A lo mejor a muchos de vosotros el nombre de Aaron Sorkin no os suene de nada y seguramente a una gran mayoría os suene, y mucho. Para introducirlo sólo os daré dos datos, dos datos lo suficientemente importantes para que su nombre se os quede grabado y no se os vuelva a olvidar. Él fue el encargado del magnífico guión de La red social, por el que gano un Óscar, y él fue uno de los encargados de cambiar el concepto de televisión de entretenimiento en cuánto a series se refiere.
 
Soy de esa generación que éramos demasiado pequeños para ver, entender y, sobre todo, para apreciar El ala oeste de la Casa Blanca la serie con la que Aaron Sorkin sorprendió a público y crítica y una de las series a la que le debemos el concepto actual que tenemos en cuanto a series de televisión se refiere. Sinceramente nunca fui un ferviente seguidor de las series televisivas de Aaron Sorkin, El ala oeste de la Casa Blanca me pillo muy pequeño y nunca fui fan ni conseguí engancharme a Studio 60.  Pero por suerte tuve la oportunidad de ir hace unos meses al preestreno que Canal + realizó en Madrid de su nueva serie: The Newsroom.
 
Y allí estaba yo, rodeado de prensa especializada y de numerosos invitados en una sala de los Cinesa Proyecciones esperando a ver lo último de Aaron Sorkin en pantalla grande. El episodio piloto comienza con un magnífico prólogo en el que vemos a nuestro protagonista, Will McAvoy, dando una conferencia en una universidad, pocas veces una presentación de un personaje dejó tan clara su personalidad: cínico, polémico e inseguro. Tras este prólogo de presentación aparece por primera vez la cabecera de la serie, una composición de Thomas Newman nos guía por lo que es un continuo guiño a los iconos de la información televisiva americana en el pasado. Tras esto es la hora de conocer al que será el equipo de Will en su programa de noticias: desde la productora, y antigua exnovia de Will, MacKenzie McHale pasando por sus colaboradores, un nutrido grupo de periodistas entre los que se encuentran Jim Harper y Maggie Furlong entre otros, hasta llegar a su simpático jefe Charlie y a los dueños de la cadena, la insoportable familia Lansing.
 
 
 La calidad de la serie se mantiene constante durante los diez capítulos que componen la temporada, con sus más y sus menos, aunque es cierto que quizás a la mayoría de los personajes son tópicos y les falte profundidad Aaron Sorkin compensa esto con unos diálogos rápidos, excelentes y que dotan a la serie de un ritmo trepidante sobre todo en los momentos en los que Will está en antena. Pero no solo de las noticias vive The Newsroom y en ella también hay sitio para las relaciones personales que establecen nuestros personajes, tanto principales como secundarios, y que por el momento han conseguido que no sean un culebrón de telenovela. Es verdad que en la atmósfera que rodea a The Newsroom hay un panfletismo patriótico que desagradará a más de uno, de hecho yo me incluyo en este grupo, pero patriotismo aparte nos encontramos ante una serie con personalidad y con momentos magníficos.
 
Ayer acabó la primera temporada de The Newsroom. Ayer fue la última vez hasta dentro de mucho tiempo en el que vi esa cabecera que cuando empezó la serie no me gustó y que acabó encantándome. Son muchos los grandes momentos que me ha dejado The Newsroom, esa escena en la que suena Fix You de Colplay o ese maravilloso capítulo llamado Amen, no se si porque como estudiante de Comunicación Audiovisual me sentí identificado tanto con algún personaje como con su profesión o simplemente porque Aaron Sorkin ha hecho una serie divertida, interesante y inteligente. Ayer fue la última vez hasta dentro de mucho que escuché a Will McAvoy decir esa frase con la que empieza su noticiario: “Buenas noches, Soy Will McAvoy”. Pero lo bueno es que esto no es un adiós, sino un hasta luego.