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Más de veinte años lleva rondando la idea de hacer una nueva versión de La vida de Walter Mitty por los despachos de Hollywood. Steven Spielberg y Ron Howard son algunos de los que sonaron para hacerse cargo de la nueva adaptación, mientras que gente como Owen Wilson o Jim Carrey estuvieron cerca de dar vida al personaje. Pero una vez que el personaje llegó a las manos de Ben Stiller, que se encargó de dirigir y protagonizarla, y viendo el resultado final, uno siente que Stiller es tan perfecto para el papel, que cualquier otra elección habría sido insatisfactoria. Porque el tono de este Walter Mitty se aleja por completo al que conocemos de la historia corta de James Thurber y de la versión de 1947 que dirigió Norman McLeod al servicio de las gracietas de Danny Kaye. Del Walter Mitty original no queda más que una breve línea, la historia de un hombre que se escapa dentro de su propia mente a vivir las más azarosas aventuras, mientras que en el día a día, sigue sin ser nadie. Lo demás rezuma un maravilloso espíritu de nostalgia, una fuerza por vivir, una analogía de la incomunicación actual, y una inflexión sobre el punto en el que uno comienza a vivir, que es imposible que Thurber o McLeod plasmaran en sus obras, porque son historias de la sociedad actual.

Walter Mitty es un hombre solitario, en las primeras escenas de la película, le vemos tratando de establecer una cita por una web de contacto online, no busca siquiera poder ligar desconocidas, si no atreverse a hablar con una mujer del trabajo de la que está enamorado. La rutina en el trabajo le asfixia, es el encargado de la división de negativos de la revista Life, un trabajo obsoleto, pero que le permite sentirse a gusto, recluido en su pequeño cuarto oscuro, sin tener que rendir cuentas a nadie. El cierre de la revista Life y la pérdida de un importante negativo, que debería ser la portada del número final, harán que Walter Mitty se embarque en un viaje alrededor del mundo con el objetivo de poder encontrar ese negativo. Un viaje, que es poco más que la respuesta a sus alucinaciones, ese momento donde deja de ser el héroe de su cabeza para convertirse en el mundo real.

El personaje de Walter Mitty recuerda inevitablemente al Barry Egan que interpretaba Adam Sandler en Punch Drunk-Love. Posiblemente si Walter Mitty no tuviera su imaginación para refugiarse en ella, acabará teniendo ataques coléricos como los de Egan. Pero existe una gran diferencia entre Egan o incluso el Walter Mitty original con este nuevo Walter Mitty. Aquel Mitty era un personaje que se veía fuertemente reprimido por la forma de la que era tratado por su esposa en el relato de Thurber y su madre en la película de McLeod, esas escapadas mentales, era también un método de evasión para huir de ellas. Aquí observamos que Mitty tiene una relación bastante normal con su madre y su hermana. Es cierto que la pérdida de su padre hizo mella en él, posiblemente ante la obligación de tener que sacar adelante una casa con dos mujeres, tuvo la necesidad de encerrarse en sí mismo, y quedarse ahí dentro sintiendo que estaba en su lugar seguro.

THE SECRET LIFE OF WALTER MITTY

Es un hombre que se siente vulnerable por el simple hecho de no tener herramientas para luchar contra los demás, no sólo desea declarar su amor a esa compañera de trabajo a la que da vida Kristen Wiig. En el trabajo es objeto de las burlas y las vejaciones de su tiránico jefe, pero es incapaz de decirle a la cara nada de lo que piensa, siente, que si explotara tal y como hace en su mente, probablemente, su mundo entero se derrumbaría. Es por esto por lo que Mitty opta por la soledad, para evitar el conflicto y vivir en una placentera comodidad. El único amigo que tiene en el trabajo, es un fotógrafo al que da vida en un pequeño cameo alargado Sean Penn, que ni siquiera tiene residencia fija, y con el que sólo se comunica por correspondencia. Y fuera de allí, sólo existe un pesado teleoperador, que establece lazos unidireccionales con Mitty por su terrible insistencia, algo que luego el propio Mitty entenderá como un acto de verdadera amistad.

Así, el inicio de esa aventura se produce debido al cierre de la revista Life. Life significa vida en inglés, un fin de la vida que no es nada casual, y la elección no es en absoluto aleatoria, ya que la propia revista cerró en el año 2000 para dejar paso a la versión online. La película nos habla de la deshumanización del puesto de trabajo, de la crisis laboral actual, de la dificultad del hombre para encontrar un puesto distinto al que lleva toda la vida haciendo, pero habla sobre todo de la vida. Y es que el cierre de esa revista, supone también el comienzo de la vida de Walter Mitty. En una búsqueda, más increíble que sus alucinaciones, Mitty deberá luchar contra tiburones o escapar de volcanes en erupción, una adrenalina, que le pondrá a prueba así mismo, le hará ver la importancia de respetarse a sí mismo y sacará por completo ese héroe de sus alucinaciones, que realmente no era un personaje inventado, si no el propio Mitty luchando desde sus entrañas por aparecer. Es lógico, que una vez comenzada esta travesía a través del mundo, y tras recibir el impulso necesario para atreverse a embarcarse en todo ello, al ritmo del Space Oddity de David Bowie, Walter Mitty se ponga su casco del Mayor Tom, y no tenga que volver a recurrir a refugiarse en su animación.

Uno de los mayores aciertos de la versión de Stiller es despojar a la obra de su carácter cómico. Sigue siendo una película divertida, muchas de sus alucinaciones acaban siendo descacharrantes, incluyendo una brillante parodia a El curioso caso de Benjamin Button, una película con la que comparte un espíritu similar. Pero el tono de este Walter Mitty es de completa añoranza, de como si el propio Ben Stiller se hubiera convertido en Walter Mitty y hubiera sacado de su imaginación los deseos de hacer su opus magna. Una película mucho más grande de lo que había hecho hasta ahora. Y en cierto modo lo consigue, porque pese a lo hilarante de películas de Tropic Thunder, aquí nos quedamos más cerca del Ben Stiller que debutó tras las cámaras en Bocados de Realidad. Un Stiller que vuelve a rodar con corazón, y si en aquella hablaba perfectamente de los problemas de aquella Generación X de los 90, aquí retrata al hombre medio de cincuenta años, absorbido por la rutina del asfalto. Lo cierto, es que pese a todo, La vida secreta de Walter Mitty no es una película perfecta, pero poco importa, porque esta historia, en la que Barry Egan entra en el mundo de Big Fish vestido como el Mayor Tom, es una de las películas con más corazón que hemos podido ver en mucho tiempo.

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Ficha Técnica:

Título original: The Secret Life of Walter Mitty Director: Ben Stiller Guión: Steve Conrad Música: Theodore Shapiro Fotografía: Stuart Dryburgh Interpretes: Ben Stiller, Kristen Wiig, Adam Scott, Patton Oswalt, Shirley MacLaine, Kathryn Hahn, Sean Penn, Finise Avery, Joey Slotnick, Toshiko Onizawa, Adrian Martinez Distribuidora: Fox Fecha de estreno: 25/12/2013