El pasado sábado 13 de octubre el Festival de Sitges puso punto y final a su edición premiando a Climax de Gaspar Noé como Mejor película. Pero a día de hoy, sigue dando que hablar debido a la película de Bocadillo, realizada por Ismael Prego, más conocido por el youtuber Wismichu. El youtuber había patrocinado su primera película con bombo y platillo los meses anteriores en su canal, al igual que sus colaboradores y otros compañeros del círculo de YouTube. Así que, la película llegó al Festival y el resultado fue un tremendo caos.

La película se presentó en el Festival de Sitges anunciando a Wismichu como “cineasta” delante de todos los asistentes de la sala, entre ellos acreditados y fans del canal. Cuando se apagaron las luces y pasaron los dos primeros minutos, el público enloqueció al ver que la película era un gag de Youtube estirado sobre como un cliente pide un bocadillo vegetal y el camarero le insiste si es de pollo o atún. Se oían insultos, gritos, quejas… de gente con la mente de ver una película cuando en realidad eran objetos de una “broma comercial” que se verá en un documental como bien ponía en la puerta de la sala (cosa que no es legal si no hay contrato de consentimiento).

El Festival de Sitges desconocía el contenido de la película, ya que no la llegaron a ver antes porque la película estaba producida por Luis del Val, famoso productor de cine. Así que debido a tal renombre, Bocadillo entraba en el festival sin tapujos. Esto ha hecho que el Festival de cine fantástico de Sitges pierda reputación y credibilidad, recibiendo quejas del propio personal del Festival, gente de otras regiones que han viajado a Sitges gastándose una riñonada, y críticos que han perdido el tiempo para ver otra película para comentarla en sus crónicas.

Todo esto ha servido como un movimiento comercial por parte del propio Wismichu para que la gente vea el documental, que supuestamente va a ser la película original y no la mostrada en el propio festival. Sinceramente, Wismichu ha logrado conseguir que se hable de él en todos los medios, ya sean digitales, prensa escrita, youtube, Twitter, Instagram… un largo etcétera causando mucho morbo para ver el documental en su propio canal. Cuantas más visitas, más fama va a ganar, y cuanta más fama, más dinero conseguirá sumando entrevistas, programas, reportajes, subscriptores…

A pesar de ser un insulto al Festival de Sitges y “a nuestra inteligencia” como dice Michael Corleone en El Padrino, Wismichu ha conseguido su propósito a base de un “evento comercial” a lo grande como si se tratase de un gran hermano. Promoción para su documental ¿real? sobre el fenómeno social que acaba de subfragar.