La siempre estimulante e interesante Kathryn Bigelow vuelve con una película tan contundente como incómoda y necesaria, su recreación de uno de los episodios más negros y vergonzosos de la historia americana es tan actual que inevitablemente  hoy más que nunca conecta con la nueva américa de Trump.

La única directora ganadora de un Oscar de la Academia como Mejor Director y a la que se le atribuye ese misógino apelativo “de que rueda como un hombre”,vuelve  tras su premiada En Tierra Hostil (2008) y su impactante Zero Dark Thirty (2012), y lo hace cámara sobre hombro para filmar su sobrecogedora versión de los disturbios raciales que sacudieron la ciudad de Detroit, en el estado de Michigan, en julio de 1967.

Tal y como la atractiva premisa advertía, la recreación de Bigelow de estos espantosos hechos es brutalmente cercana e incisiva. Haciendo baza de su habitual estilo casi documental, la directora nos arrastra a los sucesos de la américa más racista y sucia de forma totalmente absorbente. En lugar de realizar la típica adaptación académica de los disturbios de Detroit, firma un ejemplar epílogo contextual de las causas y hechos que dieron lugar a los disturbios raciales.  (epílogo que dicho sea de paso bien podría utilizarse a modo educativo en los institutos de cualquier lugar del mundo, porque es más ilustrativo que cualquier pasaje de un libro de texto de historia contemporánea). Para luego centrarse prácticamente a tiempo real en una invasiva redada que los cuerpos policiales de la ciudad de Detroit realizaron en un motel en el que abusaron de varios jóvenes de color y de dos turistas blancas y en el que asesinaron tres chicos sin ninguna razón ni motivo.

Estos escalofriantes hechos sirven de hilo conductor para que la oscarizada directora realice un efectivo repaso por todo lo que ocurrió durante y después de la redada. Unos sucesos que cambiaron la historia de américa para siempre y que demostraron tras un amañado juicio que la violencia y auto supremacía de la raza blanca se alimentaba descaradamente del miedo del pueblo negro. Algo ejemplarmente llevado a cabo por la interpretación del joven Will Pouter que consigue helarte la sangre.

El reparto lo completan Jack Reynor, Anthony Mackie y la magistral interpretación de un John Boyega, que en su vida ha estado mejor y que ojalá consiga acariciar la nominación al Oscar a mejor secundario en los próximos premios de la Academia. Unos premios en los que sin duda alguna veremos de nuevo en la terna como merecida nominada a mejor directora a la implacable y necesaria Kathryn Bigelow.

Mención aparte requiere el entregado guión del oscarizado Mark Boal, que ya trabajó mano a mano con Bigelow en sus anteriores trabajos (consiguiendo la estatuilla por En Tierra Hostil). Un tándem que da como resultado una devastadora película que provoca una incómoda realidad en el espectador y que logrará remover todo tipo de sentimientos en él, gracias al inmenso talento de una de las directoras más importantes y necesarias del mundo.

Título original: Detroit Director: Kathryn Bigelow Guión: Mark Boal Música: James Newton Howard Fotografía: Barry Ackroyd Reparto:  John Boyega, Jack Reynor, Hannah Murray, Anthony Mackie, Will Poulter, Jacob Latimore, Jason Mitchell, Kaitlyn Dever, John Krasinski Distribuidora: eOne Films Fecha de estreno:  15/09/2017