Es innegable que el universo Marvel ha supuesto un absoluto y trascendental punto de inflexión no solo en el cine de superhéroes, si no en el cine de acción en general. Muestra de ello es el crecimiento ascendente que está viviendo su cine en los últimos años. Creando nuevos mundos en cada película y sabiendo conectar todos ellos en la magistral Vengadores: Inifity War.

El problema de ello hacia el espectador es, por suerte, haber malacostumbrado al mismo a un listón en continua ascensión vertical. En mejorar cada película en su secuela (Thor Ragnarok) o en haber conseguido continuar creando nuevos elementos que se adhieran al imaginario colectivo de una forma tan psicodélica como en Doctor Strange o tan futurista como en Black Panther.

Así mismo Marvel se ha caracterizado por saber aprovechar las secuelas de sus cintas no solo para ampliar los universos de las mismas, si no para poder añadir nuevos elementos que puedan añadir más acción y dar más sentido a la trama principal que conecta a todos ellos. Pero, por desgracia, es algo que no ocurre en ésta ocasión. Y es que si bien Ant-Man fue una propuesta divertidísima, original y con un gran sentido adquirido después al conectar con Civil War, su secuela se convierte en una única reiteración de lo ya visto en la primera, sin un guion que desee profundizar más en su personaje, en el mundo del mismo o en añadir algún nuevo elemento que dé más juego en general.

En esta ocasión descubrimos qué ocurrió con Scott después de los acontecimientos de Civil War, encontraremos nuevos personajes y seremos partícipes de la aparición de una nueva villana, pero el tono general de la película posee una falta de carisma como no ocurría en su predecesora. Todo ello por culpa de un guion hecho sin esfuerzo y que únicamente pretende continuar (que no expandir) la historia de su protagonista. Y es una verdadera lástima, pues hay elementos y personajes que podrían haber dado un gran juego narrativo y emocional al conjunto de la película.

En Ant-Man y la Avispa asistimos a una historia sencilla, absolutamente lineal y con el problema principal de no haber cohesionado de forma coherente todo lo que ocurre en el desarrollo de la cinta. Diferentes personajes, historias ya vistas y un humor igual al que vimos en la primera película. Y no hablamos de una mala película, en absoluto. Entretiene. Y mucho, además. Posee unos efectos visuales espectaculares, así como una gran banda sonora. Algunos chistes son divertidos y se convierte en general en una grata experiencia, pero no como se espera

Quizá la parte más positiva que podemos encontrarle a esta sencilla secuela de Marvel es que es la muestra de la conciencia que existe hacia la capacidad de la firma para hacer cosas mucho más grandilocuentes, más espectaculares y más complejas y completas. Marvel es capaz de dar mucho más, de saber equilibrar de forma perfecta el drama con el humor, la emoción con la acción y el disfrute con la reflexión. Después de tan grandes películas, parece que Marvel ha bajado la guardia, pero siempre esperaremos que sea para dar un nuevo punto de inflexión y desearemos que nos vuelvan a sorprender una vez más en la sala de cine.

Título original: Ant-Man and The Wasp Director: Peyton Reed Guion: Andrew Barrer, Gabriel Ferrari, Paul Rudd, Chris McKenna, Erik Sommers Música: Christophe Beck Fotografía: Dante Spinotti Reparto:   Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Douglas, Michael Peña, Michelle Pfeiffer, Laurence Fishburne, Walton Goggins, Judy Greer Distribuidora: Marvel Studios/Walt Disney Pictures