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Comenzando con una apreciación subjetiva, actualmente estoy lejos de ser el espectador objetivo al que se dirigen todas y cada una de las películas de la factoría Marvel. Ante todo, es digno de elogio el entablado que ha ido formando Kevin Feige durante estos últimos ocho años. Quizá por cuestiones esotéricas que ni yo mismo llego a comprender, sin recurrir a la apelación de mi infancia –algo recurrente en otras producciones de Disney–, disfruto en gran medida con las cintas de este universo que se abrió allá por el 2008 con Iron Man. Inconscientemente, las analizo con la mayor clemencia posible, a pesar de que muchas de ellas terminen por acarrear fallos por culpa de la cuestionable libertad que ofrecen a los distintos directores que han trabajado con el estudio, desvirtuando completamente la visión original de ellos en la post-producción –desde Alan Taylor, que definió su experiencia en Thor: El mundo oscuro como una tortura, a Edgar Wright, que directamente tuvo que abandonar el proyecto en el que llevaba más de un lustro trabajando cuando ni siquiera dio comienzo el rodaje–. Capitán América: Civil War supone la segunda colaboración de Anthony Russo y Joe Russo con Marvel. Ignoro el grado de fidelidad, pues no soy lector de cómics y, por ende, no conozco en profundidad el trabajo de Mark Millar. Aunque muchos individuos tengan la intención de aunar la fidelidad con la calidad, lo cierto es que un respeto impoluto al material original no supone un producto satisfactorio, pues el cine y el mundo del cómic operan bajo unos códigos muy distintos.

Siempre resulta más enriquecedor contextualizar cada nueva película del UCM –universo cinematográfico de Marvel– con sus anteriores entregas en las que tenga una cierta relación. De esta forma, detalles mínimos que parecen no tener correlación alguna –como las pesadillas impostadas de Bruja Escarlata en Vengadores: La era de Ultrón–, se convierten en elementos ciertamente condicionantes. Capitán América: Civil War vuelve a plantear el universo de superhéroes bajo los códigos del thriller, como ya ocurría en Capitán América: El soldado de invierno –también dirigida por los hermanos Russo–. Si en aquella nos acercábamos al thriller de espionaje de los 70, en la actual nos acercamos al thriller político con tintes psicológicos. Esta confluencia de géneros –siendo Christopher Nolan el germen en la que estableció El caballero oscuro como si se tratase de un thriller policial– requiere una entidad y una personalidad que los Russo no son capaces de otorgar. No obstante, aciertan al no subordinar la narración a la acción, y tienen el privilegio de contar con un material tan vigoroso que casi adquiere vida por si solo –espléndido guion de Christopher Markus y Stephen McFeely, que firman su mejor trabajo en Marvel–. Donde sí se percibe una mayor madurez es el tratamiento de la acción. Nos alejamos del anárquico e impreciso trabajo de cámara de Paul Greengrass, en el que se inspiraron en su anterior trabajo, para acercarnos más a Gareth Evans –director de la sensacional The Raid y su secuela–. No se acostumbra a ver una acción física –en lo que a coreografías se refiere– tan palpable y nítida en un blockbuster, cuando muchos de ellos suelen abandonarse a una profusa parafernalia digital, aun sin tener justificación alguna para recurrir a ello. Nos tendríamos que trasladar a algunos países asiáticos –Tailandia o Indonesia– para ver tal dedicación en el trabajo físico de los actores.

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En la primera entrega de Los Vengadores, el trabajo de Joss Whedon tenía una cierta complejidad debido a que tenía que congregar distintos personajes que habían sido presentados en sus películas de origen. Aunque los pilares sobre los que se edificó este universo son sólidos, siempre se corre el riesgo de que se genere alguna discrepancia, pues el aspecto formal de las presentaciones de cada vengador no siempre resulta análogo en la que todos  confluyen. Los Russo han vuelto a lidiar con este reto en la incorporación de Ant-Man, siendo su primera aparición en la que se percibe la química con los demás héroes, además de tener que incorporar a personajes totalmente nuevos, como Spider-Man o Pantera Negra. Su presentación, que resulta lo más sintetizada posible, pues las distintas presentaciones de ambos se estrenarán el año que viene, le da una frescura rejuvenecedora al conjunto. De esta forma, ni se convierte en una película de transición, ni en una de orígenes; recoge los beneficios que le disponen ambas. Podríamos definir a Civil War como un equilibrio perfecto en un universo en constante transformación. Pero el trato de los Russo hacia los personajes no termina aquí. Han conseguido aprovechar la singularidad de cada uno de ellos con una maravillosa inventiva visual. Con esto me refiero al uso del escudo del Capitán América, realizando peripecias totalmente sorprendentes; Viuda Negra resulta mucho más brutal que en cualquiera de sus apariciones anteriores, incorporando llaves de Muay Thai –si alguno está acostumbrado al cine de acción tailandés, algunas de sus coreografías se asemejan bastante a las vistas en cintas como Ong Bak–; o un uso más dinámico del brazo metálico de Bucky. Este progreso en la individualidad sucede en todos y cada uno de los superhéroes.

Quizá el elemento más positivo en lo que respecta a la narración es que se han desligado completamente del maniqueísmo. Los personajes siguen una lógica interna muy coherente. Se convierte en un blockbuster mucho más profundo de lo que se espera de un producto comercial. Esto suele ser común en el universo de Marvel, que siempre han ido en busca de la introspección a modo justificativo del conflicto que se genera, pero Civil War establece una nueva lectura al mundo de los superhéroes. Así como la reciente Batman v. Superman: El amanecer de la justicia buscaba humanizar a los protagonistas, dotándolos de sentimientos humanos como la venganza que florecían por distintos traumas paternofiliales, en Capitán América: Civil War se comparte esta búsqueda. Al contrario que la cinta de DC, los Russo han salido victoriosos en este aspecto.

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Debajo de toda esta profundidad, también existen decisiones muy acertadas en lo referente a la promoción de futuros films de la factoría Marvel. Las dos nuevas incorporaciones –Spider-Man y Pantera Negra–, además de ser miembros activos en algunas de las secuencias más sorprendentes de la cinta, es su presencia la que eleva estas a unas cotas aún mayores –en especial Tom Holland, demostrando un carisma pasmoso–. De esta forma, han generado un interés enorme por sus futuras películas de presentación cuando aún se encuentran en desarrollo. Un movimiento muy inteligente por parte de Feige.

Ahora queda plantearse una cuestión: ¿Son los Russo los más indicados para afrontar el que posiblemente sea el espectáculo más grandilocuente de la historia? Está claro que en Los Vengadores 3: Infinity War no van a poder ubicarla sobre los códigos del thriller. Su abultado presupuesto –todo parece indicar que rondará los 1000 millones de dólares–, así como la congregación de todos los superhéroes de este UCM en una única película, nos hace vaticinar que el aspecto formal se encontraría en las antípodas del trabajo de los hermanos en Marvel. Todo son conjeturas, pero el tiempo dirá si el hecho de que Whedon no aborde esta tercera entrega –no olvidemos que este hombre es el artífice de las dos mejores cintas de este universo, junto a la recién mencionada Civil War– será un problema. Cada uno se podrá aferrar a sus prejuicios, pero es posible que esa tercera parte de Los Vengadores establezca un nuevo horizonte en lo que a cine comercial se refiere.  

Crítica escrita por Brian Garrido

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Ficha técnica:

Título original: Captain America: Civil War Director: Anthony & Joe Russo Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely Música: Henry Jackman  Fotografía: Trent Opaloch Reparto: Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Daniel Brühl, Elizabeth Olsen,Paul Rudd, Jeremy Renner, Martin Freeman, Chadwick Boseman, Sebastian Stan,Anthony Mackie, Don Cheadle, Emily Van Camp, Paul Bettany, Hayley Atwell, Frank Grillo, Chandra Shaker Sangam, Tom Holland, Leslie Bibb, William Hurt Distribuidora: Walt Disney Pictures Fecha de estreno: 29/04/16