Cada año llegan multitud de estrenos de terror hasta nuestras salas, pero solo unas pocas privilegiadas son escogidas para engrosar la exquisita lista de joyas del horror. Una lista que se enorgullece de introducir el ejemplar debut de Ari Aster y su escalofriante y traumática Hereditary, que atenta como una sobrecogedora obra maestra de terrorismo emocional y sensorial.

A veces aquello que más nos aterra es precisamente lo que más desconocemos, en base a esta premisa parece girar Hereditary, un relato de terror contemporáneo con elementos y referencias al terror clásico, que descolocan al espectador desde su prometedor comienzo hasta su agonizante desenlace. Ari Aster presenta su ópera prima y con ella a la indiscutible película de terror de este año. Después de que el género estuviera sobreexpuesto a una infinidad de producciones de mal gusto, que durante décadas bombardearon al espectador con escenas torture porn y personajes planos carentes del más mínimo talento, el cine indie encontró la forma de redefinir el género y presentar un nuevo concepto de terror. Porque para que una película de terror de miedo, no hace falta un gran presupuesto, sino una idea acojonante y un buen guión, y Hereditary tiene ambas cosas y otras cuantas más que os obsesionarán y arrastrarán a un pozo tan oscuro como sugestivo.

Tomando el relevo de joyas contemporáneas como The Conjuring (Expediente Warren, James Wan, 2013) o The Babadook (Jennifer Kent, 2014), la aterradora propuesta de Aster vuelve a poner el foco en el hogar familiar, erigiéndose como un perturbador ejemplo del mejor terror doméstico. Poniendo al servicio de su inteligente guión a una entregadísima Toni Collette, que es arrastrada a un tenebroso juego en el que nada es lo que parece y en el que tanto el espectador como sus personajes vislumbrarán un horror muy eficaz, gracias a que su mejor arma es no explicar qué es lo que está pasando en todo momento.

Como si en cualquier momento fuese a desatarse el mayor de los males, Hereditary te sobresalta en cada escena y cada contundente cambio de plano en el que literalmente todo puede ocurrir. La fuerte personalidad de su relato logra presentar una idea totalmente nueva a la vez que en todo momento homenajea al clásico primigenio del terror por excelencia como es La semilla del Diablo, (Roman Polanski, 1968). La familia es el origen y el fin de todo, y los secretos de la misma funcionan como elemento catalizador para provocar una explosión malrollera y traumática, que como los mejores platos, se cuece a fuego muy lento y con mucha, mucha supervisión de una inmejorable mano ejecutora.

Probablemente estamos asistiendo al renacer del mejor terror de las últimas décadas, y producciones como Hereditary, It Follows (David Robert Mitchell, 2015) o la oscarizada Déjame salir, (Jordan Peele, 2017) triunfan al esforzarse en retorcer los cimientos del orden establecido dentro del género, para presentar unas refrescantes e ingeniosas propuestas que ya han pasado a la Historia del mejor cine contemporáneo.

Si a justicia cinematográfica existe, Hereditary estará presente en la próxima carrera de premios en la que después de enamorar a Sundance, se abrirá un hueco en las categorías de mejor guión, director y sin duda alguna y por encima de todas las cosas, en la de mejor actriz para Toni Collette, una incombustible actriz que aquí se deja la piel en la mejor interpretación de toda su exquisita carrera.

Cien por cien recomendada para todos aquellos ávidos del mejor terror y de una de las mejores películas de este, y de los últimos años.

Título original: Hereditary Director: Ari Aster Guion: Ari Aster Música: Colin Stetson Fotografía: Pawel Pogorzelski Reparto:  Toni Collette, Gabriel Byrne, Alex Wolff, Milly Shapiro, Ann Dowd Distribuidora: DeAplaneta