Un día como hoy no podían faltar entradas. Y es que el 7 de Abril está lleno de cumpleaños de grandísimos actores. Comienzo por Russell Crowe, que cumple 47 años y además es uno de mis actores preferidos.

Durante muchos años he seguido la carrera de este actor, fue uno de los primeros que descubrí, siempre a la sombra de Bruce Willis, aunque adoraba su manera de interpretar por encima de cualquier cosa. En los últimos años he podido ver más de él y me he dado cuenta que mis expectativas sobre su cine eran demasiado bajas. Después de ver Una mente maravillosa supe que era grande, único.

Como buen neocelandés (Wellington 1964) Crowe comenzó en 1990 con Juramento de sangre, desconocidísima película bélica. Siguió por Australia, con películas de calidad como La prueba e incluso Romper Stomper. El team Crowe-Watts se vio por primera vez (y única) en la mini-serie de TV llamada Brides of Christ, que tuvo una gran recogida entre los críticos televisivos. Su primera gran película llegó en 1993 con La leyenda de Silver Brumby, un drama australiano que le abrió muchísimas puertas. Terminó su etapa en su continente natal con Nosotros dos, ahora tocaba atravesar el charco. Probar suerte en el cine norteamericano.

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No se estrenó demasiado bien, con La fuerza de la sangre no iría a ninguna parte. Entre 1995 y 1997 hizo películas francamente malas, cinco exactamente. Le sirvieron para trabajar con gente como Denzel Washington o Leonardo DiCaprio pero no contribuían a su lanzamiento como estrella en Hollywood. Tan solo una película bastó para conocer sus dotes. L.A. Confidential con Guy Pearce, Kim Basinger, Kevin Spacey, Danny DeVito y Russell Crowe como íconos de cartel consiguió 9 nominaciones a los Oscar, un filme negro y de intriga apasionante.

Después llegó El dilema de Michael Mann y la impresionante Gladiator, para muchos una de las mejores películas de Ridley Scott y la mejor de Russell Crowe. Tendrá fallos pero su calidad en incuestionable. Scott tenía a su fetiche: Crowe. Le escogió de nuevo en Un buen año (2006), American Gangster (2007), Red de mentiras (2008) y Robin Hood (2010). Un equipo muy interesante. En 2001 Russell hizo la que para mí es su mejor película, Una mente maravillosa, de la manera de Ron Howard, con quien también repetiría en Cinderella Man (2005). Ambos largometrajes que vale la pena ver varias veces en la vida, arte puro y duro.

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Master and Commander: Al otro lado del mundo también hizo las delicias de los espectadores. Crowe tocaba todos los géneros posibles, el amor, el deporte, el thriller, el filme historicista, el western… Nada se le escapa y todo lo superaba con una índole insuperable. El tren de las 3:10 y La sombra del poder son dos de sus últimas grandes producciones, siempre regalándonos interpretaciones perfectas.

En los últimos tiempos se le ha acusado de engordar demasiado, de descuidar su forma física… Se le ha insultado mucho por esta causa. Incluso cuando Ridley Scott le eligió para interpretar al nuevo héroe de los pobres. En Los próximos tres días se echan de menos algunos planos completos pero, ¿qué más da? Crowe sigue haciendo películas increíbles, haciéndonos disfrutar muchísimo y siempre con su clase y entusiasmo. Es sinónimo de superación, por ello tiene todos mis respetos.