No quisiera entrar en demagogias, pero me resulta curioso y bastante penoso pensar en que tuve que atravesar una cola de gente esperando a entrar a un comedor social para poder ver una película acerca de un jeque que se gasta cincuenta millones de libras para poder pescar salmones en Yemen, un dato bastante estúpido ciertamente, pero que no deja de carcomer bastante la cabeza y no deja de ser una triste situación de cómo andemos el mundo. Pero dejemos este dato de lado porque no creo que Lasse Hallström tuviera mucho que ver en la desafortunada coincidencia en la que se vio envuelta la proyección de su película y sería injusto además tratarla como tal cuando además La pesca del salmón en Yemen, no sólo es una película sobre la pesca del salmón en Yemen, sino que también es una de esas películas cargadas de buenas intenciones, de personajes variopintos, prácticamente inverosímiles, pero a lo que es imposible no coger cariño por toda la amabilidad y lo agradables que resultan todos aquí.

Por si alguno piensa que va a ver un documental de La 2 acerca de La Pesca del Salmón en Yemen, está equivocado, para empezar por que en Yemen como en todo Oriente Medio no hay salmones, éste es un detalle que todos deberíamos saber, ¿no?. Pero un jeque árabe con un inmenso castillo en Escocia se ha enamorado de este deporte y ahora quiere construir en Yemen un hábitat apropiado para los peces, y transportar miles de estos hasta allí. Para conseguirlo contará con la colaboración del Doctor Alfred Jones, un experto en pesca que rechazará la protesta sistemáticamente pero que se verá obligado a aceptar por la presión del gobierno inglés ante la necesidad de reportar alguna buena noticia sobre su relación con Oriente Medio.

Pero toda la pesca del salmón supone un inmenso macguffin para contar una historia mucho más convencional. Y es que aparte del extraño Doctor Jones, un tipo del que en cierto momento se deja incluso caer que padece el síndrome de asperger, pero que realmente no parece más que un tipo ligeramente estrambótico, en la búsqueda de su propósito el jeque contará también con la inestimable colaboración de su ayudante personal Harriet Chetwode-Talbot. Él encerrado en una relación que se ha ido a pique por completo, ella con un novio que ha desaparecido en combate en medio de una guerra perfectamente traída a coalición. Es cuestión de tiempo que el salmón acabe uniéndolos, ayudados como no por los sabios consejos de ese tan afable jeque árabe. Eso sí, lo que aquí tendremos es una relación totalmente blanca, una pequeña e inevitable conquista, de esas que acaban seduciendo por completo al espectador.

La relación se va narrando con todos los clichés propios, no se trata de evitar ninguno, cada buen y mal momento parece escrito de antemano y no parece complicado adelantarse a lo que vendrá. Tan sólo algún pequeño momento en el que se corta radicalmente el buenrrollismo impreso de la película para mostrar algo de maldad llega a ser capaz de sorprender, pero viendo como rápidamente se pasa de ellos y se vuelven a las risas y alegrías no se puede evitar tener la sensación de que se encuentran algo metidos a calzador y que lo único que acaban haciendo es cortar el buen ritmo de la película.

Hallström coquetea también con la sátira política, gracias al genial personaje al que da piel Kristin Scott Thomas, pero parece que finalmente acaba desechando la idea para irse por un terreno mucho más convencional, aún así cada uno de los momentos protagonizados por la actriz, incluyendo sobretodo esas conversaciones a ordenador son completamente delirantes y sin duda se convierten en la mejor parte de toda la película.

Es cierto que tantas ganas de resultar exageradamente agradable y tanto exceso de buenrrollismo son cosas que pueden empujar a que el resultado resulte estomagante pero se consigue evitar todo eso dándole el tono de una amable fábula, totalmente inverosímil, pero que se ver y disfruta con la misma facilidad que se olvida. Y si encima tienes un reparto encabezado por un Ewan MacGregor que parece que no está dispuesto a envejecer lo más mínimo (con la salvedad de alguna escueta arruga que se le empieza a dibujar de forma muy timida) y una guapísima Emily Blunt que forman un tándem que desprende una gran química, pues tienes el asunto resuelto, aunque al menos sea para pasar una buena tarde, porque lejos, muy lejos queda el realizador que nos fascino con películas como Las Normas de la Casa de la Sidra o ¿A quién ama Gilbert Grape?.

Título Original: Salmon Fishing in the Yemen Director: Lasse Hallström Guión: Simon Beaufoy Música: Dario Marianelli Fotografía: Terry Stacey Interpretes: Emily Blunt, Ewan McGregor, Kristin Scott Thomas, Rachael Stirling Distribuidora: Wanda Films Fecha de Estreno: 20/04/2012