Las películas de Christopher Nolan pueden gustar más o menos, pero han conseguido el estatus de gran evento que llevan a la gente al cine en masa, algo imprescindible para las salas en un año tan desastroso. La nueva película del director, guionista y productor británico es un espectáculo a lo grande que contiene algunas de las mejores virtudes de su cine y a la vez, sigue manteniendo algunos de sus mayores defectos.

En el mundo del espionaje internacional, un hombre (John David Washington), tras una dura misión, prefiere sacrificarse antes que entregar a sus compañeros. Todo era una prueba para asegurarse de que este hombre será el adecuado para una misión: evitar una nueva amenaza mucho más peligrosa que la tercera guerra mundial. La clave será una sola palabra: TENET.

Siendo algo disidente respecto al resto de la crítica, para mi Tenet es un blockbuster veraniego de espías mucho más asequible de lo que muchas veces nos intentan vender. Este elemento no es algo negativo, de hecho, el nuevo filme de Christopher Nolan es una película más autoconsciente y menos pretenciosa que muchas otras películas de su filmografía.

Si bien Nolan sigue inspirándose en teorías científicas complejas y generando un compendio de metacine ambicioso y algo caótico, Tenet es su versión de lo que podría ser una película de James Bond: una golosina evasiva y disfrutable de principio a fin, todo ello sumado a sus característicos elementos de ciencia ficción – en este caso la entropía invertida – que provocan que en pantalla podamos ver imágenes que son realmente únicas, con grandes escenas de lucha revertida o esa espectacular secuencia inicial en la ópera.

El realizador británico invita al público a dejarse llevar y disfrutar aunque no puedan comprender todo lo que está sucediendo, como en las historias de la fantasía más pura. El sustantivo Tenet significa principio, creencia o doctrina generalmente considerada verdadera. Con esto ya se te está comunicando como audiencia que habrá cuestiones en las que hay que trabajar la suspensión de la incredulidad para que la magia del cine haga efecto.

John David Washington y Robert Pattinson cumplen con sus personajes, pero los que hacen suya la película son Elizabeth Debicki y Kenneth Branagh, la pareja fatal de villano mafioso imparable acompañado de su joven y feroz mujer, que protagonizan las mejores secuencias de la película. Su abusiva relación es uno de los momentos de mayor conexión emocional con la narración. Y es que así empezamos con lo peor de la película, estos últimos son los únicos personajes que tienen una cierta profundidad y un arco de personaje claro.

Pese a todas estas virtudes, el guión de Nolan sigue teniendo los problemas que hay presentes en gran parte de su filmografía. El personaje protagonista es un héroe llano, invencible por la gracia del escritor y que es usado claramente para mover la historia, sin ningún tipo de profundidad, así como el personaje de Pattinson, claro aliado que, si bien aporta unos ciertos toques simpáticos, y su relación es uno de los pocos detalles de desarrollo de personajes que hay durante las dos horas y media de metraje, se nos obliga a tener una identificación con él únicamente por ser de los “buenos”.

Tenet tiene un ritmo aceleradísimo, sobre todo en la primera parte, donde se nos lanza un bombardeo de exposición verbal enorme que no para de cesar durante toda la película. Los diálogos no tienen demasiada profundidad y los personajes hablan de qué van a hacer, de información que hay que transmitir en algún lado o transmiten sus emociones sin subtexto, un constante bombardeo de teorías e información que te saca de la película y que tiene poca elegancia.

El talento del realizador con la cámara y la planificación se puede ver en las escenas de acción que se te quedan ciertamente en la retina, pero, cuando rueda conversaciones, cae en la monotonía del plano – contraplano básico, con un pequeño travelling in acercándose a los personajes, el mismo en cada escena. Nolan no consigue en este último filme crear imágenes que narren por sí solas detalles los personajes en vez de hacerlo con el puro diálogo.

Tenet es otra película de Christopher Nolan, con sus pros y sus contras, una versión algo más sofisticada y autoconsciente de su cine, que deja algo de lado a muchos personajes en pos del espectáculo cinematográfico, probablemente algo vacío, sí, pero entretenido y que conforma un gran incentivo para volver a disfrutar de la pantalla grande en estos tiempos duros.

Crítica escrita por Jaume Maneja

Título original: Tenet Director: Christopher Nolan Guión: Christopher Nolan Música: Ludwig Göransson Fotografía: Hoyte van Hoytema  Reparto:  John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Dimple Kapadia, Michael Caine, Kenneth Branagh, Aaron Taylor-Johnson, Clémence Poésy Distribuidora: Warner Bros. Pictures Fecha de estreno:  26/08/2020