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Qué placer ver, en una película estadounidense, situada en la actualidad, y que trata sobre gente de a pie, a esa gente fumando. No lo veremos mucho a lo largo de la película, pero sí lo veremos al comienzo, casi como una declaración de principios o una insignia roja al valor. En esta película, los personajes podrán fumar si quieren incluso aunque no sean los villanos.

Esto, tan difícil de ver hoy día en el cine de estudio de Hollywood, nos da de entrada las coordenadas en las que nos moveremos, y esas coordenadas serán al tiempo la bendición (mucha) y la maldición (poca) de la película. Las vidas de Grace (rebuscado título español, y sin embargo anodino para quien no la haya visto, para el original Short Term 12) es una película indie americana de los pies a la cabeza. Los jóvenes protagonistas, además de fumar, llevan camisas de cuadros, lucen barba ellos, se acurrucan en un sofá bajo mantas que no parecen muy limpias y ponen películas en blanco y negro en las televisiones. Habrá abundancia de primeros planos, relajante música electrónica o de guitarra acústica sobre montajes que impliquen paso del tiempo, y escenas rodadas con la cámara en la mano pero sin que la imagen se tambalee demasiado, solo lo suficiente para que notemos casi subliminalmente la supuesta espontaneidad de todo ello. Y esa estricta adherencia a un código estético ya muy sobado es uno de los elementos que restan fuerza a lo que, en realidad, es una película muy sincera y conmovedora, claramente escrita y dirigida por alguien que conoce bien el tema del que habla y habla de él con emoción.

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Las vidas de Grace cuenta la historia de un grupo de trabajadores sociales empleados en un centro de acogida e integración de menores conflictivos, y de algunos de esos menores. No estamos en un territorio muy lejano al de, por ejemplo, el Bertrand Tavernier de Hoy empieza todo (o incluso de Ley 627 si cambiamos las aulas y los profesores por las calles y los policías que vigilan unas u otras): a través de una figura central que trabaja en contacto con la realidad social más dura vamos viendo esa realidad y los desafíos y frustraciones que implica el querer cambiarla, aunque solo sea un poquito. Sin embargo, donde Tavernier quitaba toda parafernalia visual, dejando la cámara bien quieta y a distancia para no suavizar nunca las aristas de nada, el casi debutante Destin Daniel Cretton aplica este estilo genérico indie que reblandece ligeramente lo que debería lo que debería golpear con más contundencia, inclinándose demasiado a menudo por lo exclusivamente sentimental donde debería haber también un componente de reflexión más distanciado. Lo sentimental no es malo por sí mismo, evidentemente, pero pierde valor cuando se abusa de ello y no se atempera con una mirada más objetiva.

Hay en la escritura algunos momentos algo forzados: si bien el guión estructura muy inteligentemente las diversas revelaciones sobre los personajes y sus relaciones (vamos conociendo el pasado de nuestros protagonistas muy gradualmente y con gran naturalidad) hay momentos de exposición que chirrían ligeramente, como la decisión de incluir a un trabajador social novato e innecesariamente torpe para que los protagonistas puedan explicarle, y así de paso explicar al espectador, cómo funciona el centro y cuáles son las normas básicas en la relación trabajador-menor. Hay también cierto exceso de cálculo y planificación en la manera en que los problemas de los menores reflejan los de los trabajadores sociales y ayudan a que todos los cabos queden excesivamente bien atados.

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Y sin embargo la película funciona, y bastante bien, a pesar de los problemas que tiene. Para empezar, está soberbiamente interpretada por un grupo de actores jovencísimos que en ningún momento parecen actores, que no dan un paso en falso ni se apartan un ápice del cuidado naturalismo del conjunto. Pese a lidiar con situaciones que se prestarían al desmelene del tipo “notad mi intensidad dramática y por favor, nominadme a premios”, todos ellos se contienen y no traicionan jamás el carácter reservado y cauto de sus personajes, sin dejar de resultar, precisamente por esa credibilidad, conmovedores, muy en especial una absolutamente excelente Kaitlyn Dever. Brie Larson, la Grace del título, tuvo un gran año en 2013, robando algún plano en Don Jon, asumiendo con naturalidad su minúsculo papel en Aquí y ahora y, finalmente, llevando sobre sus hombros casi todo el peso de esta pequeña revelación de la escena indie que le reportó varios premios de cierto peso. Es un personaje jugoso pero con alguna reacción que, de nuevo por problemas del guión, podría parecer excesiva, pero en manos de Larson todo se vuelve creíble e incluso parece que esas reacciones serían las únicas posibles para su personaje. Apunten su nombre porque puede dar que hablar en los próximos años (de entrada ya está filmando con Judd Apatow).

Además de esos actores en estado de gracia, el principal activo de la película es esa sinceridad y pasión que comentaba antes y que su autor, Cretton, pone en ella. Sí, el guión tiene sus pequeñas pegas, y sí, formalmente también podemos arquear una ceja ante ella escépticamente, pero es innegable que en muchas ocasiones, en las más importantes, ese escepticismo se desvanece ante la aparición de una humanidad, una verdad, completamente desarmantes. Quizá el propio Cretton no haya trabajado en centros como éste o no haya tenido una infancia o juventud tan turbulenta como las que vemos en la película, lo ignoro, pero desde luego hay muchos detalles que parecen conocidos de primera mano, que suenan auténticos y que, expuestos con absoluta claridad y de la manera más creíble posible, tocan con fuerza pero con sensibilidad la fibra del espectador. Hay un espíritu generoso, comprensivo y vitalista que el director consigue contagiar y que impregna hasta esos momentos más dudosos del conjunto, y que nos hace esperar que en el futuro, si va consiguiendo pulir su escritura y hacer sus imágenes menos blandas, menos genéricas y más personales, haga obras aún mejores.

Ficha técnica:

Título original: Short Term 12 Director: Dustin Cretton Guión: Destin Cretton Música: Joel P. West Fotografía: Brett Pawlak Reparto: Brie Larson, John Gallagher Jr., Kaitlyn Dever, Stephanie Beatriz, Rami Malek, Alex Calloway, Melora Walters Distribuidora: Good Films Fecha de estreno: 25/07/2014