Del director ganador de un Oscar al Mejor documental por Man on wire, nos llega este desgarrador documento sobre la clásica prepotencia humana sobre el resto de especies animales. Project Nim nos sitúa en los años 70 y nos explica las desventuras que vivió Nim, un joven chimpancé que fue arrebatado de los brazos de su madre (ya era la séptima vez que a ella le ocurría esto) para ser entregado a una familia humana para que se hiciera cargo de él. ¿El propósito? Un experimento del Dr. Herbert Terrace con el que estaba convencido que podría modificar la conducta del chimpancé al crecer en un entorno humano y romper así la barrera de las especies. Pero la naturaleza a veces es irreductible y no todo el experimento fue un camino de rosas. 

James Marsh tenía un tema interesante entre manos: la intención de transformar el pensamiento de un mono en algo más humano y tratar de enseñarle a comunicarse con nuestro lenguaje, de signos en este caso. También un tema bastante preocupante y desgarrador: cómo la especie humana se cree por encima del resto y estima cualquier medio adecuado para llegar a su objetivo. Sabiamente, James Marsh no renuncia a ninguno de los dos y elabora una narración cronológica a partir del momento en el que Nim es secuestrado hasta que finaliza el experimento. Es una narración esclava, Marsh sólo cuenta con fotografías y vídeos de archivo. Para ello, realiza entrevistas a gran parte de los miembros que formaron parte de la vida de Nim de una u otra manera, además de recrear algunas situaciones y trabajar el aspecto gráfico de una manera sencilla, pero efectiva. Todo esto dota al documental de un atractivo visual que lo hace más llevadero e interesante.

Es un mensaje con dos caras: empieza con optimismo y una cierta alegría por el experimento. Un optimismo desmesurado ante lo que en aquel momento creían que era una buena idea y a medida que avanza el documental, esta alegría se va convirtiendo en arrepentimiento, pena, tristeza… Cabe destacar las palabras de un científico hacia la mitad de la cinta: “No hay manera de experimentar con animales y ser humano”. Este científico se encarga de probar vacunas con chimpancés y Nim es uno de los sujetos de prueba. A pesar de que el contexto es el de las pruebas médicas, puede extenderse al propio experimento de conducta con el que empezaron a torturar al Nim bebé. ¿Acaso un experimento es mejor que el otro? James Marsh no se moja ante estas cuestiones, explica una historia y deja que sus protagonistas extraigan sus propias conclusiones y algunas son bastante frustrantes.  

Project Nim es un documental sencillo e interesante sobre el intervencionismo humano sobre el reino animal y como esto afecta a los seres a los que se interviene. Un retrato duro de la arrogancia y la ignorancia humana, pero también sobre la curiosidad. Una pieza a la que vale la pena prestarle atención por el impecable trabajo en la edición de la película. No es fácil realizar un documental con las pocas imágenes no cinematográficas que se generaron hace más de 30 años y James Marsh ha medido bien los pasos para no abusar de las recreaciones, el grafismo y las entrevistas. La nota negativa es que en algún momento puede hacerse pesado y un poco monótono. Tiene algunos baches narrativos de los que no consigue recuperarse rápidamente. Sin embargo, vale la pena darle una oportunidad y descubrir qué le pasó al bueno de Nim.

Título original: Project Nim. Director: James Marsh. Guión: James Marsh. Música: Dickon Hinchliffe. Fotografía: Michael Simmonds.