadiéndole cierto toque de incredulidad a todo aquello que estamos viendo. No ayuda en ello tampoco un guión excesivamente endeble, cargado de frases rimbombantes, con ínfulas de grandilocuencia, pero consiguiendo únicamente que toda la película acabe resultando alarmantemente ridícula. Y es ahí a donde nos dirigíamos con la pregunta del principio, ¿cuál es el punto límite hasta el que puedes empujar la película? ¿Cómo puedes realmente conseguir el propósito determinado? Todo se basa en la prudencia narrativa y en la alineación de los elementos que construyen la película para que nada de lo que pase aquí resulte excesivo, algo que sin lugar dudas el novato director es incapaz de conseguir. Ni siquiera la interpretación de Chloë Grace Moretz que nos enamoró a todos en aquel precioso cuento de Martin Scorsese que era La invención de Hugo, es capaz de encontrar la forma de medir su actuación. Sus arrebatos son excesivos, pasando los límites de la sobreactuación, haciéndolos imposible de creer.

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Si decido quedarme es básicamente un melodrama absurdo, desmedido, que no va más allá de adónde consiguen llegar los flojos telefilmes que estamos acostumbrado a ver en las sobremesas de la televisión, sólo que adornado por una mayor producción que no oculta sus fallos en las costuras. Al menos, si es que se puede destacar algo de la película, cabe decir que su apuesta musical es agradable, y lo único que es capaz de distraer poco mientras discurre una trama tan absolutamente anodina, incluyendo además una excelente versión folk de Today de Smashing Pumpkins, el mejor momento de la película, aunque poco importe con lo que realmente nos están contando.

Ficha técnica:

Título original: If I Stay Director: R.J. Cutler Guión: Shauna Cross Música: Heitor Pereira Fotografía: John de Borman Reparto: Chloë Grace Moretz, Mireille Enos, Liana Liberato, Lauren Lee Smith, Jamie Blackley, Aliyah O’Brien, Stacy Keach, Aisha Hinds, Joshua Leonard, Chelah Horsdal, Jakob Davies, Sarah Grey, Gabrielle Rose, Peter J. Gray, Donnie MacNeil Distribuidora: Warner Fecha de estreno: 19/09/2014