WISH I WAS HERE

Muchos conocerán a Zach Braff por encarnar a J.D en el popular sitcom Scrubs. Pero después de conseguir reconocimiento a través de la televisión, Braff pasó a debutar en la pantalla grande. En 2004, se presentaba su ópera prima Algo en común, una comedia dramática que llegó a convertirse en un éxito del cine independiente estadounidense. Zach Braff esta vez asumía el papel de director, guionista y actor principal. Diez años después de su primera película, el director estadounidense, vuelve a nuestras salas con Ojalá estuviera aquí, una cinta que guarda muchos paralelismos con su anterior debut.

Ojalá estuviera aquí se centra en la crisis existencial que vive Adain Bloom (Zach Braff), un treintañero casado y con hijos, cuando repentinamente una serie de incidentes desencadenan en problemas que obstaculizan su rutina diaria. Adain Bloom se verá obligado a reflexionar sobre cómo afrontar las responsabilidades que le corresponden y tomar decisiones que podrían cambiar el curso de su vida.

La semejanza con su anterior film es tan grande que le da comienzo casi de la misma forma. Un personaje perdido en un mundo imaginario. Es a partir de la fantasía del protagonista cuando podemos intuir el carácter de la misma persona. En el caso de Algo en común se nos mostraba una personalidad cerrada con su entorno, en Ojalá estuviera aquí la fábula del personaje corresponde con alguien soñador y ambicioso. La diferencia entre ambas películas se encuentra en la etapa de vida en la que se centra el director. En la primera se revela la fase que concierne a una persona joven aún con una vida por asentar; y en la segunda película se narra la historia desde la perspectiva de un hombre con una familia y sus obligaciones.

WISH I WAS HERE

Zach Braff recurre a argumentos simples para plasmar sus propias ideas. Tal vez el desenlace acabe siendo demasiado predecible y esperanzador, pero quitándole importancia a las tipicidades que contiene, Braff consigue que el espectador se quede con algo, que ya es difícil en el cine actual. Eso no significa que la película no tenga algún que otro desacierto. Así como la película está catalogada como una comedia dramática, la parte cómica acaba resultando más interesante e innovadora que la trágica, justamente es en este ámbito cuando la cinta decae, intenta ser demasiado emotiva y no consigue quedar del todo cohesionada.

Las dos películas de Zach Braff son una clara muestra de cómo influyen nuestras experiencias al momento de crear algo. Se encuentran tantos detalles similares entre una cinta y otra que es imposible no pensar que Braff se ha impregnado de sus propias vivencias para contarnos algo. Incluso en las dos la ilustre característica del personaje coincide con la de un actor reprimido porque su carrera como intérprete está estancada. Aunque en esta segunda cinta se palpa una madurez por parte del director en cuanto a aspectos técnicos. Quizás ya no destaca la originalidad que se encuentra en Algo en común, porque ya la hemos visto, pero aún así, la dirección y el montaje mejora respecto a la otra. 

Un filme que a su vez, habla de algo tan complejo como la vida, mostrándonos el contraste que existe entre el yo interior del protagonista, aún sumergido en aquellos recuerdos de su infancia y su yo actual, perdido porque su vida no es exactamente lo que quería. Remarca la codicia que existía cuando era niño, la sensación de ser alguien importante en un futuro, y después, la vuelta a la realidad, ver que es uno más y que sus pretensiones disminuyen con los años y con las responsabilidades que ha ido adquiriendo. A su vez, difiere también con la búsqueda de la felicidad interna de su mujer, que todavía no encuentra aquello que realmente le llena como persona, el miedo a no ser enteramente feliz por el propio pánico que produce el conocerse a uno mismo y el tiempo que requiere. Aquí aguarda el punto fuerte de la filme, donde el espectador puede sentirse identificado con ambos y entender su situación desde una perspectiva mucho más cercana.

WISH I WAS HERE

Sin duda, Zach Braff es una persona que tiene algo que compartir con el mundo, que está buscando su estilo propio, una manera de expresar todas aquellas idas y venidas que pasan por su sesera, pero que se encasilla en los mismos puntos de partida y en los mismos temas a tratar. Ojalá estuviera aquí es una filme que funciona tal y como se presenta, no engaña; pero que no supera a Algo en común. Aún así, los amantes de la ópera prima del director no quedarán nada decepcionados. 

Ficha técnica:

Título original: Wish I Was Here Director: Zach Braff Guión: Adam J. Braff, Zach Braff Música: Rob Simonsen Fotografía: Lawrence Sher Reparto: Zach Braff, Josh Gad, Kate Hudson, Jim Parsons, Joey King, Ashley Greene, Mandy Patinkin, Donald Faison Distribuidora: Vértigo Films Fecha de estreno: 12/09/2014