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¡Ay! Que ilusa fui al pensar que las películas sobre vampiros adolescentes serían una moda pasajera, que la dependencia hacia este tipo de cintas por parte de los chavales se iría apagando tras el final de la saga de Crepúsculo. Pensaba que otras sagas emergerían y usurparían el lugar que ocupaban estas películas protagonizadas por chupasangres. Y en cierto modo así ha sido, porque otras sagas han pasado a copar los primeros puestos de las taquillas de todo el mundo, pero Vampire Academy me demuestra que ese interés por las historias de vampiros apuestos y menores de edad aún no ha muerto del todo. El problema es que encima esta película es bastante peor, por tonta y absurda, que el resto de cintas sobre vampiros que han llegado a nuestras carteleras en los últimos años.

Mark S. Waters sigue en su línea (es el artífice de obras tan trascendentales como Chicas malas, Las fantasmas de mis ex novias o Los pingüinos del Sr. Poper). Con este nuevo trabajo el director demuestra que no contempla reorientar su carrera hacia otros derroteros, y en vista de lo que ha hecho hasta ahora casi que mejor, porque no sé qué podría hacer con material más serio. Con Vampire Academy Waters lleva a la máxima los topicazos de las películas destinadas a adolescentes; no descubre nada, no divierte, no entretiene. Sólo provoca una risa nerviosa derivada de la estupefacción (por el disparate que se está presenciando). Porque Vampire Academy no es más que un batiburrillo de situaciones estúpidas insalvables, se mire por donde se mire.

VAMPIRE ACADEMY

Vampire Academy nos cuenta la historia de Rose y Lissa. Ambas son como la mayoría de chicas adolescentes: les gustan los chicos, ir de compras al centro comercial y se sienten incomprendidas. Pero hay una gran diferencia entre ellas y el resto: Lissa es una princesa vampira, perteneciente a la línea de sangre Moroi, mientras que Rose es la guardiana encargada de protegerla. Tras escapar de la Academia St. Vladimir, las mejores amigas son capturadas y forzadas a volver a la escuela, donde Rose queda bajo la estricta supervisión de su estoico mentor, Dimitri. Su castigo se va volviendo más y más desafiante cuando se da cuenta que su atracción por Dimitri va en aumento. Mientras tanto, Lissa lucha para equilibrar su rol de princesa con quien realmente es en su interior, todo mientras se enfrenta a mortales enemigos decididos a destruir su línea de sangre real.   

Me encantaría decir que Vampire Academy es una versión mala de Harry Potter con vampiros-magos. Una especie de Hogwarts en decadencia que guarda más parecido con Chicas malas que con cualquier película protagonizada por el mago más famoso de la historia del cine. Me encantaría soltar eso y marcar el punto y final de este texto. En el fondo en esa primera frase digo todo lo que pienso sobre la película de Waters, y tampoco creo que la cinta merezca muchas líneas concienzudas argumentando mi opinión. Pero quizá sea mejor decir algo más para terminar de convencer al espectador de que no se meta a ver esta película cuando acuda al cine en busca de entretenimiento.

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Vampire Academy se desarrolla entre tópico y tópico, por eso en la cinta de Waters no faltan las protagonistas pechugonas y de cuerpazo (Zoey Deutch y Lucy Fry esta vez), las enemigas acosadoras y los guaperas de turno, aunque en este caso son dos, uno para cada una, y totalmente diferentes, un friki siniestro y un madurito peleón, para que las chavalas puedan elegir a su antojo mientras ven la película. Típicos personajes de una americanada de instituto (con baile de fin de curso incluido) que en este caso se diferencia del resto por el mero hecho de que los estudiantes son vampiros. Pero aparte de eso, el desarrollo de Vampire Academy tampoco se sale de la norma. La película busca entretener con escenas de acción puntuales y bastante simplonas, divertir con comentarios más bien forzados y trillados y emocionar con una historia sin pies ni cabeza, que genera más indiferencia (y vergüenza) que otra cosa.

Seguramente Vampire Academy funcionará entre los adolescentes, porque ofrece lo mismo que todas las películas de este tipo que han llegado antes, y porque está dirigida única y exclusivamente a ellos. Pero la verdad es que la nueva película de Waters no funciona ni como comedia ni como producto de acción (y mejor ni hablar como comedia romántica). Esta película se limita a seguir unas pautas conocidas por todos que no funcionaban antes y que ahora lo hacen aún menos. Y lo peor es que todo parece indicar que esta no será la única, y que otra Vampire Academy llegará en el futuro a nuestras salas… Clavadme una estaca en el corazón, por favor. 

Ficha técnica:

Título original: Vampire Academy: Blood Sisters Director: Mark S. Waters Guión: Daniel Waters Música: Rolfe Kent Fotografía: Tony Pierce-Roberts Reparto: Zoey Deutch, Lucy Fry, Sarah Hyland, Danila Kozlovsky, Joely Richardson, Olga Kurylenko, Gabriel Byrne Distribuidora: eOne Films Fecha de estreno: 25/07/2014