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Desde el estreno de Los juegos del hambre me he sentido bastante atraído por esta saga. La adaptación de las novelas de Suzanne Collins llegaba al cine para tomar el relevo adolescente de Harry Potter, que durante una década sorprendió con el fantástico mundo de fantasía creado por J.K. Rowling. Pero lo que me agradó y rápidamente me conquistó de ella era lo diferente que era a cualquier otra saga juvenil, la premisa partía de una distopía terriblemente sobrecogedora, sí, era una película de aventuras, pero centrada casi en un holocausto futuro. Pero había algo aún más atractivo, y era su fuerte discurso político, un discurso muy consecuente con la situación en la que ha estado inmerso el mundo estos años. Este discurso es cierto que provenía directamente de las novelas de Collins, pero en las películas se supo intensificar para dotarle de un alma cercana al Occupy Wall Street, algo que también permitía a la película gozar de una madurez mayor a la de los libros en los que se basa. Sí, era un producto de entretenimiento puro y duro, enfocado al público adolescente, elaborado a la perfección y construido con sabiduría, y además, tenía mucha más cabeza que la media de los productos habituales. Algo que además le han intentado copiar estos años sin demasiada fortuna. Era imposible no disfrutar de Los juegos del hambre.

Al hablar de la estupenda En llamas, expresé mis temores al hecho de que la entrega final se dividiera en dos partes. Este temor estaba justificado, y no por precedentes, la última entrega de Harry Potter funcionaba mejor con la segunda, pero tenía pedigrí e identidad como película propia y estaba perfectamente construida. El final de En llamas era redondo, recordaba a aquello que planteó George Lucas en El imperio contraataca, la catástrofe total, el mundo derrumbado y el comienzo del final. Tras En llamas debería haber llegado una única película, ¿funcionaría lo planteado en Sinsajo? Una vez vista la película claramente podemos afirmar que no.

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Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 1 comienza justo donde se quedó la anterior entrega, Katniss ha sido rescatado de los juegos organizados por el capitolio y se debe preparar para empezar la rebelión, ahí empieza… y ahí termina. Podríamos hablar de esta primera parte de Sinsajo como una película prólogo. Un prólogo exageradamente alargado durante más de dos horas que sólo parece una preparación para la segunda mitad de la película, y es que casi podemos afirmar sin miedo que es una película en la que durante dos horas no pasa nada, algo que me parece absolutamente terrible, por muy buenas ideas que plantee, en una película de este perfil. Y es que Sinsajo carece de una estructura sólida. No es ya que plantee una película sin final, algo que pese a la división podría haberse llevado mejor, y ahí nos podemos volver a repetir a la primera entrega de Harry Potter y las reliquias muertes que conseguía cerrar exitosamente un importante capítulo de la trama, aunque dejase otras abiertas. No, el final de Sinsajo es poco más que un macguffin más propio de un serial televisivo que a la semana siguiente se resolverá, que de una producción hollywoodiense de la que debes esperar un año para ver su resolución.

Pero es que Sinsajo tampoco cuenta con un mínimo desarrollo. Esto plantea un serio problema a los neófitos que traten de ver la película sin haber visto ninguna de las entregas anteriores. No basta escudarse en el hecho de que la película sea una secuela, por pequeña que sea, la presentación debe existir siempre. Pero Sinsajo arranca directa y sin miramientos, en medio de ese desarrollo del que ya no saldrá en toda la película. Por supuesto, toda la trama acaba resultando imposible de seguir para quién no haya visto las anteriores películas. Incluso si no se han vuelto a ver desde su estreno, ciertas situaciones acabarán resultando un verdadero problema a resolver.

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Pero sería injusto quedarse en estos errores de la película, porque sí, esto es una losa muy grave que no le permite avanzar, y sin embargo consigue atrapar al espectador y entretenerle durante las dos horas que dura, y lo hace repitiendo y mejorando muchos de los aciertos de sus entregas anteriores. Toda la base de Sinsajo, lo único que es capaz de salvarla de ser una película realmente mala, llega desde su discurso político. Esto es lo único que la película es capaz de plantear y realmente desarrollar. Con ello, la cinta goza de los momentos más maduros de toda la saga, la sensatez del mensaje del pueblo contra el estigma del poder nos presenta a una película que décadas atrás se la hubiera podido incluso acusar de apología del comunismo. Es una baza realmente arriesgada a jugar en una película de este perfil, pero todo está planteando con verdadera sensatez.

Me resulta también irresistible el análisis que la película realiza sobre la necesidad de los medios para conseguir el apoyo político, o llegando a casos más extremos como el que plantea la cinta, la unión a una rebelión. No basta con tener un líder, hay que hacer que ese líder sea atractivo, un producto que la gente quiera comprar o en este caso seguir. Esto resulta muy cercano a la situación que vivimos en España con Podemos y Pablo Iglesias, y está planteado con un cinismo que resulta muy cercano a Ray Bradbury. Un mensaje que además está bien acompañado en su parte visual, en esta ocasión sin poder plantear tanto contraste entre la extravagancia adquisitiva y la rudimentaria pobreza, pero con un cuidado trabajo fotográfico que es uno de los puntos más positivos de la película, y una excelente dirección por parte de Francis Lawrence, que cuenta con planos de gran belleza en los que con inteligencia sabe resaltar la simbología tan afín a su mensaje.

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Es una pena que un material así, tan maduro y tan insólito en una gran producción hollywoodiense se acabe perdiendo por un afán comercial que curiosamente va muy en contra de los dogmas que sigue la propia película. El problema de Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 1 no reside en que realmente sea una mala película, porque no lo es, sino en el hecho de que directamente cuesta calificarla como película propiamente dicha. Un prólogo demasiado largo para un final que debería haber venido unido directamente a su lógico final. Pero esto lo veremos dentro de un año, y ahí, gran parte de los problemas de esta película se resolverán, porque lo que hemos visto no es una película, sino una pequeña parte de ella.

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Ficha técnica:

Título Original: The Hunger Games: Mockingjay – Part 1 Director: Francis Lawrence Guión: Danny Strong Música: James Newton Howard Fotografía: Jo Willems Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Natalie Dormer, Sam Claflin, Liam Hemsworth, Julianne Moore, Gwendoline Christie, Philip Seymour Hoffman, Robert Knepper Distribuidora: eOne Fecha de estreno: 21/11/2014