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Cuando salí del cine tras ver Los juegos del hambre allá por 2012, lo hice con una sensación de congoja y angustia que no había sentido nunca antes. Desde luego que ver a un montón de niños matándose entre sí mientras sus muertes eran retransmitidas por la televisión fue espeluznante. Esa brutalidad que destilaba la primera entrega de la saga era capaz de amedrentar y dejar huella incluso en el espectador más insensible. Sin embargo quedó demostrado que esa crueldad era inherente solo a la primera película. Ya en la segunda parte de las aventuras de Katniss (Jennifer Lawrence) se perdió mucha fuerza por el camino; ya que aunque mantenía el mismo formato de la lucha por la supervivencia en una arena, cambiaba a los niños por adultos. El tercer largometraje abandonó el formato para centrarse en la lucha abierta de los rebeldes contra el Capitolio en un todo o nada que prometía acción a raudales. No obstante, Sinsajo pt. 1 fue muy criticada precisamente por su falta de acción; a lo que se respondió que esta tercera entrega simplemente preparaba al espectador para el gran colofón que sería Sinsajo pt. 2.

Pues bien, después de ver el tan ansiado final de la historia de Katniss, puedo decir que decepciona un poco. No es una mala película, pero no consigue dar una respuesta positiva a las grandes expectativas que sobre ella se albergaban. Tiene mucha acción y efectos especiales, y un clímax que parará el corazón a más de uno. Sin embargo tiene un gran punto débil: la relación de Katniss con Peeta (Josh Hutcherson) y Gale (Liam Hemsworth) va evolucionando, pero siempre da vueltas alrededor de lo mismo, la indecisión de la chica en llamas. Tras tres películas mareando la perdiz; a lo largo de la cuarta siguen transcurriendo los mismos pensamientos por la cabeza de Katniss. Es por eso que tras postergar hasta el límite la decisión, el momento en el que por fin la toma queda apresurado, casi como obligado.

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El ritmo incongruente de las relaciones de Katniss es extrapolable a la historia en general. Siguiendo el ejemplo de la trama amorosa, la película transcurre lenta cuando menos interesante es y de forma atropellada al final, que es cuando debería dejar al espectador deleitarse con los detalles de la rebelión y la guerra. Esto último es imperdonable. Si has tenido al espectador casi cinco horas (sumando Sinsajo pt. 1 y pt. 2) viendo como poco a poco la batalla final se acerca, qué te cuesta alargar media hora más la historia y darle a la saga el final que se merece.

El problema subyacente es claro, querer adaptar un libro de 390 páginas en dos películas diferentes. Tras los éxitos de Harry Potter y las reliquias de la muerte y Amanecer, parece muy jugoso para cualquiera doblar beneficios haciendo dos películas de la misma adaptación. Sin embargo hay que valorar muy bien las posibilidades antes de embarcarse en tan incierta empresa. Y en este caso, queda demostrado que no había suficiente material en el libro de Suzanne Collins como para ser dividido en dos partes.

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El  mundo creado por la escritora estadounidense es por derecho propio uno de los mejores jamás creados. Además, las adaptaciones audiovisuales han sabido adaptar sus entresijos: la oscuridad, el horror de la guerra y el poder de la propaganda. Sin embargo han fracasado a la hora de contar su historia, al menos al final. Se ha dado más importancia a la recaudación que a hacer interesante la rebelión, y eso se acaba pagando con dos películas decentes pudiendo haber tenido una sola obra maestra.

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Ficha técnica:

Título original: The Hunger Games: Mockingjay – Part. 2 Director: Francis Lawrence Guión: Danny Strong Música: James Newton Howard Fotografía: Jo Willems Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Sam Claflin, Liam Hemsworth, Donald Sutherland, Julianne Moore, Natalie Dormer, Gwendoline Christie, Philip Seymour Hoffman, Robert Knepper Distribuidora: eOne Fecha de estreno: 26/11/15