A menudo las películas (en particular las comedias románticas) se erigen como estandarte que representa a una generación. En los 70 fue Grease (Randal Kleiser, 1978) , en los 80 El club de los cinco (John Hughes, 1985), y para la  generación millennial fue (es) Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chbosky, 2012). Sin ninguna duda al respecto, Con amor, Simon es el relevo cinematográfico de la generación actual, una generación moderna y progresista que se busca verse representada en una película que curiosamente emula el mismo esquema y herramientas de sus dignas predecesoras. Algo que viene a demostrar una vez más que todo está inventado y que prácticamente todo ya está hecho.

Con amor, Simon se autoproclama como la primera comedia romántica con un personaje gay al frente avalada por un gran estudio, y lo es, sin duda alguna lo es, ¿pero esta es la cota total de visibilidad homosexual con la que puede contar el colectivo LGTB+? El debate en torno a lo poco “arriesgada” que es la película de Greg Berlanti a la hora de abordar la sexualidad de su personaje protagonista es innegable; pero ¿acaso en las comedias románticas de instituto dirigidas a las grandes masas no suele haber también una exaltación del amor romántico basado en dos o tres únicos y castos besos? Pues el camino a la igualdad está en reconocerle a esta producción que la historia que cuenta y cómo la cuenta, corresponde exactamente al mismo esquema de todas las comedias high school heterosexuales, y eso es más valiente e importante de lo que a priori la película puede suscitar en el espectador.

Ésta inocente comedia romántica que ha levantado pasiones entre la crítica especializada y que se convertirá en la película favorita de toda una nueva generación este verano, es en términos cinematográficos el resultado que podría haber salido si John Hughes aún estuviera vivo y hubiese dirigido una nueva comedia adolescente. Todos, absolutamente todos los elementos característicos de su obra están presentes en torno al personaje y vida de Simon Spier, que interpreta la joven revelación Nick Robinson. El complicado y encantador proceso de madurez que hay entre la etapa adolescente y la post adolescente, está ejemplarmente representado en esta honesta y adorable producción. Para todos aquellos que nacimos antes de los 90, esta es la película que nos hubiese gustado ver con nuestros amigos o con nuestra familia. Con amor, Simon llega irremediablemente demasiado tarde, pero es reconfortante ver como las salas de cine empiezan a llenarse en medio mundo para asistir al descubrimiento del primer amor de un chico homosexual y de cómo el público asistente empatiza con las idas y venidas de su periplo amoroso, independientemente de su condición sexual y género, porque de una forma u otra todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido Simon.

Antes de Con amor, Simon hubieron otros referentes, la ya mencionada Las ventajas de ser un marginado, o la icónica serie de televisión Dawson Crece, que allá por finales de los años 90 empezó a dar visibilidad a las relaciones homosexuales dentro de la ficción adolescente. Pero en ninguna de ellas el personaje protagonista era gay y por tanto la trama no giraba en torno a ningún elemento queer, pero es de ley reconocerles que allanaron el terreno para una película tan esperado como es la historia de amor de Simon.

En un momento en que las nuevas generaciones despiertan su atención en base a un tweet o un slogan corto, conciso y atractivo, esta película y su subtítulo “todo el mundo merece una gran historia de amor” han sabido captar a su público objetivo dando exactamente lo que prometen: una preciosa historia de amor que te emocionará y devolverá a la adolescencia sin que apenas te des cuenta. Sin exagerar y sin enaltecer a Con amor, Simon más de lo que se merece, considero que ayudaríamos mucho a construir un mundo mejor si esta película fuese una herramienta de visionado obligatorio en escuelas de primaria y secundaria, porque el camino al progreso es más efectivo si todos remamos en la misma dirección.

Con la expectación suscitada en torno a la película, muchos considerarán que quizá no es para tanto, pero en el momento en el que su director presenta la escena más atinada de la película, en la que los jóvenes heterosexuales amigos de Simon representan cómo sería si tuvieran que confesar a sus padres (y al mundo) que son heterosexuales, es entonces cuando la película alcanza la maestría absoluta, porque eso señores es la igualdad y en esa lucha estamos (o deberíamos estar) todos.

Título original: Love, Simon Director: Greg Berlanti Guion: Isaac Aptaker, Elizabeth Berger Música: Rob Simonsen Fotografía: John Guleserian Reparto:   Nick Robinson, Jennifer Garner, Josh Duhamel, Katherine Langford, Alexandra Shipp, Logan Miller, Keiynan Lonsdale, Jorge Lendeborg Jr. Distribuidora: 20th Century Fox