Desconozco por completo lo mediático que pudiera llegar a ser el enfrentamiento entre el tándem de Dominique de Villepin y Jacques Chirac con Nicolas Sarkozy, si éste logro a ser realmente importante en Francia o por el contrario es algo que se ha conocido después. También desconozco por completo el sistema político francés todos los tejemanejes y triquiñuelas de su burocracia, esto no debería ser motivo para desechar una obra, ni siquiera debería serlo el hecho de que el guión deseche por completo la idea de pararse a explicar detalles que da por hecho que el espectador debería conocer, pero desde luego no es buen pie para iniciarse a la hora de ver una obra arriesgada, por el hecho de tocar algo demasiado reciente, pero que acaba naufragando del todo resultando tediosa e incluso ligeramente confusa en ciertos momentos para el espectador no iniciado.

La película arranca aquel 6 de mayo de 2007 en el que Sarkozy gano las elecciones presidenciales en Francia, observando la televisión apenas ataviado con una bata de baño, la cámara se centra en su anillo de compromiso con el que juguetea, el día más importante de la vida de Sarkozy marcado por la ausencia de una esposa, el destino al que llegar queda marcado, el camino se recorre a través de flashbacks que recogen desde cuando cinco años antes Chirac le nombró ministro del Interior, ahí comenzará una travesía en la que Sarkozy pisará todos los cuellos que tenga que pisar con la única meta de llegar al Eliseo cinco años después.

Aunque resulta muy divertida la mala leche que tiene la película, lo poco que se cortan en criticar a esos políticos que aún hoy gobiernan en el país galo y la representación tan rastrera de todos esos hombres, auténtica escoria, verdaderos cretinos a los que no les importa nada más que su poder, que disfrutan tanto de una profesión a la que ellos mismos se refieren como una profesión de gente tonta, manejando a la gente y siendo alabados, un enfoque bastante atrevido y desde luego acertado. Pero pese a ello no puedo evitar sentirme abrumado al ver que la película nunca acaba de encontrar su tono. Parece que por momentos quiere convertirse en una comedia, con unos personajes que por su naturaleza propia y su patetismo pueden llegar a resultar incluso cómicos, incluso una banda sonora que a veces acompaña por este camino a la película, pero contrariamente parece que nunca quiere llegar a incidir en ella, siempre quiere ir demasiado en serio, roza la sátira, pero no se atreve a satirizar, y eso es algo que desde luego no ayuda a la película y que termina por convertirla en un verdadero coñazo que es difícil seguir con interés y que por momentos nos lleva a acordarnos de la reciente La Dama de Hierro.

Tan sólo la sensacional interpretación de todo su elenco, encabezado por un sensacional Denis Podalydès que no sólo sale airoso del difícil reto de encarnar a un personaje de rabiosa actualidad con el que además tampoco guarda demasiado parecido físico, sino que consigue dar todo un recital interpretativo mimetizando los tics, gestos y andares del presidente francés pero sin llegar a caer nunca en la parodia. No sólo destaca él, sino también un excelente grupo de secundarios, dónde también brilla con luz propia un Bernard Le Coq que como Podalydès da vida a un Chirac en el que en este caso no hace demasiada falta tirar de imaginación para creérselo en el papel por su extraordinario parecido físico.

De Nicolas a Sarkozy es un nido de problemas, el no saber encontrar el tono, el no conseguir que el espectador sienta ningún tipo de empatía por una historia que le es más bien indiferente, que no pueda sentir ni rechazo, ni aprecio por ese grupo de víboras políticas impide disfrutar una obra que parte con muy buenas ideas, que quiere andar a medio camino de El Ala Oeste y El Séquito, que ridiculiza sin ningún tapujo a unos personajes de rabiosa actualidad, pero cuyo conjunto no funciona y llega a resultar hasta aburrido pese a todas esas buenas intenciones que se quedan en nada. De todas formas si el objetivo de Xavier Durringer era dejar por los suelos la imagen del presidente francés, que estos dos próximos meses volverá a enfrentarse contra las urnas para ser re-elegido, cumple por completo su objetivo, pero al igual que le paso a Oliver Stone con W. no consigue nada más que eso, una completa lástima.

Título Original: La conquête Director: Xavier Durringer Guión: Patrick Rotman Música: Nicola Piovani Fotografía: Gilles Porte Interpretes: Denis Podalydès, Hippolyte Girardot, Grégory Fitoussi, Bernard Le Coq, Florence Pernel, Dominique Besnehard Distribuidora: A Contracorriente Fecha de Estreno: 13/04/2012