Nadie dijo nunca que estar cerca de Dios fuese fácil. La impecable ópera prima de la británica Rose Glass da un macabro giro de tuerca al relato de Santa Teresa de Jesús y lo actualiza en Maud (Jennifer Ehle), una joven enfermera perturbada que se siente muy cerca de la santidad y cuanto más cerca de Dios cree estar, más lejos está de la cordura.

En los últimos años son varias las cintas que han encontrado en la temática religiosa un redescubierto filón para el terror. Probablemente la mejor (de lejos) sea la cinta polaca Camino de la cruz (Dietrich Brüggemann, 2014) film que parte también del estigma intrínsecamente religioso para moldear un nuevo tipo de terror psicológico. Saint Maud se desmarca plasmando un terror mucho más físico que juega todo el tiempo a desdibujar la fina línea entre la realidad y la imaginería religiosa desde el punto de vista de joven y abnegada enfermera que tras sufrir un episodio traumático se siente particularmente cerca de Dios y necesita a toda costa salvar a su nueva paciente (Morfydd Clark), una ex-bailarina vanidosa y de carácter regio diagnosticada de cáncer terminal. Será la íntima relación con ella quien acabe de propiciar la pérdida total de cordura de Maud o por el contrario acelerar su condición divina.

El muy interesante debut de Rose Glass a la hora de recrear los diferentes niveles de aproximación a la santificación que padece la protagonista, recuerda en parte a la curiosa cinta que causó sensación en los 90 Stigmata (Rupert Wainwright, 1999), pero con la elegancia de un muy retorcido e incómodo cuento sobre lo peligrosa que puede ser la promesa cristiana de la salvación eterna. Es probablemente ahí donde la cinta de Glass se torna en verdadero terror y cuando el espectador comienza a entender que Maud no es una villana sino una esclava y sierva dispuesta a todo por agradar a su Señor. Desde luego, Saint Maud es una de esas películas que lejos de pasar inadvertidas, logran captar la atención del público gracias a una poderosa interpretación de Jennifer Ehle y a una dirección exquisita de una debutante que no ha podido marcar una Ópera prima más interesante.

Ciertamente, Saint Maud no es una película fácil, la incomodidad del relato está tan logrado que por momentos resulta verdaderamente desagradable empatizar con lo que nos está contado, pero es ahí cuando la cinta logra su propósito con creces. Rose Glass narra un lúgubre y solitario cuento sobre una muchacha que se esfuerza por luchar contra sus más bajos instintos naturales, para ser aquella mujer que siente que debe ser. La santidad tiene un precio, pero Maud desconocía que ese fuese un precio tan alto.

Saint Maud es una de las pocas e imprescindibles películas de este fatídico año y promete provocar una sensación en el espectador que hará que esta sea inolvidable. La cinta fascinó durante el pasado Festival de Cine Fantástico de Sitges en donde enamoró perdidamente al director J.A Bayona que se ha erigido como embajador de la cinta en nuestro país y además acumula hasta 17 nominaciones a los British Independent Film Awards (BIFA) en donde parte como favorita.

Título original: Saint Maud  Director:  Rose Glass Guión: Rose Glass Música: Adam Janota Bzowski Fotografía: Ben Fordesman Reparto:  Jennifer Ehle, Morfydd Clark, Turlough Convery, Lily Knight, Lily Frazer, Faith Edwards, Rosie Sansom, Marcus Hutton, Noa Bodner, Jel Djelal, Jonathan Milshaw, Linda E Greenwood Distribuidora: Sony Fecha de estreno:  23/12/2020