Hace 30 años un joven guionista llamado Aaron Sorkin deslumbraba en el mundo de Hollywood con el libreto de Algunos hombres buenos, un drama judicial dirigido por Rob Reiner con Tom Cruise y Jack Nicholson como principales protagonistas en el que salían diálogos tales como Tú no puedes encajar la verdad o El honor es solo una pegatina en el hombro. Después siguió escribiendo destacables libretos como Moneyball, La red social, Steve Jobs y la serie de El ala oeste de la casa blanca, disponible ahora mismo en Prime Video. En 2017 sataba a la dirección con Molly’s Game, protagonizada por Jessica Chastain que daba vida a Molly Bloom, una esquiadora profesional que pasó a ser organizadora de partidas de póker logrando ganar varios millones de dólares. Una película que no destacaba mucho en la dirección, pero que gracias a su guión conseguía ser una cinta interesante.

Ahora, Sorkin regresa de nuevo a la dirección con un proyecto “maldito” (Steven Spielberg estuvo a punto de hacerla con Heath Ledger) que nunca llegaba a realizarse hasta hoy, El juicio de los 7 de Chicago. Un drama judicial basado en hechos reales, concretamente en 1968, en el que Tom Hayden (Eddie Redmayne) y Rennie Davis (Alex Sharp) de la asociación de estudiantes por la democracia (SDS), Abbie Hoffman (Sacha Baron Cohen) y Jerry Rubin (Jeremy Strong) de los Yippies, David Dellinger (John Caroll Lynch) de Mobe, los manifestantes Lee Weiner (Noah Robbins) y John Froines (Daniel Flaherty), y Bobby Seale (Yahya Abdul-Mateen II), líder de los panteras negras, fueron acusados de liderar las protestas contra Hubert Humphrey en la Convención del Partido Demócrata por apoyar la guerra de Vietnam.

Un juicio que duró 6 meses convirtiéndose en un circo mediático al puro estilo América vs O. J. Simpson debido a la extravagancia de alguno de los acusados, los testimonios de los presentes y la actitud del juez Julius Hoffman, que protagonizaba algunos momentos delirantes. Hechos que fueron así y que le viene de perlas a Sorkin para desarrollar todo el armamento dialéctico en su segunda película para dar pie a diálogos frenéticos, rápidos y con ritmo.

Y a diferencia de Molly’s Game, Sorkin se mueve como pez fuera en el agua con una dirección clásica que recuerda a películas del corte judicial como Anatomía de un asesinato, Justicia para todos o Doce hombres sin piedad, utilizando elementos aprendidos de otros maestros como el montaje frenético de David Fincher como se muestra en el inicio de la película mezclando varios fragmentos históricos como el reclutamiento de tropas para la Guerra de Vietnam, uno de los discursos de Martin Luther King y el asesinato de Bobby Kennedy para dar pie a los hechos ocurridos en 1968.

En la película refleja que El juicio de los 7 de Chicago era una farsa del gobierno de Estados Unidos para demostrar todo el poder que tenía como potencia mundial. No era un juicio al uso como se creía en un principio, sino un juicio político y racial que se juzgaba más por las inclinaciones políticas que por los hechos en sí, sin dar lugar a reproches o explicaciones de lo ocurrido durante la manifestación en la convención del Partido Demócrata. Esto puede sonar un poco a “días del futuro pasado”, porque en 52 años no ha cambiado absolutamente nada, siendo muy fácil de trasladar en este caótico 2020 por el movimiento Black Lives Matter y el gobierno de Donald Trump al frente de Estados Unidos.

Sorkin no solo consigue reflejar la actualidad de hoy que había antes, sino que consigue plasmar un gran realismo gracias a una delicada dirección de actores en un reparto coral en el que todos están francamente bien sin ningún pero. Las interpretaciones de Eddie Redmayne, Sacha Baron-Cohen, Jeremy Strong y Yahya Abdul-Mateen II son de las más destacables que se han visto en toda su carrera. Sin embargo, hay dos actuaciones que sobre salen por encima del resto, Mark Rylance como el abogado defensor, un hombre sereno que hace todo lo posible por salvar al grupo de los 7 hasta que cae en la más pura frustración, y Frank Langella como el juez Hoffman, un hombre de ideas fijas y políticas que debido a su edad llega a ser entrañable e irritante, logrando sacar situaciones inverosímiles a golpe de gags humorísticos cuando se enfrenta a Cohen y Strong.

Si hay que reprochar algo de El juicio de los 7 de Chicago son aquellos instantes en los que no se llega a profundizar del todo, como por ejemplo la primera vez que se conocen los principales líderes para llevar la revuelta, la escasa participación de algunos personajes o las confrontaciones contra la policía que parecen menos violentas de lo que aparentan, a pesar de contarlo de una forma más implícita que explicita en poco tiempo.

En definitiva, El juicio de los 7 de Chicago es una película magistral y una de las mejores del año gracias a una narrativa ligera, para que la pueda ver todo el mundo, un reparto a la altura del betún y unos diálogos frenéticos que están a la altura de El ala oeste de la casa blanca. Un flaco favor de Paramount para el irregular catálogo de Netflix.

Título original: The Trial of Chicago 7  Director:  Aaron Sorkin Guión:  Aaron Sorkin Música: Daniel Pemberton Fotografía: Phedon Papamichael Reparto:  Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen, Joseph Gordon-Levitt, Mark Rylance, Michael Keaton, Alex Sharp, Jeremy Strong, John Carroll Lynch, Yahya Abdul-Mateen II, Ben Shenkman, J.C. MacKenzie, Frank Langella, Noah Robbins, Alice Kremelberg, Danny Flaherty, John Doman, Mike Geraghty Distribuidora: Netflix Fecha de estreno:  16/10/2020

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