THE UNKNOWN KNOWN

No hay nadie en este mundo que me dé más miedo que un político, me da miedo quien tiene el poder, quien tiene la potestad de hacer todo lo que se antoje, por lo que siento verdadero pánico de un político, alguien que por lo general, para llegar al poder tiene una personalidad ególatra y con aires de magnificencia, cualidades sin las que por otro lado, posiblemente jamás llegaría a lo más alto. Vale, es una generalización muy gratuita, hay políticos buenos, o que han hecho alguna cosa buena, pero no nos engañemos, esto es algo realmente extraño. Donald Rumsfeld es un tipo que se mantuvo como Secretario de Defensa durante varias legislaciones republicanas. Empezó siendo Jefe de Gabinete de Gerald Ford, para pasar posteriormente a ser su secretario de defensa, cargo que repetiría mucho tiempo después con George W. Bush. Fue en ese mandato donde cometió las mayores atrocidades que le acabaron por llevar a limitar, permitiendo entre otras cosas las torturas en la prisión de Guantanamo y en la guerra de Irak. E iniciando una terrible caza para acabar con el dictador Saddam Husseim, manteniendo la idea y el terror en la cabezas de los americanos de que éste tenía armas de destrucción masiva. Armas que por otro lado jamás se encontraron, aunque él se atreva a sostener en esta entrevista que posiblemente, simplemente las destruiría, pero no, no se preocupen, en ningún momento escucharan la posibilidad de que él pudiera estar equivocado.

Y no lo escucharan porque The Unknown Known, título del documental de Errol Morris, título que proviene de aquella descabellada frase utilizada por Rumsfeld para justificar el ataque a Irak donde venía a decir algo así como: “Sabemos también hay cosas desconocidas conocidas; es decir que sabemos que hay algunas cosas que no sabemos.” no es ni mucho menos un ejercicio redentor por el que fuera secretario de defensa. Al final de la película Morris pregunta a Rumfsfeld que porque ha accedido a realizar esa entrevista, y le resulta imposible contestar, quizá pensaba que podía ganar la partida, se sentía demasiado listo como para temer nada, y quizá incluso vea el impecable trabajo periodístico de Morris y sienta que ha ganado, porque es ahí precisamente donde comienza la jugada maestra de Morris. Dejarle al entrevistador la sensación de victoria, pero darle al espectador la información necesaria, que es ese propio relato contado por él, para que entienda todo lo que este hombre es.

No voy a negar que el juego de Errol Morris me resulta deliciosamente maquiavélico. El entrevistador sabe exactamente como retratar a Rumsfeld usando siempre sus propias palabras. Incluso lanzando un verdadero envenenado en forma de imágenes de archivo con un periodista preguntándole al ex-secretario que opinaba acerca de las declaraciones de Saddam Husseim de que no existían esas armas de destrucción masiva, a lo que éste contesta “No se crean al mentiroso del pueblo”. Una frase de dos vías que Morris juega con deliciosa maldad. A partir de aquí empieza el verdadero juego, Morris como un entrevistador completamente ausente, cede el protagonismo completo a Rumsfeld en pantalla. Jamás le corta, no cuestiona sus palabras, sabe que eso sería caer en lo fácil, y sabe que de ese modo podría acabar perdiendo del todo el partido. En lugar de esto opta por dejar que Rumsfeld explique en sus propias palabras, y trate de justificar todos los actos terribles que cometió, desde las torturas a la propia guerra, posturas que además sigue defendiendo con vehemencia. El único arma del realizador es atizar siempre con la pregunta idónea, para que sean las explicaciones del propio Rumsfeld la que destripen el alma y la mente de este hombre, que realmente acaba dibujándose a sí mismo como un simple genocida con traje y corbata, un hombre realmente peligroso, que el único signo de arrepentimiento que llega a mostrar en la duración de la película es ante la posibilidad de poder haber llegado a ser Presidente de los Estados Unidos y como ésta se evaporó.

 Donald Rumsfeld

Decía el mítico Dr. House al que daba vida Hugh Laurie que todo el mundo mentía, y vivimos en un mundo en el que nos mienten constantemente. También nos lo dice Morris por boca del propio Rumsfeld, no nos creamos al mentiroso. El problema, y posiblemente lo que más miedo me da de este certero retrato, es no estar seguro de en qué momentos Rumsfeld está mintiendo para mantener su propia postura de manera solida, y en qué momentos simplemente defiende una verdad que el mismo ha optado a creer. Este hombre peligroso, que incluso llega a vacilar a su entrevistador en cierto momento de la entrevista diciendo que se ha marcado un tanto controló el devenir del mundo durante muchos años. Fue el líder de una guerra que él mismo se montó, engañando por completo al mundo entero y a sus propios ciudadanos aprovechando los ataques del 11 de septiembre, afirmando, con vehemencia, que jamás nadie en su administración conectó a Husseim con Al Qaeda, pero sabiendo jugar siempre sus cartas para mantener al mundo en su raya. Lo que hace Morris es periodismo, puro, de calidad, con verdaderas agallas. El retrato de un hombre sin moral cuya única lamentación es la de no haber llegado a ser presidente. ¿Entienden ahora porque me aterran los políticos? Observen estas cosas desconocidas conocidas si no, y pronto se darán cuenta de que Morris hace que nos sobren los motivos.

3.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: The Unknown Known: The Life and Times of Donald Rumsfeld Director: Errol Morris Guión: Errol Morris Música: Danny Elfman Fotografía: Robert Chappell Reparto: Donald Rumsfeld, Errol Morris Distribuidora: La Aventura Fecha de estreno: 23/05/2014