En ocasiones que una película esté bien intencionada no es suficiente. El nuevo film de la interesante directora  Reed Morano trae una premisa nada revolucionaria, pero interesante, que en esencia recuerda a esa fantasía de serie que fue Revenge, pero que peca de pretenciosa y sobre todo de estar mal ejecutada. El ritmo de la venganza es una clásica historia de venganza con ínfulas de El caso Bourne (Doug Liman, 2002) que pone el foco de la historia en una chica cualquiera que tras perder a su familia en un atentado camuflado como un accidente aéreo, buscará venganza como una vía de recomposición y redención.

El problema o mejor dicho problemas de la película, es que no resulta interesante de seguir en prácticamente ningún momento. La presentación del personaje protagonista es excesivamente formulaica y aunque el punto de partida es ligeramente interesante, se pierde debido a una dudosa narración y a un ritmo que se podría definir como anticlimático todo el tiempo. La sequedad y oscuridad que engloba al film parecen demasiado impostadas, da la sensación de que Morano (reputada directora de fotografía) quisiera trasladar esa estética distópica y lúgubre de la serie El cuento de la criada (de la que es co-creadora) con el gran pero de que no le pega. Su sobriedad en la forma de abordar esta historia personal de autodestrucción y cuentas pendientes, resulta por momentos incluso fea y con una fotografía correcta, pero que recuerda en exceso a los peores ejemplos de fotografía del cine de principios de los 2000 que buscaba “aportar algo distinto” con un grano y unos matices que parecen la versión low cost de Traffic (Steven Soderbergh, 2000).

Es curioso que una película que se titula El ritmo de la venganza tenga su principal pero en precisamente el ritmo del metraje. Es una losa tan grande que hay momentos en los que incluso pareciera que el montaje está desordenado y que moviendo algunas secuencias de orden podría dar algo más de coherencia al relato, porque directamente parece estar mal montada o simplemente mal escrita. Su escena inicial es muy larga y repetitiva y en el momento en el que Stephanie Patrick (personaje que interpreta muy correctamente Blake Lively) se prepara para la misión, el espectador ya ha perdido el interés en la trama y en su antipático conflicto. A pesar de estos problemas, que no son pocos, la propuesta de Morano es curiosa y se le ven muy buenas intenciones a la hora de crear un personaje femenino atípico con reminiscencias de Jason Bourne o incluso un James Bond venido a menos, personajes con aportes psicológicos claramente innovadores dentro del espectro del cine femenino de acción, pero no basta. Blake Lively hace todo lo que puede con el desastroso guión de Mark Burnell, pero no es suficiente para tirar del carro, la película resulta evidentemente insuficiente y peca de no estar a la altura de sus propias intenciones.

El ritmo de la venganza es un ejemplo de cómo un buen reparto (pues también está Jude Law haciendo de algo así como un entrenador o sensei para la protagonista) y una buena idea no te aseguran un buen resultado por muchisimo que tus intenciones sean loables. Una lástima pues se intuía una película cuanto menos interesante.

Título original: The Rhythm Section Director: Reed Morano Guión: Mark Burnell  Música: Steve Mazzaro Fotografía: Sean Bobbitt Reparto:  Blake Lively, Jude Law, Sterling K. Brown, Daniel Mays, Raza Jaffrey, Nasser Memarzia, Ivana Basic, Degnan Geraghty, Nuala Kelly, Richard Brake Distribuidora: Paramount Pictures Fecha de estreno:  06/03/2020