A finales de 2007, las FARC colombianas anunciaron la liberación de Consuelo González de Perdomo, Clara Rojas y el hijo de tres años que ésta había tenido durante los seis años que estuvo en cautiverio. Esta operación que recibió el nombre de Operación Emmanuele, nombre del niño de Clara Rojas, y que a punto estuvo de costar un conflicto entre ambas naciones. Lo que sólo las FARC sabían en el momento que se anunció la liberación es que el niño de tres años no estaba en su poder, se lo habían dejado al cuidado de José Crisanto, un hombre de familia que vivía en las selvas colombianas. Crisanto llevó al niño al hospital sin el conocimiento de las FARC y en vista de las graves lesiones que sufría, éste le fue retirado y dado en adopción, haciendo que Crisanto se tuviera que ocultar de las guerrillas colombianas. Cuando volvieron a por él, tuvo que buscar la forma de recuperar al pequeño ante la amenaza de que pudieran asesinar a su familia.

Miguel Courtois ha demostrado en la hasta ahora breve filmografía que es un experto en tomar casos claves de la historia política reciente para urdir el thriller en ellos. Es algo que viene haciendo en su debut, cuando sorprendió a todos con la tensa, excitante y trepidante El Lobo, contando el caso de un agente que se había filtrado en las líneas de ETA durante los años 70. Un thriller vibrante que además se vio recompensado con un éxito en taquilla que la llevó a recaudar más de siete millones de euros en taquilla. En Operación E, lejos de buscar la denuncia (que existe y es palpable) a la situación que viven los civiles en Colombia por la presión de las guerrillas, se centra en la figura de ese padre de familia que se ve empujado hasta una posición comprometida. No hay rastros de la dura lucha política que se libró tras el caso, y tampoco le interesa demasiado a su realizador. Su afán está en amparar el retrato humano y agónico de una situación complicada, convirtiendo todo en un thriller de ritmo sosegado pero intenso, agobiante y a la vez sumamente entretenido.

La película triunfa a la hora de retratar a su protagonista, un embaucador con una ética bastante dudosa, al que no le importa colaborar con las guerrillas, y ponerse de su lado o del gobierno, según le sea más apropiado. Pero cuyos principios son inexorables, anteponiendo a cualquier situación la protección de su familia, arriesgándose el cuello cuando le sea necesario. Es por esto que la conexión con Crisanto funciona tan bien, resulta muy sencillo compadecerse de la situación que está viviendo. Ayuda mucho a entrar en el personaje la visceral y sacrificada actuación de un Luis Tosar, que mimetiza el acento colombiano y carga sus hombros la película en los momentos dónde la narración se entorpece, sobre todo justo antes de llegar a su recta final. Una deslumbrante interpretación por parte de Tosar en la que nos recuerda mucho al Leonardo Di Caprio de Diamante de Sangre, y que demuestra por su parte tener un registro inagotable.

Operación E busca la cara humana de un conflicto, renunciando con ello a cualquier implicación política, ni a limitarse a denunciar visiblemente una situación, que por otro lado queda perfectamente plasmada en la película. A través de la odisea de este hombre, Courtois fabrica un thriller humano, con ambiente tenso y agobiante, que se sigue con facilidad resultando increíblemente entretenida. Apoyada en un su, a veces negativa, sencillez y en la interpretación de un soberbio protagonista, no se la puede acusar de no ir más lejos cuando nunca demuestra intenciones de ir más allá. Una obra efectiva, que se ve manchada en su epílogo por una horrible y totalmente discordante selección musical, que no acompaña rítmicamente y se ve totalmente superpuesta con el afán de subrayar una denuncia en la que el film nunca trata de enfatizar.

Título Original: Operación E Director: Miguel Courtois Paternina Guión: Antonio Onetti Música: Thierry Westermeyer Fotografía: Josu Inchaustegui Interpretes: Luis Tosar, Martina García Distribuidora: DeaPlaneta Fecha de Estreno: 05/12/2012