THE HOBBIT: THE BATTLE OF THE FIVE ARMIES

Una vez alguien me dijo que la película perfecta era aquella que te pondrías inmediatamente después de haberla terminado, que verías una y otra vez sin cansarte nunca. Y a pesar de que esta afirmación sólo tiene sentido desde la subjetividad más absoluta (aunque afortunadamente el cine es un arte primordialmente subjetivo) creo que pocas veces he escuchado una frase tan certera. Aunque en este caso más que de películas individuales habría que hablar de sagas. Sagas como, por ejemplo, la de El señor de los anillos y, en menor medida, la de El Hobbit. Entiendo que estas producciones puedan gustar más o menos, o que sean objeto de desprecio o adoración, pero definitivamente son películas a las que yo jamás renunciaría, porque aún a riesgo de parecer una fan enardecida, confieso que me hacen sentir ese cosquilleo que, con suerte, el cine te provoca unas pocas veces en la vida. Un cosquilleo al que me gusta llamar fascinación.

No negaré que cuando se anunció que Peter Jackson volvería a la Tierra Media para contar la historia de El Hobbit una mezcla de ilusión y miedo se apoderó de mí. Una simbiosis de sensaciones que seguramente sintieron gran parte de los aficionados a esta saga, temerosos quizá del plan tan ambicioso que estaba urdiendo Jackson con esta historia aparentemente tan discreta, pero, al mismo tiempo, ilusionados ante un nuevo proyecto del director que les había dado tanto años atrás. Y aunque esta nueva trilogía no haya estado a la altura de su antecesora, quizá por esos problemas de ritmo derivados del afán de Jackson por estirar la historia (especialmente en la primera entrega), no cabe duda de que el neozelandés lo ha conseguido, porque nos ha vuelto a erizar el vello con sus batallas épicas, nos ha llevado una vez más a la Tierra Media y ha jugado con nuestras emociones como ha querido. Y nosotros, como buenos amantes de su cine, hemos dejado que lo hiciera.

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos continúa con las aventuras de Bilbo Bolsón y los trece enanos, quienes, tras haber recuperado el reino del Dragón Smaug, deben enfrentarse a una situación caótica. Un Smaug enfurecido vuela hacia la Ciudad del Lago para acabar con cualquier resto de vida. Por su parte, Thorin vive obsesionado con el reino recuperado, y sacrifica la amistad y el honor para mantenerlo, mientras que Bilbo intenta frenéticamente hacerle ver la razón por la que toma una decisión desesperada y peligrosa. Pero hay aún mayores peligros por delante. Sin la ayuda aparente del mago Gandalf, su gran enemigo Sauron ha enviado legiones de Orcos hacia la Montaña Solitaria en un ataque furtivo. Cuando la oscuridad se cierna sobre ellos, las razas de los Enanos, Elfos y Hombres deben decidir si unirse o ser destruidos. Bilbo se encontrará así en la batalla épica de los Cinco Ejércitos donde el futuro de la Tierra Media está en juego.

THE HOBBIT: THE DESOLATION OF SMAUG

Esta es, quizá, la entrega más cercana a la trilogía original. En este caso Jackson deja atrás la estructura más convencional del cine de aventuras, de la que había echado mano especialmente en La desolación de Smaug, sin duda la entrega más diferente de la saga pero también una de las más entretenidas, para centrarse en lo que mejor sabe hacer: rodar batallas colosales.

En este caso el director se ha decantado por la épica propia de las batallas medievales, centrándose en los valores intrínsecos a este tipo de cine,  y ha dado forma a una película de dos horas y media en la que hay espacio para poco más que batallas (individuales o colectivas). Jackson concibe la película como un espectáculo belicoso sin freno que, ya desde el comienzo, con esa impresionante secuencia de Smaug destruyendo la ciudad, indica al espectador lo que va a ver durante los próximos minutos: un enfrentamiento entre elfos, enanos, humanos, orcos y huargos (ahí están los cinco ejércitos a los que hace alusión el título) en el que prevalece el combate físico y que únicamente se interrumpe para dar descanso a un espectador que seguramente contemplará abrumado el tremendo despliegue visual que realiza Jackson en cada una de las escenas de acción, entre las que destaca ese primer enfrentamiento entre los cinco ejércitos, en el que la valentía de los enanos aflora en una emocionantísima escena y ese magnífico tramo final en el que Légolas desafía todas las leyes de la gravedad para deleitarnos con una de las escenas más espectaculares de toda la saga.

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Si la saga de El Hobbit ha sido vista con buenos ojos por parte de algunos detractores de la trilogía de El señor de los anillos es quizá por su historia, mucho más liviana que la de sus predecesoras. Pero en esta nueva entrega Jackson lleva la trama un paso más allá, quizá en un intento por ir uniendo lazos con La comunidad del anillo (unas conexiones que, por otra parte, están muy bien metidas), pero lo hace de tal manera que seguramente complazca tanto a los aficionados a la saga como a sus ofensores. Pero también en el trasfondo de esta historia se esconden valores como la amistad, la lealtad o la ambición (encarnados a la perfección en la figura de Thorin) que están muy bien desarrollados a lo largo de la película, algo que la sitúa por encima de las anteriores, bastante más planas en este sentido.

Se le pueden achacar muchas cosas a El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, y seguramente su larga duración o la historia de amor entre Kíli y Tauriel estén entre esas cosas, aunque a mí en particular me resulta imposible aburrirme con una película así. Pero no se trata, ni mucho menos, de un filme perfecto. De hecho, ni siquiera se trata de la mejor de la saga, y quizá tampoco de la trilogía, aunque seguramente las similitudes que guarda con El señor de los anillos jueguen a su favor, pero Jackson lo ha hecho de nuevo, ha vuelto a entretenernos a su antojo; a hacernos llorar y reír; y a meternos de lleno en la vida de sus protagonistas, en sus aventuras, en sus desdichas y en sus relaciones. Y después de catorce años lo que realmente se hace duro no es ver sufrir a Bilbo y compañía sino despedirse de una saga a la que muchos cinéfilos debemos tanto y que, ahora sí, ha llegado a su fin.

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Ficha técnica:

Título Original: The Hobbit: The Battle of the Five Armies Director: Peter Jackson Guión: Philippa Boyens, Peter Jackson, Fran Walsh, Guillermo del Toro Música: Howard Shore Fotografía: Andrew Lesnie Reparto: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, Luke Evans, James Nesbitt, Aidan Turner, Evangeline Lilly, Ken Stott, Graham McTavish, Jed Brophy, Stephen Hunter, John Callen, Adam Brown, Dean O’Gorman, William Kircher, Peter Hambleton, Mark Hadlow, Cate Blanchett, Lee Pace, Orlando Bloom, Hugo Weaving, Billy Connolly, Christopher Lee, Stephen Fry, Ryan Gage, Ian Holm, Sylvester McCoy, Manu Bennett Distribuidora: Warner Bros Pictures Fecha de estreno: 17/12/2014

  • ThePlanetLucha

    Buenos días desde México.

    La saga de El Hobbit no ha sido del todo mala ya que ha logrado el Sr Jackson a través de su magia darnos una razón poderosa para ver el inicio de lo que fue la odisea de Bilbo Bolsón y como años atrás su aventura tuvo cuerda con El señor de los Anillos.

    Me muero por ver este capítulo final y en vista de lo que comentas, Estos comparativos que haces de films que fueron excepcionales en su primera entrega y en el que sus presecuelas (historias que albergaron un comienzo) no lo fueron tanto me hiciste recordar a lo que paso con Star Wars. Cuando se estreno en los 80s fue todo un bombazo, toda una historia en el que nos encariñamos y en el que vimos el deseo de Luke Skywalker por convertirse en un Jedi y lograr defender a la alianza a toda costa. Tuvo un entrañable final, mucha acción y un cierto cosquilleo por ver ese episodio VII (que aun no se ha comentado mucho).

    Para cuando sacaron a finales de los 90s el episodio I la tecnología hizo su magia. Excelente música, tremendos efectos. Guau, George Lucas lo hizo otra vez. Pero (y siempre hay un pero) a pesar de que fue el comienzo de como un jóven e inocente Anakin Skywalker evolucionaría para después convertirse en el villano mas admirado en toda la entrega posterior (anterior en su caso) el hecho es de que este trio de cintas marcaron un parte aguas muy predecible. Es decir, con los primeros 3 episodios ya teníamos la idea de que Anakin inevitablemente se convertiría en Lord Vader, situación similar con The Hobbit en el que ya uno supondría como Bilbo se apoderó del anillo y Sauron resucitaría para cobrar venganza y continuar su deseo de apoderarse de todo el mundo medio.

    Espero ver este film este fin de semana (si acaso máximo la otra semana) y pues sin nada mas que agregar tu reseña estuvo increíble.

    Besos #ThePlanetLucha

  • Javi Leiva

    Me ha gustado mucho como has expuesto la crítica, es decir, presentando la película, lo que es, lo que ofrece, valorando tanto sus defectos como sus virtudes. A mi me encanta leer críticas como esta así que enhorabuena, Bea ;)