Parecen haber llegado los años 80 a la comedia española, si en la divertidísima Promoción Fantasma nos encontramos con un divertido homenaje a El Club de los Cinco, en la eternamente retrasada (hasta 9 meses han pasado desde su primer estreno programado hasta que finalmente ha visto la luz) Lobos de Arga nos encontramos también con un aroma de producción americana de los ochenta aunque en una producción bastante más cañí que la tendencia pro-americana que marcaba la película de Ruíz Caldera. Resulta complicado ver Lobos de Arga sin encontrar en ella ecos de películas como Un hombre americano en Londres de John Landis o Teen Wolf de Rod Daniel, pero tratado con un sentido del humor muy nuestro y en el que destaca el buen hacer de cómicos tan notables como un Carlos Areces cada vez más crecido como actor y que aquí se trabaja un hilarante acento gallego que le lleva a robarse por completo la pantalla en las escenas que protagoniza pese a estar secundado de gente llena de talento como Gorka Otxoa, Secun de la Rosa o el inconmensurable Manuel Manquiña.

La película nos traslada a un pequeño pueblo gallego en el que en el año 1910 una maldición cae sobre una marquesa y convertirá al pueblo entero en hombres lobos. Cien años después la única forma de librarse de esa maldición y de evitar que una mayor caiga sobre el pueblo es sacrificar a los descendientes de la marquesa, por suerte para ellos sólo uno queda vivo, un joven escritor fracasado al que invitaran al pueblo con la falsa intención de hacerle hijo adoptivo del pueblo.

Sin duda el punto más positivo de Lobos de Arga es la forma que tiene de evitar la parodia, en todo momento homenajea y muestra un gran respeto por el género de terror, en ningún momento busca hacer el chiste a partir de lo que nos está contando. Lobos de Arga trata una historia de naturaleza terrorífica y nunca trata de parecer lo que no es, la comedia nace siempre de la situación y de las reacciones de los personajes a los eventos que acontecen. Incluso la localización tiene lugar en un pueblo oculto en la España profunda y que en cierta forma, por culpa también de sus habitantes, se llega a sentir como un Puerto Hurraco gallego. Por supuesto que por momentos llega a ser hilarante con chistes como el del dedo o las ovejas pero Lobos de Arga, nunca renuncia a ser una película de género, y aunque los resultados en este campo con un guión con ciertas lagunas no es tan bueno como en lo cómico, es algo que a la película le ayuda mucho a adquirir una personalidad propia. Pero lo que sin duda alguna marca toda su personalidad ese aire intencionalmente cutre con el que la película se identifica, y la estética de esos hombres lobos que en tiempos de CGI tiran de una nostálgica conversión a base de maquillaje y disfraces tradicionales.

Podríamos definir a Lobos de Arga como una versión española de Zombis Party con licántropos, pero esto sería injusto, porque aunque la película tenga un espíritu similar al de la película de Edgar Wright tiene un sabor claramente español aunando los dos géneros más patrios de nuestra cinematografía así como a todas las historias de meigas que reinan en el litoral gallego. Ese aroma ochentero que se ha puesto ahora tan de moda como todo lo vintage le sienta que niquelado a una película radicalmente divertida y que supone uno de los mejores homenajes que se le ha hecho a un género que le debemos tanto desde aquellas películas de Jess Franco y Paul Naschy.

Director: Juan Martínez Moreno Guión: Juan Martínez Moreno Fotografía: Carlos Ferro Música: Sergio Moure Interpretes: Gorka Otxoa, Carlos Areces, Secun de la Rosa, Manuel Manquiña, Luis Zahera, Mabel Rivera, Cote Soler Distribuidora: Vértice Fecha de Estreno: 13/07/2012