Última jornada en Cannes, cerrando a lo grande con dos tipos que generan espectación con cada trabajo, con nombres tan grandes como los de Polanski y Jarmusch, dos nombres a los que además les tienen mucho cariño por La Croisette. Y ambos han gustado, sin llegar a entusiasmar como otras de las muchas películas que han pasado por el festival, pero cerrando con un sabor tan agradable como un festival con tanta calidad se merecía.

Y mañana tenemos el palmarés, un palmarés que se ha abierto esta tarde con el premio FIPRESCI de la crítica internacional para La Vie D’Adèle. Veremos si el premio de la crítica para la película de Kechiche y también gana la Palma de Oro. No lo tendrá fácil, cuenta con rivales de altura como Kore-eda, los Coen, Alexander Payne y Paolo Sorrentino, que son los cinco nombres que están en todas las quinielas. Mañana os contaremos los ganadores, y veremos si el señor Spielberg no nos sorprende con los resultados.

VENUS IN FUR (Roman Polanski)

Es muy curiosa. (…) Es un juego de cajas de chinas del que van historias personales. Es muy sofisticado y muy perverso. 

Carlos Boyero (El País)

El resultado es brillante, divertido, profundo, ocurrente y procaz. Todo en uno. Y, por supuesto, inquietante. Polanski es inquietante hasta cuando da los buenos días.

Luis Martínez (El Mundo)

Comedia teatral con unos geniales Emmanuelle Seigner y Mathieu Amalric. No me ha entusiasmado. Los fans de Polanski seguro que disfrutan con ella. En mi contra iba el ánimo, cabe decir.

Emilio Doménech (The Cinefagos)

La realidad y la ficción, ni falta hace decirlo, se funden en este juego freudiano, hilarante, perverso y sadomasoquista. Polanski, más de medio siglo después, y a pesar de todo, sigue siendo la envilecedora y (quizás por esto) híper-estimulante voz de la -mala- conciencia a la que, de vez en cuando, es un placer escuchar. Todo esto casi sin moverse de casa.

Víctor Esquirol (Naiz)

Una comedia negra que sirve a Polanski para retratarse a sí mismo como creador a partir del personaje protagonista encarnado por Mathieu Amalric, que actúa como su alter ego con un sorprendente parecido físico, y también a hacer una alegoría sobre su relación con las mujeres a través del magnético personaje de diva y mujer fatal que encarna Emmanuelle Seigner, esposa del realizador y con la que ya ha trabajado en “Frenético” y “La novena puerta”. Un entretenimiento de metaficción en el que Polanski vuelve a mostrar su oficio y su característico toque en las distancias cortas.

Nacho Gonzalo (Lo Que Yo Te Diga)

 

ONLY LOVERS LEFT ALIVE (Jim Jarmusch)

Una estupidez importante, como tantas de Jarmusch. Una tontería sobre vampiros, mezclada con historias literarias, musicales… (…) No le veo la menor gracia, es todo un guión deshilbanado y tonterías con las que parte del público se ríe mucho, deben ser los Jarmuschianos de toda la vida y los demás no le pillamos el punto a este tipo tan moderno y tan perdido. De las películas más tontas que he visto en este festival.

Carlos Boyero (El País)

Jarmusch, de repente, se pone triste, quizá moral. No es uno de sus mejores trabajos (siempre detenido en su propia ocurrencia), pero sí es indefectiblemente uno de sus trabajos. Digamos que se disfruta y hasta se agradece la sensación de reconocimiento. Aunque, admitámoslo, le sobren minutos por cada uno de sus poros. Dos horas de sentimiento desengañadamente ‘cool’ es mucho. Demasiado.

Luis Martínez (El Mundo)

Jarmusch a lo suyo: girando sobre él mismo en continua rotación aplnetaria de 360º  y amenizando los tiempos muertos con números musicales. En otras palabras: factura su enésima tontería, nueva cumbre del humor marciano que, más allá de la autocomplaciente extravagancia, dibuja, con escrupulosa coherencia, un retrato sobre el mundo actual (se acepta “crisis”) como nunca habíamos visto. Los humanos son vistos como zombies, Los Angeles es su capital mundial y, desde semi-destartaladas casas en las urbes más muertes del planeta, la alienígena Tilda Swinton y el villano más adorable de todos, Tom Hiddleston, viven su propia historia de amor y se confirman, con una naturalidad pasmosa, como una de las mejores parejas de vampiros de toda la historia.

Víctor Esquirol (Naiz)

Una cinta austera y melancólica desarrollada entre Detroit y Tánger en la que Jarmusch sorprende con una película destinada a ser de culto y llena de referencias y guiños a la cultura popular tanto a la literatura y la música como a las redes sociales. Un divertimento en forma de comedia negra, que acaba derivando en algo mucho más profundo y dramático, sobre dos almas que se encuentran y que deambulan sin pasión ni rumbo por la existencia que les ha tocado vivir en la que los humanos son meros zombis. Posiblemente una de las cintas con las que Jarmusch puede llegar a un mayor tipo de público gracias a su frescura y revulsivo para el tan sobado subgénero vampírico.

Nacho Gonzalo (Lo Que Yo Te Diga)