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Ya Chicho Ibáñez Serrador, posiblemente la más importante figura que el terror ha dado en nuestro país, supo expresar el verdadero pánico que nos producen los espacios cerrados, no hay nada que acongoje más que un lugar del que no se puede salir, como aquella cabina en la que se quedaba encerrado José Luis Vázquez. Aquella cabina se cerraba y nada la habría, ¿cuál era la fuerza invisible? No distaba mucho esto de la forma en la que Luis Buñuel encerraba a sus personajes en una habitación en El ángel exterminador, sin ofrecerles salida, aunque ésta estuviera siempre abierta, o la amenaza siempre presente que sufrían los niños de Los otros de Alejandro Amenábar, que conocedores de la amenaza –la luz solar– no podían abandonar su domicilio. No, no se aleja en absoluto Musarañas, el primer de trabajo de Juanfer Andrés y Esteban Roel tras las cámaras, y apadrinado por Álex de la Iglesia, de todo esto, de esa claustrofobia que parece marca de identidad del cine español.

Pero curiosamente, pese a esa temática en común con tantas obras mencionadas, con el aire castizo de la Madrid de pos-guerra que le añade un toque espeluznante y totalmente patrio, sus referencias van más allá. Porque, y quizá la mayor virtud de Musarañas es que es una película que parece parida del cine de edificios de Roman Polanski, de esa fantasmagórica conversión que experimenta el propio director en El quimérico inquilino o sobre todo de la locura personificada de Catherine Deneuve en Repulsión. Y sin embargo, también tiene un toque de locura divertida, cruel y violenta, esa misma que hace evolucionar a Macarena Gómez de Deneuve a la Bette Davis de ¿Qué fue de Baby Jane?

El juego propuesto por Andrés y Roel nos traslada a la España de los años 50, a esa España que nos causa verdadero terror, donde las figuras de la crucifixión de Jesucristo coronaban las paredes de unos cuartos españoles que rezumaban podredumbre. Quizá lo peor de aquella sociedad que además era absolutamente machista, era el hecho de una mujer que vivía sola, aunque no lo hiciera en pecado. Pero es allí, en esa casa donde habitan dos hermanas. El problema es que una de ellas, atormentada por el fantasma de su padre, es incapaz de salir de la vivienda, guardando además un luto permanente. Ante esta situación, nada podrá perturbar más la existencia de esta señora que la llegada de un vecino, que tras caerse por las escaleras pedirá refugio en su casa. Algo que ayudará a destapar los secretos que atormentan a esta mujer.

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Lo mejor que tiene Musarañas es su forma de estar plantear, como un juego que va in crescendo, en el que el espectador actúa en forma de un voyeur, siendo el primero en conocer los secretos de ésta. Juega con él de manera inocente, reencarnándolo en el personaje de Nadia de Santiago, pero dándole antes las pistas para que vaya desenvolviendo un puzle que no hace más que ir cuesta arriba. Así observaremos a esta mujer de fuertes valores religiosos, demostrando una inquina que resulta ciertamente perturbadora, y con mayores secretos de los que podríamos imaginar. Porque en Musarañas todo es un juego de eslabones que deben encajar poco a la perfección para dar cierre a su apoteósico final, completamente exacerbado, delirante y excesivo. Donde la sobriedad inicial poco a poco acaba llegando a un completo espectáculo gore, en un cuadro en el que no procede y que convierten a la protagonista en una suerte de Anthony Perkins vestido con el traje de su madre en Psicósis en el mundo pulp y sucio de Sam Raimi.

De lo castizo a la locura, las musarañas del título de la película parecen querer dar pie a una trama psicológica que pronto averiguaremos que es una burda excusa para una película que goza de lo chabacano y de lo informal en un cuadro asfixiante de pura formalidad. El delirio de su protagonista, perfectamente encarnada en la enajenación de Macarena Gómez, es imposible sin plasmar la estupefacción de Nadia de Santiago, el terror de Hugo Silva y la opresión de Luis Tosar. Al final Musarañas, es un caramelo divertido, camuflado en una historia de apariencia mucho más psicológica pero elevada al punto más físico. Una historia para no dormir de Ibáñez Serrador, con el agobio propio de Polanski y la divertida excentricidad de Robert Aldrich. Y todo parece querer quedar sintetizado en la locura apoderada de la España de los años 50, que posiblemente era la más cercana a la que vivimos actualmente.

3.5_estrellas

Ficha técnica:

Título Original: Musarañas Director: Juanfer Andrés, Esteban Roel Guión: Juanfer Andrés, Sofía Cuenca Música: Joan Valent Fotografía: Ángel Amoros Reparto: Macarena Gómez, Luis Tosar, Hugo Silva, Nadia de Santiago, Gracia Olayo, Silvia Alonso, Asier Etxeandia, Josean Pérez Distribuidora: Sony Pictures Fecha de estreno: 25/12/2014