A diferencia de la espectacular película de 1971, La seducción de Sofia Coppola aporta un punto de vista realmente diferente a la inmejorable película de Don Siegel. Este punto de vista es el femenino, el de seis mujeres de diferentes edades encerradas en un colegio para niñas en el tercer año de la guerra de secesión americana. La llegada de un soldado confederado provoca el trastorno en diferentes capas y grados en cada uno de los personajes femeninos de la película y la tensión dramática se eleva (no diré nada por quien no haya visto la película de 1971) hasta límites exacerbados con una puesta en escena inmejorable. Los colores pasteles y sureños de las ropas y la casa, así como un blanco asfixiante que entra en forma de luz por las ventanas y las cortinas cubriendo el rostro de muchos personajes, provoca una especie de psicosis en las mujeres que habitan el caserón, las cuales compiten entre sí para lograr llamar la atención romántica y sexual del soldado herido que se encuentra a medio camino entre ser un “prisionero” y un “invitado”. Todo ello envuelto en el espectacular trabajo de su elenco de actores, destacando especialmente a Elle Faning y Nicole Kidman.

En la versión de Siegel, el seductor es el soldado; en la de Coppola las seductoras son las mujeres. Esa vuelta de tuerca conlleva también más referencias del universo de su directora como el de, la más evidente, Las vírgenes suicidas, incluyendo en ellas la aparición de Kirsten Dunst en la película; de esta forma la directora denota un claro regreso a uno de sus temas favoritos: El encierro y la catarsis que produce. Por otro lado es una película de Sofia Coppola en toda regla (dirección pictórica, estilización de las interpretaciones, planos fijos) pero por otro lado es también una propuesta más diferente de lo que nos tiene acostumbrados la directora. Probablemente sea su película más fría y la más elegante a la vez (a diferencia de la calidez de Lost in translation) y es que, la frialdad de La seducción, ofrece un claro punto de vista en el que la directora se aleja de las pasiones y se centra más en la rabia, la envidia y el miedo de sus mujeres protagonistas.

Por otro lado, poco tiene que ver el confederado Eastwood con el confederado Farrell, no es por comparar, son totalmente diferentes. Eastwood era un galán y una víctima “merecida” mientras que Farrell es una víctima accidentada y desemparada; Coppola así se libera del significado político del final de la película de 1971 ofreciendo así lo que a ella de verdad le interesa contar: un bello y sádico cuento gótico con sabor a nata y letras de color rosa. Sin que decir que el fondo misógino de la versión de Siegel (no por ello una película menos disfrutable pero, siendo sinceros, es evidente) poco tiene que ver con la de Coppola.

Los niveles oníricos que alcanza la propuesta de Coppola nos recuerda su capacidad, evidente, para la estética; pese a ello, La seducción, está escrita y dirigida con austeridad y eso es algo que hace tiempo, creo, que Coppola iba requiriendo hacer. La elegancia y la suntuosidad de La seducción no viene de lo estrafalario, tan propio de las críticas que hace en su obra, sino de la atmósfera que crea. La casa (la película se rodó en dos localizaciones únicamente), interesante fenómeno, es un personaje más y llegamos a conocerla tanto como a los secretos de sus personajes, poco a poco (como diría el manual del “buen guionista”). Sin embargo, si la película de Siegel tendía a la perturbación y al terror, Coppola tiende hacía lo previsible. Todo se ve y suena muy bien pero no creo que ningún espectador se le hiciera difícil comprender qué iba a suceder en la película lo que la hace una película muy clásica y, aunque eso no es malo, bastante académica. Es una película hecha como debe hacerse; con criterio, buen gusto y sentido común pero sin ninguna pizca de originalidad. Al igual que en, la fallida a más no poder, The Bling Ring, Coppola tiende al espectáculo visual y por ello se olvida de desarrollar del todo a algunos personajes de los que se echa en falta ver más caras (véase el personaje de Fanning).

Lo más novedoso quizá sea, aparte del punto de vista de la directora como expliqué antes, sea el humor con el que Coppola se toma la tensión romántica hacía el confederado. Pese a todo es una buena película que funciona por su entretenimiento, su atmósfera y, lo que no es poco, por el trabajo de una directora que no renuncia a su estilo. Espero que Coppola vuelva a intentar sorprender como antes ya que, aunque La seducción es una de las “buenas” de su filmografía, muy lejos queda de Las vírgenes suicidas o Lost in translation.

Crítica escrita por Carlos Fernández

Título original: The Beguiled Director: Sofia Coppola Guión: Sofia Coppola Música: Phoenix Fotografía: Philippe Le Sourd Reparto:  Colin Farrell, Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Elle Fanning, Oona Laurence, Angourie Rice, Addison Riecke, Wayne Pére, Emma Howard, Matt Story, Rod J. Pierce Distribuidora: Universal Pictures Fecha de estreno:  18/08/2017