La tristeza es un sentimiento que ha servido como base de algunas de las mejores películas de la historia. Lágrimas entre besos, balas o rejas, las hemos sentido caer por nuestro rostro en todos los ámbitos cinematográficos, y parece que nunca nos cansamos de sufrir. Beginners trata la aflicción de una manera inusual, es una película que a pesar de su evidente pesadumbre sabe dejar hueco a la esperanza. Quizá estamos ante una de las mejores películas independientes de los últimos años, su originalidad visual, su calidez y personalidad, o sus brillantes interpretaciones pueden corroborarlo. El filme de Mike Mills es un canto profundo de optimismo en un mundo lleno de dudas y complicaciones donde a pesar del miedo por lo nuevo (de ahí que seamos principiantes en la propia vida) debemos tomar decisiones.

Mills ha conseguido que el título de su película aparezca en algunos de los festivales más importantes de la actualidad, Beginners es el trabajo que necesitaba para despegar. Lástima que en esta ocasión sea otro el que merezca los mayores halagos, Christopher Plummer se ha topado con su mejor papel en años (o quizá el mejor de su carrera), su personaje de homosexual terminal deja estupefacto casi sin querer, es una exhibición brutal de vitalidad y magia interpretativa. Dirección, guión e interpretación se dan la mano en esta comedia dramática en la que poco falla.

Oliver (Ewan McGregor) es un hombre relativamente joven que empieza a replantearse su vida y sus relaciones amorosas a partir del momento en que su padre Hal (Christopher Plummer), de 71 años, que ha estado 38 años casado con su madre, le revela dos noticias tan impactantes como inesperadas: que tiene cáncer y que, además, es gay y tiene un joven amante.

Beginners trata temas delicados de una manera exquisita, mezcla humor y tragedia como ya no se hace hoy en día. Notamos la singularidad de la historia desde que oímos por primera vez la voz en off de Ewan McGregor, una voz cálida que aparece en los momentos más originales de la cinta, la misma que sorprende con saltos temporales y unos recursos visuales que enamorarán a todo el público. Nostálgica y conmovedora, el filme de Mills se convierte en una delicia para los sentidos al presentarnos a una de las parejas del año, una Mélanie Laurent que junto a McGregor nos deleitan con una química melancólica que sabe cómo calar en el espectador. Y aunque Beginners se centre en la manera de afrontar el difícil momento que vive el personaje de Ewan nos pasamos casi todo el metraje deseando ver a Plummer, cuya presencia despierta una gran empatía, que confirmamos con secuencias como la lectura de su anuncio para buscar pareja, magnífico de principio a fin, merece todos los reconocimientos imaginables. Sólo el cine independiente podía contarnos una historia así llenando tanto al cinéfilo, ya sea de tristeza, alegría o muy probablemente, de las dos. Beginners nos hace partícipe de la angustia personal de Oliver, de sus dudas en el amor y la vida y de su posterior cambio. Un retrato exquisito del romanticismo dramático con tintes cómicos magistrales.

Una de las mejores películas de la temporada que no dejará indiferente a nadie. Disfrutar del cine con películas así es muy sencillo.