La jornada anterior de la Mostra fue un poco descafeinada, light, grisácea. Para este servidor, es raro ver a la prensa desperdigada en diferentes pases, sin apenas coincidir en algunos, tal vez por problemas de aforo, de conexión, el día o las ganas, ni idea. Lo más destacado del día fue la actriz Frances McDormand. La adorable policía de la película Fargo de los Coen, presentaba en el festival fuera de concurso la miniserie de HBO Olive Kitteridge, dirigida por Lisa Chodolenko (Los chicos están bien) constituida por 4 partes (o episodios), cada una de una hora de duración. Como no podría ser de otra forma tratándose de HBO, las alabanzas por parte de los críticos ha sido unánime, que han destacado sobre todo las interpretaciones de Frances McDormand y Richard Jenkins, que además tiene unos secundarios de lujo como Bill Murray y Zoe Kazan. La jornada no terminaba aquí, también destacaban cintas como Near Death Experience, protagonizada por  Michel Houellebecq (que podéis verle en cines con El secuestro de Michel Houellebecq) donde la muerte es el tema principal, Tsili, sobre el recuerdo del Holocausto dirigida por Amos GitaiIl giovane favoloso, un biopic sobre el poeta Giacomo Leopardi realizado por Mario Martone.

PHO-OLIVE

Olive Kitteridge

Comprimida en una única sesión de cuatro horas que tuvo bien ocupada a la crítica y prensa acreditada durante toda la tarde de ayer domingo, ‘Olive Kitteridge’ es un vehículo perfecto para el lucimiento de su protagonista. Una actriz capaz de insuflar una extraordinaria naturalidad a personajes discretamente excéntricos, McDormand tiene un sexto sentido para invocar gestualmente, con una mezcla de ironía y sinceridad, las luces y sombras de un determinado escenario, sea la tensa bonhomía del poblado de ‘Fargo’, la chispa escondida de la América suburbial de ‘Casi famosos’ o el universo peterpanesco de ‘This Must Be the Place’.

Con su simplista estructura basada en el uso de flashbacks explicativos y su marcado nihilismo –que no permite a los personajes evolucionar demasiado–, el verdadero gozo de ‘Olive Kitteridge’ se encuentra en la contemplación de la dinámica escénica de McDormand y Jenkins: un auténtico ballet de apuñalamientos dialogados y de ternura expresada sin palabras.

Manu Yáñez (Fotogramas)

La protagonista sostiene un arma en la mano, pone el dedo en el gatillo y… Lo que sigue es todo lo sucedido en el último cuarto de siglo y que ha llevado a esa primera escena. La actitud digamos ‘shopenhaueriana’ del personaje de McDormand es, sin duda, una de sus mejores creaciones desde, en efecto, Marge Gunderson. Hablamos de ‘Fargo’, claro. Brillante, ácida y hasta demoledora. Nos hundimos.

Luis Martínez (El mundo)

La miniserie de 4 horas de duración es un sutil retrato de una mujer compleja, amarga y enérgica que ha ocupado los últimos 4 años de la vida de Mc Dormand (…)‘Olive Kitteridge’, dirigida por Lisa Chodolenko, tiene una impecable factura visual y (…) Escuchar a Mc Dormand es todo un placer, inteligencia y colmillo retorcido. Su trabajo en ‘Olive Kitteridge’ es impecable y si hubiera entrado en la competición sería candidata a premio de interpretación.

María Guerra (La Script)

Está bastante bien.

Nando Salvá (Cinemanía)

Near Death Experience

Near death experience’, de los directores Benoît Delépine y Gustave Kervern, es una de esas cintas (o lo que quiera que sea) que reconcilian con la mirada de asombro. Un oficinista cree recibir un buen día una señal mientras ve la tele. Deja todo, abandona la familia y se lanza al monte. Corre a encontrarse con la única cita ineludible: la muerte. El resultado es un artefacto, llamémoslo así, delirante, profundo, genial e inaprensible.

Luis Martínez (El mundo)

 Llegar más o menos al segundo tercio de tu vida, pongamos a los cuarenta y tantos. Hacer balance, siendo sincero, al menos, contigo mismo. Reconocer que hace tiempo que no ves sentido a lo que haces, a lo que vives. Que si has llegado hasta aquí es por tus hijos, pero que ahora son mayores, así que… Reírse de un trabajo que odias (ser teleoperador, a tu edad). Y no arrepentirse de haber llevado una vida plana, porque lo que siempre has buscado ha sido la comodidad, evitar sobresaltos. Comportarse como si ya estuvieses muerto, porque no acabas de decidirte a terminar con tu vida, de una vez por todas. Un guión filosófico, divertidísimo en su mayoría de sentencias, y profundamente dramático en otras, es la principal baza de Near Death Experience.

Simple y efectiva, es una de las propuestas más interesantes del festival, pero de consumo exclusivo de cinéfilos empedernidos.

Arantxa Acosta (Cine Divergente)

Tsili

Un film imprescindible sobre el Holocausto, cuyo final, que obviamente no desvelaremos, nos deja un nudo en la garganta: el remate perfecto para que el espectador sienta el verdadero terror de la guerra. Tsili es desde ya imprescindible en la filmoteca para la memoria histórica de la Segunda Guerra Mundial, y sin duda se merecerá un análisis en profundidad en Cine Divergente.

Arantxa Acosta (Cine Divergente)

No lejos, Amos Gitai trajo fuera de la competición ‘Tsili’. Entre la fantasía y la herida del recuerdo, el director israelí escenifica un capítulo, por definición siempre el más doloroso de todos ellos, del Holocausto. Sobre una novela de Aharon Appelfeld, quiere el cineasta extraer del sufrimiento la claridad de la inocencia.

Reivindica Appelfeld en su trabajo el valor de la ingenuidad y la necesidad de la ficción. La memoria sola no basta, dice. Y Gitai se aplica a ello en una película tan sencilla como magnética; tan tierna como brutal.

Luis Martínez (El mundo)

Il giovane favoloso

 Se empeña la película en alejarse de los tópicos más manidos del ‘biopic’ y, la verdad, a duras penas lo consigue en su eterno deambular más allá de las dos horas y cuarto. La exhibición de Germano literalmente se arrastra por la existencia de un talento castigado por la incomprensión, la mediocridad y el fanatismo. Sólo en contados instantes, cuando la película se olvida de verdad de cosas tales como la cronología, los datos y los mapas, el relato adquiere altura. Y siempre pendiente del sorprendente trabajo de un gran actor.

Luis Martínez (El mundo)

Un film visualmente primoroso pero que abusa de los recitativos, se apoya por completo en la poesía de Leopardo sin dejar que el personaje se exprese fuera de sus versos.

María Guerra (La Script)

Plomiza, acartonada, vetusta, pomposa, cursi…un ladrillo importante.

Nando Salvá (Cinemanía)