Antes de comentar nada sobre La Cara Oculta debo avisar al espectador que no haya visto el tráiler y tenga intención de verla que no se le ocurra visionarlo, más que nada porque éste transforma un interesante y terrible giro de guión en un punto de partida que no es tal e impide que el espectador que ya lo conozca pueda disfrutar plenamente sobre todo de la primera mitad de la cinta.

A Adrián, el director de orquesta de la filarmónica de Bogotá le acaba de dejar su novia Belén, pero pronto encontrará consuelo en los brazos de Fabiana, pronto descubriremos que detrás de la partida de Belén algo raro se esconde, la policía anda detrás de ello y la casa en la que residen depara más de una incómoda sorpresa. Un argumento que por si sólo ya parece bastante interesante, claro, no tanto como destripar el interesante giro de guión que luego pega la película, muy bien para vender la película, sí, pero que deja al espectador con cara de póquer.

Dejando esto de lado, algo de lo que supongo no tendrá la culpa su realizador Andi Baiz en su segunda película, el director colombiano nos presenta un thriller psicológico muy bien estructurado y llevado con un gran temple y una indiscutible sobriedad. Dividida en dos capítulos claramente diferenciados, la cinta arranca con el visionado de ese video de ruptura y sin que el espectador sepa nada de lo que realmente ocurre, trata de sembrar en él interesantes dudas mientras que juega a la perfección con una casa en la que quizá parezca demasiado fácil el hecho de buscar crear una atmósfera ayudado con rayos y relámpagos, pero que fácil o no, consigue funcionar y crear angustia durante su visionado.

La segunda parte se torna mucho más interesante, ésta rebobina hacia atrás en el tiempo y nos cuenta la salida de los dos protagonistas de Barcelona y su llegada a Bogotá, y es también en la que llega el tan anunciado giro de guión. Aquí las cosas funcionan aún mejor que en su primera mitad, sin necesidad de recursos tan manidos como los que usaba en el principio, Baiz crea una atmósfera terrible, angustiosa y claustrofóbica. En este momento, la visión de todo da un giro inesperado y es dónde se ponen de manifiesto todas las cartas que el realizador tenía guardadas, sumado a ella la extraordinaria interpretación de una Clara Lago totalmente aterrada y que sobresale con creces por encima de sus compañeros de reparto.

En esta interesante fábula (y feroz crítica) sobre el voyerismo, Baiz consigue además acercarse a la bajeza total del ser humano, no sólo habla de los celos, leitmotiv de la película, también saca a relucir entre otras lindezas la venganza, el egoísmo, la desconfianza y la envidia, y lo hace salpicando perfectamente a sus tres protagonistas absolutos, lo cual hace de ellos unos personajes bastante interesantes y consigue hacer de ese pasional juego de tres, una historia que va más allá de la inicialmente planteada.

Pero si por encima de todo hay que alabar algo de la película de Andi Baiz es la sensacional capacidad de hacer que el espectador se mantenga en tensión durante los 100 minutos que dura la misma, y lo hace sin necesidad de recurrir a artimañas ni giros incoherentes, el realizador siempre sabe cómo mantenernos intranquilos sin necesidad de salirse de lo que está contando.

Quizá la única pega del filme resida en su protagonista, un Quim Gutierrez lejos de su mejor papel y también en la profesión de su personaje, la cual el director utiliza para intentar buscar el contrapunto entre la belleza de la música y la iniquidad de sus protagonistas, algo que no termina de cuajar cómo podemos ver en un fallido montaje paralelo al final de la misma. Pero son pocas las pegas para este fantástico thriller devorado vilmente por un tráiler de lo más inoportuno y que desde luego lo único que consigue es que el espectador no pueda disfrutar virginalmente de la película de la forma que el director la plantea. 

3.5_estrellas