En toda generación de cineastas hay un padre o padres que asientan las bases y estilo de un trabajo que probablemente inspirará a un buen puñado de creadores y directores posteriores. Pero esto no solo ocurre en el caso concreto de los directores, también ocurre cada de vez y de una forma más obvia en el género. Un recurso que ha sido imitado y mutado más de lo que se debería permitir dentro del género del terror (adolescente), generando con ello una incesante generación de descendientes bastardos que cada año llegan nuestras carteleras tratando de repetir el éxito de sus padres cinematográficos.

Si hace 22 años le llegan a decir a Andrew Fleming que su película Jóvenes y brujas (1996) iba a asentar cátedra en el cine, probablemente él, primero que nadie, no se lo hubiera creído. Pero su cinta de terror adolescente no solo inició la ola y renacimiento del slasher ochentero, sino que también supo dar una lección de feminismo en un tiempo en el que uno no iba al cine esperando obtener de una película algo más que un buen entretenimiento. Si no pusiéramos en términos propios del linaje cinematográfico, sería más que justo reconocer que Slender Man es la hija bastarda (por autoconvicción) de Jóvenes y brujas.

 

El estudio Sony Pictures rescata una de las más famosas y referenciales leyendas urbanas propias del folclore estadounidense cibernético como es Slender Man. Una película muy tardía, que lejos de recuperar la esencia potencial de una leyenda que en fondo y forma bien podría haber aprendido algo de El proyecto de la bruja de Blair, Daniel Myrick, Eduardo Sánchez (1999), ha optado por presentar la historia desde un punto de vista femenino centrado en un grupo de amigas de un pueblo periférico, que recurre a la figura del “hombre tétrico de la sombras”, como si éste se tratase de algún Dios todopoderoso del ocultismo que les fuese a dotar de un poder vital. Algo que no solo no se entiende argumental y razonablemente, sino que intenta emular sin sentido al motor y estructura de la cinta de Flemming en la que sí tenía sentido que su protagonistas marginales recurriesen a Manon como fuente de poder terrenal.

Slender Man tiene una interesante y ligeramente entretenida primera media hora en la que siento que equivoca el foco de sus historia, pues Slender Man es ya sabido por sus protagonistas que lejos de ser un recurso de salvación, es supuestamente un ser maligno que solo perpetra la muerte, pero que pese a eso relativamente se deja ver. El problema llega cuando la película tarda casi 40 minutos en mostrarte al esperpéntico ser y cuando lo hace ves que no es más que una barata ejecución del peor CGi digno de un videojuego de la Play Station 1 ¿no estaba acaso disponible Javier Botet para encarnar al hombre o es que no hemos aprendido nada de los padres del género? Si una película tan simple y quiero pensar que bien intencionada como Slender Man pretende centrar el terror en la figura de este personaje del folclore on line, lo mismo lo mínimo hubiese sido cuidar la recreación del personaje, porque sino la película por más que pretenda ser entretenida, se te cae en el mismo momento en el que Slender Man hace su nefasta entrada.

Sylvain White – un experimentado director de capítulos de series de televisión – realiza su reaparición en el terror después de que en el año 2006 tuviera la muy poca vergüenza de promocionar en los videoclubs de todo el mundo Sé lo que hicisteis el último verano 3. Un barato reboot televisivo del éxito de Kevin Williamson, que aprovechó para revisitar con bajísimo presupuesto y un reparto propio de PornoTube, con el que estafó a un público que a día de hoy, más de dos décadas después, aún espera el cierre de la trilogía original. Con semejante currículum a sus espaldas y con Joey King al frente del proyecto, quien ya protagonizó la deleznable Siete deseos, John R. Leonetti (2017) – la cual por cierto también copió a Jóvenes y brujas – era de esperar que esta nueva cinta de terror estuviera cuanto menos abocada al olvido.

Slender Man no es mala del todo, sus intenciones parecen ser más o menos buenas y en un intento fallido de homenajear el estilo del terror nipón propio de cintas de culto como The Ring (El círculo) o La maldición (The Grudge) llega incluso a entretener en algún momento que otro, pero su fuerza es tan pobre para el material original que tenían entre manos que convierten a la cinta en un nuevo título de terror millennial fallido y muy olvidable. Eso sí, como último dato un apunte que creo se debe tener en cuenta: Joey King no es Fairuza Balk por más que se empeñen en vendérnosla y entre antes entendamos eso antes podremos reconducir la carrera de esta chica si es que hiciera falta (cosa que no tengo tan clara).

ítulo original: Slender Man Director: Sylvain White Guion:  David Birke Música: Ramin Djawadi, Brandon Campbell Fotografía: Luca Del Puppo Reparto:  Joey King, Annalise Basso, Javier Botet, Julia Goldani Telles, Jaz Sinclair,Kevin Chapman, Michael Reilly Burke, Alex Fitzalan, Jessica Blank,Taylor Richardson, Eddie Frateschi Distribuidora: Sony Pictures