Ayer nos quedamos todos helados ante la noticia de que Philip Seymour Hoffman había fallecido con apenas 46 años. Hoffman es sin duda uno de los actores más talentosos que nos ha otorgado el cine durante los últimos 20 años. Resulta complicado pensar en la primera década del Siglo XXI sin tener en cuenta ninguna de sus actuaciones. Phillip Seymour Hoffman era un secundario de los que robaban escenas y se adueñaban de la película. Era uno de esos protagonistas que imprimían tanto carácter en sus trabajos que no compartía protagonismo. De impecable formación teatral, las cámaras querían como a nadie a este actor pelirrojo, con un rostro peculiar, que interpretaba igual de bien a personajes frágiles que a desequilibrados, porque todo lo sacaba desde sus entrañas. En La Cabecita hemos querido hacerle un pequeño homenaje, recogiendo sus diez mejores actuaciones. Son sólo diez, pero fue un actor tan maravilloso que casi podríamos haber mencionado toda su filmografía:

Casi famosos de Cameron Crowe (2000)

Casi famosos

Personaje: Lester Bangs

Al igual que posteriormente hiciera en Truman Capote, Hoffman daba vida a un personaje que realmente existió, el famoso crítico de la revista Rolling Stone Lester Bangs. Casi famosos está basada en las vivencias del propio Cameron Crowe, Hoffman volvía a ejercer de mentor, pero en esta ocasión de Patrick Fugit al que no le quedaba más remedio que enseñarle a ser “guay”. Con un ridículo bigote setentero, nos descubrió otra de sus facetas y es que pocas veces ha resultado tan divertido como en esta película, donde llamaba a Jim Morrison un “bufón borracho con pose de poeta“.

La última noche de Spike Lee (2002)

La última noche

Personaje: Jacob Elinsky

Spike Lee realizó el mejor retrato de la sociedad tras los atentados del 11S. Un traficante de drogas está a punto de ingresar en la cárcel y decide reencontrarse con su padre y sus amigos de la infancia, entre ellos el Jacob al que da vida Seymour Hoffman. Una noche llena de miedos, de preguntas, de incertidumbres. Hoffman interpreta a un personaje inseguro, incapaz de atraverse a besar a la mujer de la que está enamorado, pero capaz de interceder cuando su amigo les pide debajo de un puente que le peguen por su miedo a ser violado en la cárcel. Puede que la magistral actuación de Edward Norton eclipsará a sus compañeros de reparto (donde también destacaban Barry Pepper y Brian Cox), pero Hoffman fue, sin duda alguna, el que mejor supo capturar a ese ciudadano lleno de miedo en una Nueva York completamente desubicada.

Magnolia de Paul Thomas Anderson (1999)

Magnolia

Personaje: Phil Parma

Este retrato coral de personajes perdidos que firmó Paul Thomas Anderson es una de las mejores película que jamás se han filmado. Además, en ella Hoffman daba vida a un personaje bastante distinto a lo que sería el resto de su filmografía y uno de los más enternecedores que jamás ha encarnado. En ella interpretaba al enfermero de Jason Robards, un personaje repudiado por su propia familia y que sólo era tratado como un ser humano por el personaje de Hoffman. Encargado de encontrar al hijo de Robards para cumplir su última voluntad, testigo de una de las frases más atroces que se han escrito en una película, la que Tom Cruise le decía a su padre “Espero que te duela, que te duela que te cagas“. Hoffman volvía a dotar a un personaje suyo de una innata humanidad.

Truman Capote de Bennett Miller (2005)

Capote

Personaje: Truman Capote

Hoffman tuvo ante sí el reto de interpretar a uno de los personajes más representativos del Siglo XX: Truman Capote. Y lo clavó de tal manera que consiguió el único premio Oscar de su carrera. Sumergido en esa tierra terrorífica de Kansas para investigar el asesinato de una familia y escribir A sangre fría, su gran obra maestra. El actor no sólo captó a la perfección los gestos afeminados y la voz aniñada del personaje, algo para lo que entrenó durante meses, sino que además se sometió a un drástico cambio de imagen perdiendo mucho peso. Hoffman supo interpretrar como nadie la desesperación de Capote, siendo extranjero en un mundo que nada tenía que ver con el suyo.

Antes que el diablo sepa que has muerto de Sidney Lumet (2007)

BEFORE THE DEVIL KNOWS YOU'RE DEAD

Personaje: Andy Hanson

Posiblemente su personaje en la película de Sidney Lumet sea el más despiadado de los que ha interpretado a Philip Seymour Hoffman. Un ejecutivo con problemas de dinero, adicto a la heroína, al que su mujer engaña con su hermano. Un hermano al que no duda en presionar para robar la tienda de sus propios padres, y que se muestra impasible ante el asesinato de su madre. Hoffman interpretraba a este odioso personaje con furia, sacando todo lo peor que contenía dentro de sí mismo. El enfrentamiento con Albert Finney, cuestionando si éste es realmente su padre, es uno de los mejores momentos de su carrera.

La familia Savages de Tamara Jenkins (2007)

La familia Savage

El personaje: Jon Savage

Una familia desestructurada y dos hermanos que tienen que volver a su ciudad natal para encontrarse con su padre al que hace años que no hablaban. Hoffman hacía una de las interpretaciones más enternecedoras de su carrera. Con una espectacular química con Laura Linney, tenía que afrontar el sentido de su vida a través del contacto con el pasado y la huella que deja la muerte recorriendo los pasillos de un hogar de ancianos. Como una de las constantes en su filmografía, Hoffman encarnaba a un personaje solitario y lo llenaba de humanidad. Y una vez más el actor volvía a brindar una fantástica actuación.

Happiness de Todd Solondz (1998)

happiness

El personaje: Allen

No es que Philip Seymour Hoffman tuviera precisamente aspecto de galán, un rol que obviamente jamás interpretó en el cine. Posiblemente su Allen de Happiness sea precisamente el polo más opuesto a lo que sería un galán. Un tipo asocial, un depredador sexual que acosa a las mujeres por teléfono, pero apenas es capaz de acercarse a ellas para encontrar el amor. En Happiness nos encontramos a un Hoffman tímido, retraído, inseguro y temeroso de sí mismo. Siendo rechazado, o como estupefacto oyente a la narración de un crimen pasional. Una vez más, Hoffman lo bordaba, y nosotros empezábamos a quedarnos con su nombre grabado en la memoria.

La duda de John Patrick Shanley (2008)

La duda

Personaje: El padre Flynn

De nuevo nos encontramos con uno de esos personajes de increíble dualidad a los que tan bien daba vida Philip Seymour Hoffman. Hay mucha similitudes entre El padre Flynn y su posterior Lancaster Dodd. De nuevo, líder de una iglesia, hace gala de la fuerza de la fe sobre el ser humano. Un hombre amable con el que parece fácil tratar. Las dudas aparecen cuando es acusado de pederastía. ¿A quién creer? ¿Cómo creer? La escena que comparte en su despacho junto a Meryl Streep y Amy Adams, de pura naturaleza teatral, dejaron claro una vez más el inmenso talento del actor. Sus actos, siempre estudiados parecían ser sólo la fachada de un terrible monstruo.

The Master de Paul Thomas Anderson (2012)

The Master

Personaje: Lancaster Dodd

Hoffman junto a Joaquin Phoenix se marcaba en The Master uno de los mayores duelos interpretativos que nos ha dado el cine estos últimos años. Aguantaba la histeria de Phoenix de manera aterrodora, como un padre, un pastor que le acogía para convertirle en su marioneta. Su forma de dar vida al creador de la Cienciología guardaba una terrible dualidad, una fachada agradable, que escondía a un monstruo perverso y repulsivo. Pocos actores habrían sabido encarar a un personaje tan complicado como éste de la misma manera que lo hizo Seymour Hoffman.

Synecdoche, New York de Charlie Kaufman (2008)

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Personaje: Caden Cotard

Un director teatral enfrentado a una crisis existencial decide construir una réplica de Nueva York en un almacén de Nueva York. En el debut en la dirección de Charlie Kaufman, el realizador empujaba a Hoffman a un abismo de sentimientos como reflejo de su propia inquietud creativa. Hoffman retrataba el paso de los años con dolor, pesadumbre, como un torrente de emociones que deambulaba por ese Nueva York inventado, por el reflejo de recrear la gran obra de teatro que es la propia vida. No sólo es la mejor interpretación de Hoffman, si no también una de las mejores de la pasada década.