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Han pasado ocho años desde que Marvel pusiera en pie su Universo Cinematográfico. En este tiempo y con la friolera de doce películas a sus espaldas la compañía ha tenido que madurar a pasos agigantados para ser capaz que esta frenética producción de películas fuera capaz de no saturar al espectador y que este sintiese cada película como un evento completamente nuevo. Esto se ha podido observar especialmente durante la Fase 2 que pone su broche de oro con la excepcional Ant-man. No solo está el hecho de que hayan sabido dar a cada héroe una película única con la suficiente identidad para desligarse del resto, pero consiguiendo igualmente ese imposible equilibrio para que todos sus miembros converjan a la perfección dentro del mismo universo, sino el hecho de arriesgarse a tratar con una serie de héroes mucho menos conocidos para el gran público y aprovechar las puertas que estos les abrían. El mejor ejemplo le tenemos con el estreno el pasado verano de Guardianes de la galaxia el pasado verano, la película con la que Ant-man se encuentra más ligada.

Al igual que ocurría con Guardianes de la galaxia, Marvel se ha permitido el lujo de traer a la palestra uno de los héroes menos conocidos para el gran público, pese a ser una de las primeras creaciones de Stan Lee y miembro fundador de Los vengadores. Este es un riesgo que Marvel a estas alturas es capaz de asumir, primero, por haber sido capaz de crear una marca que se vende con una fuerza similar a la de sus propios héroes y, segundo, por haber sido capaces de encontrar el tono y la forma con la que el público necesita conectar con sus personajes. Y lo ha hecho en un rotundo acierto a todos los niveles, porque la llegada de Ant-man es importante a la hora de ver el devenir que va a tomar el rumbo del panorama de Marvel, porque la introducción de las Partículas Pym es tan importante como la del propio personaje. El hacer a Hank Pym mentor de Scott Lang, también abre una puerta a ver a héroes en el pasado en futuras películas o incluso en series de televisión como Agent Carter, y la creación del personaje es tan fantástica y tan llena de carisma como la de muchos de los personajes anteriores, y solo hace que deseemos volver a ver pronto al personaje. Algo que un estudio que produce dos películas al año (y pronto serán tres) dentro de un mismo universo interconectado sea algo de vital importancia.

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Es curioso que Ant-man sea la película más canónica y más arraigada al género de superhéroes en el concepto de la creación del héroe desde Iron Man, su primera película. Esto llama mucho la atención sobre el trabajo de Marvel en este aspecto, poderse permitir el lujo de seguir el esquema más clásico y que, sin embargo, nos hagan sentir que hacía mucho tiempo que no habíamos visto esto. Pero al igual que ocurría con el Peter Quill al que daba vida Chris Pratt en Guardianes de la galaxia, el Scott Lang al que interpreta Paul Rudd no es ni con menos un héroe al uso. Basada levemente en los Marvel Premiere #47 – Robar un hombre hormiga y #48 – El precio de un corazón con los que en 1979 David Michelinie y John Byrne introdujeron a Scott Lang como heredero del personaje creado por Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby diecisiete años antes, aquí nos encontramos a un Lang que acaba de salir de la cárcel, y que llega a hacerse con el traje del hombre hormiga robándolo. Del mismo modo que ocurría en la historieta de Michelinie y Byrne, es cierto que estamos ante un ladrón reformado que vuelve a las fechorías únicamente para estar con su hija, pero mientras que en el cómic era para poder salvarla, aquí se trata de un medio de última instancia para conseguir algo de efectivo con el que pagar la pensión y que su exmujer le permita retomar las visitas, algo que hace aún más fácil que el personaje caiga en la descripción de paria absoluto que acaba convertido en héroe por accidente, algo que le convierte en un superhéroe completamente distinto a todos los que nos había mostrado Marvel, con la excepción nuevamente de los Guardianes de la galaxia.

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Pero esta amoralidad del personaje, tan distanciada de las actitudes mucho más rectas de otros héroes como Capitán América, también sirve para crear un lazo de unión entre el personaje y el espectador mucho más fuerte. Es fácil ver al héroe como una figura autoritaria y respetada, como un agente de la ley con unas fuertes convicciones éticas y morales. Pero al encontrarse de bruces con un héroe accidental, en un nivel bajo de la sociedad, pero al mismo tiempo capaz de cargar con la responsabilidad de ser un héroe cuando entiende el significado de la misión acerca mucho más el personaje a un espectador que entiende que si ese tipo puede llegar a ser un héroe, él también podría serlo.

Del mismo modo, la decisión de traer a Scott Lang, sin lugar a dudas el mejor Hombre Hormiga que nos han brindado los cómics, trae también consigo una importante decisión argumental, y aquí una vez más es donde vemos la capacidad de la compañía por hacer de cada película una obra única y con una identidad propia y distanciada del resto de su cine.  Porque Ant-man no es únicamente una película de superhéroes, es también una cinta de atracos, que bebe de la gracia y chulería que destilaba la Ocean’s Eleven de Steven Soderbergh. Al final, el acierto de Ant-man reside en la capacidad de ser capaz de innovar en base a la estructura clásica. Todo es producto de una fusión entre el esquema más clásico de las cintas de superhéroes y las películas de atracos, no es nada que hayamos visto antes, cierto, pero tampoco es algo que hubiéramos visto nunca junto en la misma película y es ahí donde reside su novedad y su originalidad. Todo en ella funciona como la seda, el equipo es la clave, porque esta no es una película sólo sobre Scott Lang, también lo es sobre Hank Pym y Hope Van Dyne (hija de Hank y Janet Van Dyne, la Avispa original, en una relación que podemos ver en un estupendo flashback, y a la que da vida Evangeline Lilly) y la relación del trío está cuidada con una certera precisión, repartiendo oportunamente los roles a cada uno de ellos y haciendo que el peso de los tres sea igual de vital. Pero tres son pocos para preparar un golpe, y ahí entra en acción un grupo de actores secundarios estupendos y divertidos entre los que destaca un Michael Peña desatado que roba todas las escenas en las que aparece.

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Nos gustaría saber cuáles fueron los motivos por los que Edgar Wright decidió abandonar la película, los rumores apuntan a que el realizador de Zombies Party deseaba hacer una película completamente independiente del Universo Marvel, algo impensable a estas alturas, y es que, como podemos ver en la película, la conexión de Pym y S.H.I.E.L.D. resulta absolutamente necesaria, y ahí abundan las referencias a la reciente batalla librada contra Ultrón en Vengadores: La era de Ultrón e incluso un fantástico cameo de otro héroe que es una de las mejores escenas de la película. Pero de lo que no cabe duda es que su sucesor tras las cámaras, Peyton Reed, ha respetado al máximo la herencia dejada por Wright (que pese a todo hace labores de productor), y podemos ver mucho del sentido del humor del realizador británico en la película. Un sentido del humor que es clave para elevar a una película que jamás deja de ser una comedia, incluso cuando se tiene que poner seria, los pequeños detalles como el hombre llamando a su hormiga Anthony, nos resultan hilarantes. Pero sobre todo en un tramo final excepcional, en el que sin dejar de lado la épica, es capaz de cortar el ritmo de una forma visual tan brutal como la que tiene el director inglés y que han heredado otros como Phil Lord y Christopher Miller, el simple hecho de trasladar la batalla final a la habitación de una niña aprovechando el tamaño miniaturizado de sus protagonistas demuestra una lucidez que es realmente de agradecer en un producto que siempre resulta verdaderamente fresco.

Marvel's Ant-man

Es posible que a muchos no les suene el nombre de Ant-man, incluso que sientan ciertos recelos ante una película llamada El hombre hormiga, pero lo que realmente es Ant-man es la duodécima confirmación de que cuando un estudio hace las cosas con cabeza y con el cariño que el productor Kevin Feige mima a todas su películas, el resultado está a las alturas de lo que el espectador espera. No, no es una sorpresa, hace ya bastante que Marvel dejó de sorprendernos, ahora simplemente se reafirma, y sí, Ant-man es una nueva confirmación de todo esto. El broche de oro a una Fase dos que consigue que esperemos como agua de mayo la llegada de la Fase 3. Una Fase 3 que propiciada sobre todo por el éxito de Guardianes de la galaxia, y la confirmación de Ant-man se permitirá el lujo de traer a pantalla de nuevo a héroes mucho menos conocidos como Doctor Extraño, Pantera Negra o Capitana Marvel, ¿y por qué no? Al fin y al cabo Ant-man demuestra que el tamaño del héroe no importa, y que hasta el más pequeño héroe puede protagonizar la película más grande.

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Ficha técnica:

Título original: Ant-man Director: Peyton Reed Guión: Adam McKay, Paul Rudd, Gabriel Ferrari, Andrew Barrer Música: Christophe Beck Fotografía: Russell Carpenter Reparto: Paul Rudd, Michael Douglas, Evangeline Lilly, Corey Stoll, Bobby Cannavale, Judy Greer, Abby Ryder Fortson, Michael Peña, David Dastmalchian, Hayley Atwell, John Slattery, Martin Donovan Distribuidora: Disney Fecha de estreno: 24/07/2015