Va avanzando el Festival de Cannes con grandes directores de renombre como Pedro Almodóvar con Dolor y gloria, y Terrence Malick con A Hidden Life. Y directores con grandes películas como Dexter Fletcher con Rocketman (con la comparación inevitable de Bohemian Rhapsody) y la vuelta de Robert Eggers al terror con The Lighthouse.

Rocketman

Lo que más me interesa en esta película es cómo está descrita la larga, entrañable y a ratos problemática relación entre Elton John y el letrista de muchas de sus canciones, Bernie Taupin. El resto simplemente se deja ver y oír, es un producto previsible y fabricado a la medida del éxito comercial. Aunque nunca se sabe. Yo sentía una notable grima hacia Freddie Mercury y los espectadores adoraron masivamente la reconstrucción de su vida.

Carlos Boyero, El País

Un musical, al contrario que un biopic con números musicales dentro, establece un pacto con el espectador que básicamente consiste en suspender por un instante el principio de realidad. Todo lo que cuenta se cuenta en cursiva. No importa tanto lo narrado como la emoción de eso mismo que se narra. Todo es mentira, pero nadie miente. Y es en ese terreno donde Dexter Fletcher se mueve con soltura, autoridad y convencido de que el melodrama puede ser la laca que se pulveriza sobre la realidad para que tome prestancia y brillo.

Luis Martínez, El Mundo

‘Rocketman’, dirigida con mano de buen artesano por el actor y director Dexter Fletcher, tiene momentos de gran brillantez musical.

Las escenas musicales no se limitan a decorar la película, sino que hacen avanzar el relato y lo llevan a un territorio limítrofe entre la realidad y la imaginación.

No todo es perfecto en ‘Rocketman’. Tampoco puede faltar el montaje entrecortado de imágenes de conciertos, donde se superponen titulares de prensa y rankings de ventas; un recurso demasiado manido para una película que aspira a la originalidad. 

Pequeñas lacras que no empañan el resultado final de una obra torrencial que saca provecho del talento de su protagonista, Taron Egerton, Así, el considerable abanico gestual y emocional de Egerton convierte ‘Rocketman’ en una obra que sabe cambiar de marcha cuando debe, para acabar componiendo una valiosa radiografía de las alegrías y angustias de un artista genial.

Manu Yañez, Fotogramas

The Lighthouse

Es una película de terror totalmente atípica porque se basa en la tensión a la que los dos personaje se van enfrentando a medida que pasan los días”.

La película solo cuenta con dos actores en su reparto: Pattinson y Dafoe, quienes están a la altura, respectivamente, del Daniel Day Lewis de Pozos de ambición y el Orson Welles de Campanadas a medianoche. 

Alejandro G. Calvo, Sensacine

Si La bruja permitía atisbar a un cineasta capaz de manejar con sutileza los códigos del horror mirando hacia el pasado para elaborar algo nuevo, The Lighthouse es la confirmación de esa personalísima mirada a la que habrá que seguir la pista con atención. 

Juanma Ruiz, Cuadernos de Cine

Rodada en blanco y negro y en 4:3, por momentos recuerda a ‘Persona’ de Bergman con simbología marina de por medio. Willem Dafoe y Robert Pattinson –en un duelo actoral sin precedentes-, interpretan a dos hombres que van a trabajar a un faro durante un mes. La cinta examina la evolución de sus personajes hasta su locura. Sin duda será una de las imprescindibles del año, y deja claro que Robert Eggers es de los cineastas más fascinantes en activo.

Fernando García, JensaiPop

A Hidden Life

Lo nuevo de Malick no supone una vuelta a sus orígenes sino que continúa transitando por las vías expresivas de sus trabajos más recientes, desde ‘El árbol de la vida’.

A las reflexiones morales relacionadas con el horror de la guerra, los efectos que tiene en la naturaleza y cómo justificar una causa injusta, todo lo cual ya fue tratado por Malick en ‘La delgada línea roja’, se suman los pensamientos y argumentos en torno a la grave decisión que toma el protagonista, padre de familia, cuando llega a la conclusión de que no debe luchar. Malick abusa de este recurso y llena toda la película de intensas líneas de diálogo o en off de personajes lanzando cuestiones o citas; cualquiera que pasa por ahí tiene algo que decir, y agota.

Juan Luis Caviaro, Espin Of

«A hidden life» es larga, reiterativa, «pelable» (con lo que le sobra a las películas de Malick, cualquier otro director haría la mejor de su vida), hay excesivo esfuerzo por meter la hermosura del mundo a lo sórdido de su drama, en realidad tragedia, hay un incesante juego por que convivan en la pantalla lo mejor y lo peor del mundo, y lo expone sin prisas y confiando en la paciencia y buena mirada del espectador. No busca atajos ni rectas para contar el interior y los exteriores de ese hombre, uno más, nadie en la gran Historia, pero que te ayuda a entornar los ojos para entenderla, la de antes y la de ahora.

Oti Rodríguez Marchante, ABC

Sin duda se trata de su película más narrativa en un sentido convencional desde, quizás, Malas tierras, pues se ciñe a los acontecimientos de la vida de Franz Jägerstätter, un personaje histórico real: un campesino austriaco que al ser reclutado en 1943 se negó a jurar lealtad a Hitler y combatir en el ejército nazi; su objeción de conciencia le llevó a la cárcel y posteriormente fue ejecutado.

Daniel de Partearroyo, Cinemanía