En un momento en el que el cine de superhéroes está ocupando todas las pantallas, arrasa en taquilla y domina la conversación, es de agradecer (y mucho) que lleguen películas como El hijo (Brightburn) que nos recuerdan que si se quiere, y sobre todo si se consigue financiación, todavía se pueden hacer cosas originales y frescas. Y es que esta película no ha inventado nada nuevo, ha hecho algo mejor, lo ha reinventado y lo ha multiplicado por tres y el resultado es tan descarado e irreverente como cabía esperar de una marca que viene presentada y acreditada por la familia Gunn.

James Gunn, artífice de la que siempre será una de las mejores (si no la mejor) película del UCM Guardianes de la Galaxia (2014), tras copar todos los titulares habidos y por haber del año pasado sobre sus contratos millonarios con Marvel y DC respectivamente, ha regresado con algo tan mamarracho y disfrutable como solo alguien de sus estatus podía hacer. El que en su día debutó con la sensacional Slither (La plaga, 2006) vuelve de la mano presenta un film que se puede ver como un troleo al cine que le ha convertido en una estrella y de la mano del prácticamente debutante director David Yarovesky, para producir una película escrita por sus hermanos Brian y Mark Gunn, basada en una idea del propio James Gunn, inspirada en una muy verosímil premisa: Si existen los personajes con superpoderes en el universo ¿por qué necesariamente usarían esos poderes para hacer el bien y no el mal?

 

El hijo es el resultado de una irreverente mezcla de terror, drama familiar, serie B y película atípica de superhéroes que funciona por su frescura y atrevimiento. Un film que nos retrotrae a la esencia de la perversa El buen hijo (Joseph Ruben, 1993) en la que un joven y trastornado Macaulay Culkin torturaba a un inocente Elijah Wood, mostrando las capacidades ilimitadas de la crueldad infantil cuando los más pequeños son incapaces de vislumbrar la línea que separa el mal del bien. Un concepto que Gunn y David Yarovesky explotan sin remilgos en El hijo, justificando los crímenes del pequeño Brandon Breyer (nuestro Superman cabrón) como el resultado del riesgo de acoger a un bebé extraterrestre que llega a la Tierra y es criado como un niño normal, aún a sabiendas de que encierra un poder descomunal, que una vez llegada a la temida pubertad funciona como una bomba de relojería a punto de explotar en cualquier momento y en cualquier circunstancia.

Los hermanos Gunn construyen un guión realmente entretenido, que sirve como símil y relectura de las consecuencias que desencadena el proceso de la pubertad en los adolescentes medios. Ese proceso en el que el niño se convierte en adolescente, es el festival de hormonas necesario para que el caos se desencadene y la sangre se derrame. De un modo distinto al que ocurre en la popular serie Stranger Things creada por los hermanos Duffer, en la que la joven Eleven usa sus poderes en beneficio de la comunidad y con valores que la enaltecen como la amistad y la lealtad, en El hijo lo que se presenta es exactamente lo contrario, algo que por otra parte es perfectamente lógico, pues la distancia que separa a un niño del bien y el mal es exactamente la misma.

El hijo es un drama familiar rural y a la vez una comedia perversa que juega con el esquema clásico de las películas de terror protagonizadas por niños, La profecía (Richard Donner, 1976), ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976) y El pueblo de los malditos (1995) del maestro del género John Carpenter, para fusionarla con el género favorito de la taquilla actual y altas dosis del gore más elaborado, que encantará a los verdaderos amantes del cine de género. Una genialidad que solo podía salir de la mente de James Gunn y que está dispuesta a refrescar una cartelera con mucho descaro y originalidad.

Título original: Brightburn Director: David Yarovesky Guión: Brian Gunn, Mark Gunn Música: Tim Williams Fotografía: Michael Dallatorre Reparto: Jackson A. Dunn, Elizabeth Banks, David Denman, Meredith Hagner, Matt Jones,Jennifer Holland, Steve Agee, Becky Wahlstrom, Stephen Blackehart Distribuidora: Sony Pictures